Cuando se deja de ser el rey de la casa

Patricia León es consultora familiar y se ha dedicado a trabajar en la formación de padres, para ayudarlos a resolver los conflictos de crianza y mejora del ambiente familiar. Todo esperó ella, menos que en su casa tuviera que vivir un conflicto similar a los que trata en sus pacientes.

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agosto 26 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-26

“De mi primer matrimonio tengo dos hijas, una de 20 y otra de 18. Me casé por segunda vez y nunca pensé en volver a ser madre. Pero quedé embarazada. Un mes después de nacer la niña, mi hija mayor me dijo: ‘me voy del apartamento, yo sé que necesitas el cuarto’. Tratamos por todos los medios de hablar con ella, pero fue difícil afrontar la presencia de una nana y de toda la familia que venía a visitarla con muchos regalos. Un día me preguntó si a todos los hijos se les quería por igual o se le quería más al hijo mayor. Le dije que cada hijo, así sean gemelos, es un ser independiente. A los cinco días sacó sus cosas y hasta el sol de hoy”, recuerda Patricia. Ella siente que no se equivocó con su hija mayor y cree que la entenderá cuando se convierta en mamá. Hoy les aconseja a sus pacientes, en Inspiración Ltda., involucrar a los demás hijos, sin importar la edad, desde el comienzo del embarazo, para evitar los celos entre ellos. “Tienes que transmitirles el mismo amor que sientes por el bebé a los otros niños: que te cojan la barriga, que compartan contigo, sácalos del colegio para que te acompañen a la ecografía”, recomienda esta terapeuta. La sicóloga especialista en terapia de comportamiento María Cristina Rodríguez asegura que casi el ciento por ciento de los niños siente celos cuando un nuevo bebé llega a casa, porque de alguna manera lo están destronando. Piensa que ya no es el único centro de atención y que debe compartir desde sus juguetes y su cuarto hasta el cariño de los padres. Patricia León recomienda tener en casa el libro ¿Para qué queremos otro niño? Cómo hacer que tus hijos reciban con agrado a otro bebé, de editorial Montena, porque, a través de un cuento, explica la nueva experiencia que vivirán en casa. Esta especialista da dos recomendaciones para hacer menos traumática la llegada. La primera, es comprar un regalo que para el niño mayor sea importante: un oso, un baúl con chocolates o un carro. Envolverlo llamativamente y el día del nacimiento del bebé, entregárselo al hijo mayor y decirle que se lo trajo su nuevo hermano. En la tarjeta puede ponerle una frase como: “llegué para compartir tu vida”. También, a las personas de más confianza, pídales que traigan un pequeño presente para el hijo mayor, cuando vengan a visitar al recién nacido. De esta manera no se sentirá desplazado. CAMBIOS DE ACTITUD La llegada del nuevo hermano puede desarrollar diversas facetas en el niño: por ejemplo, puede creer que si se porta como alguien menor merecerá la misma atención de su hermano. Entonces se orina nuevamente en la cama, habla a media lengua y quiere que lo consientan más. Otra posibilidad es que se vuelva agresivo con los padres y con el bebé. Le esconde el chupo e incluso puede llegar a pegarle. También se vuelve rebelde, negativo y desobedece la autoridad de sus padres. En el colegio, puede ser disperso, no se concentra y, por lo tanto, sufrirá alteraciones del rendimiento escolar. Es posible que se niegue a ir al colegio. Puede rechazar la comida o, por el contrario, comer desesperadamente. Se enferma con más frecuencia, por ejemplo, manifestar dolores de cabeza, vómito o fiebre, todo con el objetivo de llamar la atención. Una reacción positiva puede ser que el pequeño busque mejorar en aspectos que lo destaquen y les den más satisfacciones a los padres, como la música o el deporte. Pero si los celos son tan negativos que impiden mantener una relación tranquila y cordial entre los niños, es momento de buscar a un especialista, aconseja María Cristina Rodríguez. Si las situaciones mencionadas se presentan y no se les da demasiada atención, en el futuro puede haber dificultades como desarrollo en las habilidades sociales de los niños, retraimiento y deficiente autoestima. ERRORES Evite estas situaciones que pueden agudizar el malestar del hijo mayor trente a su nuevo hermano. - Quitarle los objetos que pertenecen al niño y dárselos al bebé, como cobijas o juguetes, y decirle: "tú ya no los necesitas". - Entrar en comparaciones y favoritismos. - Pedirle al hermano mayor que ceda, para beneficio del recién nacido. - Tolerar comportamientos destructivos. - Decirle al niño que ya está demasiado grande y que debe aprender a hacer cosas solo. ENSEÑARLE A QUERER A SU NUEVO HERMANO FRATERNIDAD. Desde el principio, explíquele que va a llegar un hermano. - Permítale manifestar todas sus emociones. Pregúntele cómo se siente. - Hágalo sentir importante en el nuevo desarrollo del hogar. Dígale: “acompáñame a bañar al bebé”, “¿quieres que lo llevemos al parque?” Es decir, involucre a su hijo con el hermano. - Dedíquele tiempo y espacio a su hijo mayor. No deje de hacer las rutinas que tenía establecidas antes del nacimiento. Si está ocupada, negocie con el niño. - Elogie sus actividades. - Planifique momentos con toda la familia.

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