Cursos para ser empleadas domésticas

El gobierno de Filipinas imparte cursos de súper empleadas del hogar, a los que se apuntan cientos de mujeres que si cumplen su sueño de encontrar trabajo en el extranjero remitirán divisas al país para mantener a su familia.

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enero 28 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-28

Cada dos meses, 30 nuevas alumnas inician esta aventura en la que aprenderán cómo ser la asistente ideal para trabajar en naciones como Canadá, Estados Unidos, Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos o España. Unos diez millones de emigrantes filipinos enviaron en remesas a su país 16.400 millones de dólares en 2008, un volumen sólo superado por India (45.000 millones), China (34.0000 millones) y México (26.000 millones), según datos del Banco Mundial. “Me gustaría ir primero a un país asiático como Singapur antes de viajar a Estados Unidos o Europa”, dice May, de 27 años, una de las alumnas del programa que el Estado ofrece de forma gratuita. Las estudiantes se distribuyen las tareas en un aula en la que no faltan un simulacro de salón, tres camas que se afanan en hacer y deshacer por turnos para adquirir práctica, delicados objetos a los que deben sacudir el polvo y una alfombra para limpiar con la aspiradora, aparato desconocido en la mayoría de los hogares filipinos. En la clase contigua, que es la réplica de una cocina, aprenden las artes culinarias básicas de distintas culturas y borran cualquier rastro de grasa y resto de comida de los hornos y fogones. Aunque son de origen humilde, la profesora Rachel de la Torre aclara que todas han terminado la educación secundaria y hablan un inglés fluido. “Casi todas son solteras, pero en todas las promociones tenemos varias mujeres casadas y con hijos que deciden apuntarse con el objetivo de buscar trabajo en el extranjero y enviar el dinero a su familia”, detalla la maestra. De la Torre explica que casi todas las alumnas son expertas en la materia porque realizan las tareas domésticas a diario en sus propias casas, pero el curso les concede un certificado que abre las puertas del extranjero. “Me gustaría ir a otro país y ojalá en marzo pueda marcharme a trabajar a Taiwán. Me apunté al curso porque me da un certificado”, dice Ruby, de 34 años. El programa no se limita a la parte práctica, sino que incluye una formación sobre primeros auxilios, trabajo en equipo y sobre todo trato profesional con los jefes y prevención contra posibles abusos. El Gobierno ofrece una multitud de cursos gratis en campos como la informática, la hostelería o el masaje con el objetivo de preparar a los nacionales para trabajar en el extranjero. Entre ocho y diez millones de filipinos desempeñan varios oficios en el extranjero. LOPJUA

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