Cumbre Iberoamericana, educación de calidad

Si la educación fuera sólo acceder a un aula de clases, América Latina y el Caribe habrían cumplido la tarea. La mayoría de los países en la región ha hecho enormes progresos para acercarse a la universalidad de acceso a la educación básica, y a nivel de secundaria y universidad, hay un claro progreso.

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diciembre 06 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-12-06

Pero más allá del acceso, el objetivo esencial de la educación es el aprendizaje. Asegurar que los niños y jóvenes tengan un desempeño de acuerdo a los requerimientos de la época, es una condición necesaria para que la sociedad progrese, y en ese aspecto la región tiene aún una asignatura pendiente. Este es un tema crítico que seguramente es fuente de preocupación para los jefes de Estado y Gobierno de Iberoamérica, que se reunieron el fin de semana pasado en Mar del Plata, Argentina. Los países latinoamericanos presentan, año tras año, un pobre desempeño académico en evaluaciones internacionales. Con excepción de Uruguay, muestran un rendimiento inferior de lo esperado, según sus ingresos per cápita. En el 2006, países como (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay) participaron en el Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (Pisa), de la Ocde; en su totalidad se ubicaron entre los 20 peores peldaños en lectura, matemáticas y ciencias, muy por debajo del promedio de casi 60 países. Es evidente que mejorar la educación debe ser prioridad entre políticos, educadores y familias en la región. América Latina se mantiene como una región desigual y la educación es el factor nivelador más importante para garantizar la movilidad social. Hoy, es claro que el reto de la competitividad exige trabajadores que tengan las habilidades para enfrentar los retos del siglo XXI. Una inversión que se enfoque en mejorar las oportunidades educativas entre los más humildes se justifica económica y socialmente. Si bien, la brecha entre ricos y pobres ha disminuido en los últimos años, aún es parte de la realidad regional. Mientras cuatro de cada cinco niños, en el sector de altos ingresos termina la secundaria, sólo uno de cada cinco, la termina en el estrato más pobre. Para reducir este tipo de desigualdades, los gobiernos en la región han puesto énfasis en diversos aspectos educativos, que abarcan desde programas de desarrollo en la primera infancia hasta planes de aprendizaje a lo largo de la vida. Diversos estudios muestran que la más lucrativa inversión en capital humano ocurre en los primeros cinco años de vida. Con el propósito de igualar las oportunidades para los niños más pobres, el Banco Mundial y la Fundación Alas de Shakira, lanzaron en febrero del 2010 una iniciativa por 300 millones de dólares para programas de desarrollo en la primera infancia. Más de 100 millones ya han sido aprobados para este objetivo en Argentina, Brasil, Haití, México y Perú. La mayoría de los países evalúan sus sistemas pedagógicos con pruebas nacionales estandarizadas, pero pocos hacen públicos los resultados o los utilizan como diagnósticos para mejorar la calidad. Colombia, que participó en Pisa, por primera vez en el 2006, está evaluando los resultados y buscando un consenso nacional en torno a necesarias reformas educativas. La calidad formativa debe medirse por su capacidad de proporcionar conocimientos relevantes en el campo laboral. El Banco Mundial apoya, en México, un proyecto por 700 millones de dólares, que está reformando el sistema educativo con el fin de flexibilizar la secundaria para facilitar la adopción de un plan de estudios más competente, por lo menos en la mitad de las escuelas públicas del país; en Argentina, asiste un programa gubernamental de 200 millones de dólares para consolidar y aumentar la cobertura de entrenamiento y mejorar las oportunidades laborales de adultos de escasos recursos. Sin estos esfuerzos, la posibilidad de generar igualdad de oportunidades para los jóvenes se tornará esquiva. Para lograr una educación incluyente, lema de esta Cumbre, será esencial apoyar la formación de alta calidad, basada en resultados. "América Latina se mantiene como una región desigual y la educación es el factor nivelador más impor- tante para garantizar la movilidad social. Para lograr una for- mación incluyente, será esencial apoyar la educación de alta calidad, basada en resultados". mucros@worldbank.org *Banco Mundial ADRVEG

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