Una década de la economía en cifras

El mejor desempeño económico ha tenido un impacto en la reducción del desempleo, aunque este proceso ha sido acompañado de un aumento en la informalidad laboral. La reducción sostenida de la desocupación sigue siendo una tarea pendiente en el país.

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noviembre 27 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-27

Lo que para muchos parecía un anhelo inalcanzable, el obtener una inflación de un solo dígito, se logró en el país a partir de 1999. Políticas como amarrar los precios de la economía a la inflación esperada han rendido sus frutos en esta materia. La economía colombiana completará en este 2007 cuatro años con un crecimiento promedio anual del 5,5 por ciento, impulsado por la inversión y el consumo. El mejoramiento en los precios de los bienes transables sitúa la economía en la cima del ciclo. Atrás parecen quedar los años con bajo desempeño, producto entre otras cosas, de la revaluación acompañada con bajos precios de las exportaciones. La apreciación de la moneda colombiana se convirtió en uno de los factores preponderantes en el comportamiento de las importaciones del país, que prácticamente se han disparado en los últimos tres años. Este fenómeno de dólar barato ha servido para que muchas empresas adquieran maquinaria y equipo a precios más cómodos, pero también ha dado paso a un fuerte ingreso de bienes de consumo final, cuyas compras son estimuladas por la reactivación de la demanda. Las ventas colombianas al exterior tuvieron un incremento significativo en el último lustro. Las políticas adoptadas desde finales de los 90, y encaminadas a promover la ampliación de la base exportadora, el mejor nivel de competitividad, los aumentos en la productividad y la búsqueda de nuevos mercados, han permitido alcanzar cifras récord. Los acuerdos de Colombia con el Fondo Monetario Internacional para estabilizar la economía, han rendido sus frutos y han generado confianza en los mercados internacionales. No obstante, el déficit del Gobierno central sigue siendo alto, mientras que las regiones lo han reducido. Los aumentos nominales en el salario mínimo muestran una tendencia creciente en la última década. Sin embargo, el promedio latinoamericano sigue siendo superior al que registra el país. Los sindicatos insisten en que la remuneración de los trabajadores ha perdido capacidad adquisitiva. Las reservas internacionales del país se han visto impulsadas por el buen comportamiento de los precios internacionales de los productos básicos, principalmente petróleo, carbón e incluso el café. El saldo a 14 de noviembre muestra una perspectiva positiva para el país. La revaluación del peso muestra las dos caras de los fenómenos económicos: la positiva para los importadores, quienes se han beneficiado de un dólar barato, y la negativa para quienes venden al exterior. Empresarios y analistas insisten en una disminución del gasto público para frenar la revaluación. El hecho de que algunos exportadores colombianos cifraran su competitividad en el comportamiento de la tasa de cambio, provocó un serio revés en sus ventas al exterior. La tasa de cambio, aunque mantuvo un comportamiento ascendente hasta finales del 2003, a partir de entonces ha registrado un comportamiento desfavorable al sector exportador, lo cual ha motivado la adopción de medidas de cobertura cambiaria que den más certeza sobre sus ingresos por ventas al exterior. La carrera ascendente en los precios del crudo ha tenido un impacto importante en las finanzas estatales, pese a la baja en la producción petrolera. Sin embargo, la otra cara de la moneda la están viviendo los colombianos, cuyos precios de los combustibles ligados al comportamiento de los precios internacionales, ha terminado por afectar sus finanzas. El surgimiento de nuevos prospectos para exploración ha generado una expectativa positiva en el país. Las tasas de interés por encima del 30 por ciento parecen hoy cosa del pasado. Pero, aunque el nivel se ha reducido, la política del Banco de la República de ajustar al alza los tipos de interés para controlar los precios genera inquietud, especialmente en el sector empresarial, que se ha visto beneficiado por el boom del consumo de los hogares y el Estado. A pesar de las recomendaciones de expertos sobre la necesidad de reducir el gasto público y evitar un mayor endeudamiento externo, el país sigue con una tendencia creciente en materia de deuda externa de mediano y largo plazo. Un pequeño ajuste registrado en el 2005 no tuvo un efecto sostenido. Una cifra récord en el Índice General registró la semana pasada la Bolsa de Valores. Esto refleja la mayor confianza en el proceso de consolidación y recuperación del mercado de capitales del país. El índice se calcula en la BVC desde el 2001, cuando arrancó la fusión de las bolsas. La recuperación de los precios internacionales del café muestran una tendencia sostenida a partir del 2003. Las políticas adoptadas por los productores internacionales para agregar valor a este producto han surtido efecto para garantizar que el precio del grano se mantenga al alza. El proceso migratorio que registró el país en la última década ha tenido un efecto negativo, debido a la pérdida de la inversión en la formación del capital humano. Sin embargo, muchas familias colombianas se han visto beneficiadas por los giros que realizan sus familiares. Las remesas se han convertido en la segunda fuente de divisas después del petróleo. La confianza en el desempeño futuro del país ha sido un factor determinante en el proceso de recuperación de los principales indicadores económicos. Así lo reflejan las distintas encuestas de opinión empresarial que se realizan para identificar las expectativas de inversión. La producción industrial muestra una recuperación en el uso de su capacidad instalada y el mercado venezolano es uno de los principales destinos para los productos nacionales con mayor valor agregado.

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