Cuesta abajo en su rodada

Ese gran ‘poncho’ llamado ‘Peronismo’, debajo del cual cabe cualquier cosa, tiene una característica sustancial y un efecto indiscutible: el populismo, y no haber logrado en Argentina un nivel de desarrollo acorde con sus enormes potencialidades. Basta observar la distancia que hoy la separan de sus, una vez, iguales en el contexto latinoamericano, México y Brasil.

POR:
noviembre 06 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-06

Desde que volvió al cauce democrático, hace 25 años, ha mantenido cierta normalidad política, y aún el mismo ‘Peronismo’ ha tenido la oportunidad de llevar nuevas figuras a la Casa Rosada. Sin embargo, el populismo no cambió ni permitió corregir el rumbo del país, sobre todo en la dirección de la economía, paradójicamente principio y fin de todos sus problemas. En el 2001, como consecuencia de una política fiscal desbordada e incompatible con el régimen cambiario impuesto, se produjo uno de los defaults en materia de crédito externo más grandes de la historia reciente, marginándola internacionalmente. La ausencia de E.U. y la aparición de ese otro populista con chequera, Hugo Chávez, facilitó el discurso anticapitalista, y con la coyuntura favorable de muchos de los commodities que exporta, pudo gozar de un período de holgura fiscal donde el desorden siguió imperando. La cuenta terminaron pagándola los acreedores privados del resto del mundo a los que se dejó por fuera en la enorme reestructuración de la deuda soberana en el 2005, y el pueblo venezolano que ha visto desaparecer solo por la compra de papeles argentinos en los últimos años, casi la totalidad de los miles de millones de dólares facilitados por Chávez, sin contar los demás negocios que van desde los maletines con billetes hasta las inversiones en empresas del sector lácteo. El segundo período de este capítulo del ‘Peronismo’ denominado el ‘Kirchnerismo’, en cabeza de Cristina Fernández de Kirchner, está asumiendo la ‘resaca’ de la fiesta al debe del Gobierno anterior, con la gravedad de la crisis internacional y de nuevas medidas que solo, nuevamente, el populismo promovería. A ello, se le mezcla el componente de corrupción donde, entre otros, el caso Skanska y los maletines de Chávez, completan un cuadro que ya es bien conocido. Al enfrentamiento con el FMI, el Banco Mundial, con un discurso sostenido por los precarios dólares de Chávez, con toda esa monserga antiimperialista y espejismos como el Banco del Sur, se le ha sumado las decisiones de perseguir al sector agrario, eje de la economía, tratando de imponerle gravámenes confiscatorios, perdiendo la coyuntura de los altos precios como en el caso de la soya, y la más reciente acción: intentar ponerle la mano a los US$30 mil millones de los fondos de pensiones privados. Al final de cuentas, esa especie de política exterior, ni ha logrado consolidar un acercamiento efectivo con el mundo industrializado ni alianzas estables con el resto de América Latina, incluyendo sus amigos en el discurso de izquierda populista. Además de los antecedentes mencionados, con ello se hiere de muerte a dos condiciones indispensables para atraer los capitales que huyen del primer mundo, afectándonos de pasada a los demás emergentes que en esta crisis pareceríamos ser un refugio no tan malo, hasta que se cuantifique el efecto real de la recesión: La seguridad jurídica y la sanidad fiscal. En este contexto, la Argentina difícilmente podrá manejar los vencimientos que por US$23 mil millones tiene en los próximos dos años. Junto con su socio populista, Venezuela, ya están catalogados como los más frágiles y afectados en el continente por la crisis internacional, no obstante las pomposas declaraciones de inmunidad de Chávez o el despectivo ‘efecto jazz’ de Cristina, como si sus economías estuvieran al margen de lo que se les vino encima. alberto.schlesinger@usa.edu.co '' Desde que volvió al cauce democrático, hace 25 años, Argentina ha mantenido cierta normalidad política.WILABR

Siga bajando para encontrar más contenido