Culmina cita de autoridades económicas en Washington

En medio del nerviosismo, este domingo 24 de septiembre, culmina la cita de las autoridades económicas de 187 países.

Archivo Portafolio.co

Examen a la crisis, en Washington

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septiembre 25 de 2011 - 07:21 a.m.
2011-09-25

Es la cita a la cual ningún ministro de Hacienda falta. Se trata de la Asamblea Anual conjunta del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en Washington que convoca cada otoño a los representantes de 187 naciones que componen -según algunos- las entidades multilaterales más importantes del planeta. Estas comenzaron sus deliberaciones el viernes en medio de un clima complejo.

Y es que en hombros de ambas instituciones, cuyo nacimiento fue acordado en la pequeña población estadounidense de Bretton Woods a finales de la Segunda Guerra, descansa buena parte de la estabilidad financiera global. Más allá de su capacidad de préstamo, que se mide en cientos de miles de millones de dólares, lo importante es el liderazgo que comandan dos organizaciones que todavía cuentan con una buena dosis de prestigio.

El motivo es su capacidad técnica, consistente en un inmenso ejército de economistas que trabajan en temas monetarios y cambiarios, al igual que en analizar aspectos concretos del desarrollo y métodos para la superación de la pobreza, según su respectiva especialidad.
Tanto bagaje intelectual es precisamente el que necesitan por estos días los gobernantes de los países ricos, en donde se encuentra el epicentro de las dificultades actuales. Como es bien sabido, la elevada deuda pública de algunas naciones europeas y el bajo ritmo de crecimiento de Estados Unidos se han combinado para llevar a los mercados al borde de un ataque de nervios, pues la sensación es que las cosas están pasando de castaño a oscuro.

Quien lo dude no tiene más que observar lo ocurrido la semana pasada, cuando las diferentes bolsas tuvieron una serie de sesiones catastróficas. Por ejemplo, las acciones en Wall Street bajaron 6,4 por ciento entre lunes y viernes, el peor desempeño desde octubre de 2008, mientras que en el Viejo Continente la descolgada fue cercana al 5 por ciento.

La ola de pesimismo, además, se sintió en todas las latitudes. Sin ir muy lejos, hay que destacar que el índice Col20 de la Bolsa de Valores de Colombia tuvo un retroceso de 5,8 por ciento en el lapso anotado, el peor desempeño en 45 semanas.

Aunque la situación es grave, el lío es diferente al de hace tres años, cuando estalló la burbuja inmobiliaria y centenares de bancos estuvieron al borde del colapso. Ahora, en cambio, el tumor se encuentra en los gobiernos que están aprisionados entre el deterioro de sus cuentas fiscales y el alza en las tasas de desempleo que los han enemistado con los votantes.

Debido a ello, hay que recordar lo que dijo Christine Lagarde, la nueva directora del Fondo Monetario el viernes: "aunque los problemas son, en su mayoría, económicos, las soluciones son sobre todo políticas".

Dichas soluciones, por cierto, están planteadas desde hace un buen tiempo. Según el FMI, estas se condensan en la fórmula de las cuatro 'R': reparar, reformar, rebalancear y reconstruir.

En cristiano, eso quiere decir que los países avanzados tienen que empezar a disminuir su deuda pública, sin que un exceso de austeridad ahogue al paciente.

Pero, al tiempo que se hacen las exigencias, cada vez es más claro que los recortes tienen un límite. De tal manera, con un desempleo que se ha disparado al 16 por ciento en la nación helénica, va a ser muy difícil generar los recaudos tributarios para pagarles a los acreedores.

Se necesita un mensaje contundente, tanto en Washington, como en Berlín o París, de que hay voluntad de arreglar el problema. Eso implica cerrar la brecha fiscal un poco en el caso de los norteamericanos, con una mezcla de impuestos y recortes.

Y en el de los europeos es indispensable una solución del tema griego que va a pasar obligatoriamente por algún tipo de moratoria, lo cual obligará a que un número importante de bancos se recapitalice para aguantar las pérdidas que esa determinación va a traer.

Mientras todo ello ocurre, las economías emergentes parecen mirar la tormenta desde la distancia. Sin embargo, tal actitud es totalmente equivocada, de acuerdo con el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick. "Una crisis nacida en los países desarrollados puede convertirse en una crisis para las naciones en desarrollo", sostuvo el funcionario.

Ante esas advertencias, el mensaje principal salido de Washington este fin de semana es que hay que actuar en conjunto y ahora.

La pregunta, por supuesto, es si los llamados a la acción van a ser escuchados o no. Justo cuando los ministros de Hacienda asistían a sus citas en la capital estadounidense, a pocas cuadras las discrepancias entre la Cámara de Representantes y el Senado abrían la posibilidad de una parálisis del gobierno federal a partir del 30 de septiembre. Tal parece que la polarización sigue pesando más que el liderazgo.

El mundo Baja el ritmo

El martes, el FMI dijo que el crecimiento del planeta será de 4 por ciento en 2011 y 2012, menos de lo que pronosticado en junio. En América Latina, Brasil y México van menos bien de lo que se pensaba, aunque la preocupación generalizada es la salud de China.

'Haremos todo lo necesario': FMI
Washington (EFE y Reuters)

El Fondo Monetario Internacional (FMI) se comprometió ayer a "actuar decisivamente" para enfrentar los retos económicos mundiales y aseguró que "los países de la eurozona harán todo lo necesario" para asegurar la estabilidad financiera.

"Estamos alentados por la determinación de nuestros colegas de la zona euro para hacer todo lo que sea necesario para resolver la crisis europea", afirmó el comunicado de la conclusión de la reunión de los miembros Comité Financiero y Monetario Internacional del FMI. La directora del FMI, Christine Lagarde, remarcó en una rueda de prensa que durante la reunión del Comité hubo un "reconocimiento común y un sentido compartido de la urgencia de la actuación colectiva" para salir de la crisis.

A su vez, tanto Estados Unidos, como China aumentaron la presión sobre Europa para que controle su crisis de deuda, antes de que provoque pánico en los bancos y lleve a la economía global a una recesión.

El llamado lo hizo el jefe del Tesoro estadounidense Timothy Geithner, quien dijo que era tiempo de que el Banco Central Europeo (BCE) interviniera y asumiera un rol más activo para controlar la turbulencia.

"La amenaza de una moratoria en cascada, pánico bancario y riesgo catastrófico debe ser quitada de la mesa, porque de otro modo minará todos los otros esfuerzos, tanto dentro de Europa como globalmente", indicó Geithner.

Por su parte, el gobernador del banco central chino, Zhou Xiaochuan, se unió al reclamo y dijo que países con grandes déficits, como Estados Unidos, deben actuar más fuerte.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio

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