Dalai Lama

Seres sabios como el Dalai Lama sacan tiempo para evaluarse, hacer revisiones y reconocer sus vacíos con humildad. Saben que el silencio es un buen aliado y se examinan al recogerse, viajar hacia adentro y meditar. Uno de los temas favoritos del Dalai Lama es la compasión, que no es pesar, sino amor comprensivo y generoso. Una persona compasiva mira al pasado sin el peso del odio o la culpa, perdona, se perdona y aprende de los errores.

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mayo 05 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-05

La compasión te impulsa a entrar en el corazón del otro, derriba muros y te muestra que somos uno en distintos cuerpos. Por tanto, no escuches el ego que pinta el mal con hermosos colores y te llena de orgullo o dureza. No caigas en la trampa de juzgar, porque en el amor no hay juicios. Ama en el ahora y crea armonía. Acaso hay ciclos que conviene cerrar, personas que debes alejar y experiencias que conviene olvidar. Si lo haces con amor no repites lo mismo y saludas el futuro con fe y esperanza. La compasión es, para el Dalai Lama, el lazo de unión entre todas las religiones, es el amor que crea hermandad, nos vuelve sensibles y nos mueve a perdonar de corazón. Es bueno tener presente que el perdón auténtico tiene tres amigos inseparables: verdad, justicia y reparación. El hecho es que ante un daño mayúsculo, es casi utópico pretender que alguien perdone sin esas conductas. Los familiares de un ser asesinado sólo descansan cuando hay sinceridad y de algún modo se repara el daño. Puede ser con algo simbólico, pero esa reparación es necesaria y en la misma Biblia aparece en Exodo 22. Una antigua ley que, al encontrarse con Jesús, practica un rico injusto llamado Zaqueo, quien ha explotado a otros, y va más allá, al dar a los pobres la mitad de sus bienes. Vale la pena leerlo en el capítulo 19 del evangelio de Lucas. Es una reparación adicional que facilita el perdón, muestra el arrepentimiento y, en parte, hace justicia. La reparación puede hacerse ofreciendo algún tipo de servicio a los agraviados o a la comunidad. Muchos daños son irreparables, pero con verdad, justicia y reparación brillan lucecitas de perdón y esperanza. Ahora que un ser de tanta luz como el Dalai Lama llega de visita a Colombia, el deseo es que su mensaje de compasión y su ejemplo de tolerancia dejen una honda huella en los corazones. En los libros de este guía espiritual uno se sorprende gratamente cuando él cita frases del evangelio, muestra su admiración por Jesucristo y comenta con amor la oración del Padre Nuestro. Eso se llama tolerancia y, ya se sabe, que sin este valor vivimos separados o enfrentados, y con el prurito de creer que sólo nosotros tenemos la razón. ¿Se imagina usted a ciertos cristianos citando a Buda? No, su fe sólo les da para aferrarse a la Biblia y creer que todo lo que no está allí es Nueva Era o demoníaco. Pero podemos mejorar y espero que la visita del Dalai Lama nos mueva a ser compasivos y tolerantes. Escritor - Conferencista "La compasión te impulsa a entrar en el corazón del otro, derriba muros y te muestra que somos uno en distintos cuerpos”.

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