Cultura, el motor económico que Colombia busca arrancar

El principal reto: seducir a sus propios ciudadanos.

¿Y el plan cultural más deseado para disfrutar?

EFE

¿Y el plan cultural más deseado para disfrutar?

Finanzas
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julio 08 de 2014 - 03:06 p.m.
2014-07-08

Conscientes de sus posibilidades como motor económico, el Gobierno ha convertido a la cultura en nueva bandera del desarrollo y la innovación del país.

Es ahora la niña bonita y el nuevo combustible para alimentar el Producto Interior Bruto (PIB), al que aporta 3,3 por ciento del total nacional.

Expresado en cifras, la bolsa es demasiado golosa: solo en Bogotá, los ingresos por estas actividades ascienden a 5 billones de pesos colombianos (unos 2.698 millones de dólares) anuales.

Así las cosas, el Gobierno colombiano ha decidido subir la apuesta y aumentar su inversión con diversos proyectos, el más reciente, el Programa de Concertación Cultural, financiado con 40.000 millones de pesos colombianos (unos 21,6 millones de dólares) y cuya convocatoria acaba de abrirse.

Ninguna sorpresa, puesto que se continúa así la estrategia iniciada hace cuatro años, periodo en el que el presupuesto del Ministerio se ha incrementado un 92 por ciento hasta alcanzar 1,2 billones de pesos colombianos (unos 647 millones de dólares), según datos oficiales.

La cuestión reside en si los colombianos responderán.

Por el momento, los conciertos son la actividad preferida para la población, que asiste en un 27,9 por ciento, según datos del estatal el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).

¿Y el plan cultural más deseado para disfrutar?

Fiestas y carnavales, que seducen a 31,9 por ciento y 20,1 por ciento de la población respectivamente, en tanto que la asistencia a monumentos históricos, sitios arqueológicos, monumentos nacionales y centros históricos fue del 16,1 por ciento, y museos con 14,7 por ciento.

Así pues, se perfilan como más rentables los macroconciertos, que tienen como principal destino Bogotá y como mayor traba su elevado precio, consecuencia de la escasez de promotores, aunque aun así para los próximos meses se espera con ansiedad la llegada de Franz Ferdinand, Queens of the Stone Age o Arctic Monkeys.

En aras de incrementar los eventos, el Gobierno ha reducido del 33 al 8 por ciento los impuestos, puesto que los cien conciertos anuales de media en el país quedan lejos de los 250 que disfrutan los chilenos o los 500 que se celebran en México, por citar a algunos vecinos.

En la capital colombiana, se han vivido cinco eventos de talla mundial en lo que va de año: Metallica, Estéreo Picnic, el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, el concierto de One Direction y la Feria Internacional del Libro de Bogotá.

De todos ellos, el rey es el Festival Iberoamericano de Teatro, que con una duración de 17 días y un impacto económico de 100.000 millones de pesos (casi 54 millones de dólares), supera al Carnaval de Barranquilla y la Feria de Cali como primera generadora de ingresos en el país, y a la que acompañan efectos indirectos.

"No hay que olvidarse del impacto para el comercio, que es grandísimo, aunque nos frenan los problemas de derechos de autor", dijo el presidente de la Federación de Comerciantes de Colombia (Fenalco), Guillermo Botero, quien lamentó que las tarifas no sean claras y que como consecuencia se retiren muchos eventos.

La estrategia colombiana se fundamenta en recomendaciones internacionales, como el informe de la llamada Economía Naranja, elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que define esta economía como el conjunto de actividades que buscan la rentabilidad de bienes y servicios culturales.

Su importancia es tal que, según el organismo, si la Economía Naranja fuera un país, sería la cuarta economía del mundo, con un valor de 4,29 billones de dólares, y solo sería superada por Estados Unidos, China y Japón.

Dentro de Latinoamérica y Caribe, llega a mover 175.000 millones de dólares.

Cynthia de Benito
EFE