Al fin qué: ¿derechos o limosnas?

El último informe de la Cepal acaba de dar un mensaje positivo: pobreza e indigencia en sus niveles más bajos en 20 años en América Latina. Pero anuncia que aunque la pobreza seguirá bajando hasta llegar este año al 30,4%, aumentará la indigencia por el alto precio de los alimentos.

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diciembre 07 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-12-07

No sorprende porque las economías latinoamericanas han venido creciendo, en general, de manera satisfactoria sin que, hasta ahora, se sientan realmente las consecuencias de la crisis financiera que sufren los países industrializados. Es un resultado importante sin duda, pero el verdadero problema de América Latina no es sólo la pobreza, que en caso de Colombia es mucho más grave que el promedio suramericano, sino la profunda desigualdad que no cambia radicalmente, en especial en nuestro país: el de mayor desigualdad de la Región más desigual del Planeta. Sin embargo, lo contradictorio es la explicación de las mejoras en reducción de pobreza. Textualmente afirma la Cepal: "así, por un lado, está disminuyendo la pobreza y la desigualdad en la región, y su principal causa es, en primer lugar, el incremento en los ingresos laborales y, en segundo, el aumento de las transferencias públicas hacia los sectores más vulnerables". Moraleja, sigan señores gobiernos repartiendo limosnas especialmente a las mujeres porque así bajarán pobreza y en algo tocan la distribución de ingresos, el verdadero drama regional. Pero resulta que en el momento en que estaban distribuyendo este documento, se estaba realizando en la Cepal, el seminario 'Políticas de tiempo y el tiempo de las políticas', cuyo objetivo era discutir el tema de la economía del cuidado, y las políticas vigentes y su impacto sobre la verdadera autonomía de las mujeres para que sean agentes reales de crecimiento. Se supone que sólo al lograr ese objetivo quitándoles parte de la carga del cuidado, al distribuirlo entre el Estado, el mercado, los empresarios y otros miembros de la familia, las mujeres reducirán la gran brecha que existe con respecto a los hombres, sobre su participación en el mercado de trabajo remunerado, 20 puntos porcentuales. Sólo así tendrán la verdadera autonomía económica y podrán enfrentar todos los retos que no han podido resolver positivamente después de más de un siglo de lucha en el mundo. Uno de los documentos presentados, 'Transferencias condicionadas y pobreza de tiempo', elaborado por Sarah Gammage, funcionaria de la OIT, que como la Cepal pertenece al sistema de Naciones Unidas, concluye que, aunque estas transferencias pueden ayudar mucho a los niños si la oferta educativa y de salud mejora al mismo tiempo que se distribuyen estos subsidios, no son positivas para las mujeres por dos razones: primero, porque refuerzan el papel tradicional de ser las únicas responsables de la familia y de los hijos; y segundo, porque aumenta el tiempo que se dedica al cuidado y le limitan aun más sus posibilidades de entrar al mercado laboral que es lo que les garantiza su verdadera autonomía para poder ejercer sus derechos. Es decir, al considerar la carga de trabajo como la suma del trabajo del cuidado más el remunerado, las políticas públicas sólo benefician a la mujer si no le aumentan su pobreza de tiempo al incrementar las horas dedicadas al cuidado, lo que claramente, según demuestra este documento, sucede con las transferencias condicionadas en Guatemala. Muchas venimos afirmando lo mismo sobre Colombia, donde la tasa de participación de las mujeres pobres ha venido reduciéndose, como en México. Se pasan la vida haciendo colas para que les paguen las limosnas de Familias en Acción. Y agrega esta investigación: "(...) se mantiene la rigidez de las brechas productivas y la poca movilidad desde los sectores de baja productividad en grupos específicos (sobre todo mujeres de grupos socioeconómicos de menores recursos), cuyos ingresos no se han incrementado" . Pero al mismo tiempo Naciones Unidas ha hecho que los gobiernos del mundo firmen el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales que es un tratado multilateral que reconoce los derechos económicos, sociales y culturales y "(...) establece mecanismos para su protección y garantía". Este compromiso firmado por muchos países, con la excepción de algunos como Estados Unidos, lo adoptó la Asamblea General de las Naciones Unidas el 16 de diciembre de 1966 y entró en vigor el 3 de enero de 1976. Gracias a este Pacto, la naciones se comprometen a formular políticas que garanticen el goce efectivo de los derechos, que son universales y no focalizados como los subsidios. Naciones Unidas: ¿van a seguir promoviendo el Pacto o van a continuar impulsando los subsidios condicionados que no son derechos universales, así los quieran disfrazar? Los mismos estudios de esta organización demuestran que las Transferencias Condicionadas sí producen beneficios para los niños, dadas ciertas condiciones, pero son un obstáculo para las mujeres porque les impiden que ganen real autonomía y puedan tener el goce efectivo de sus derechos económicos sociales y culturales. ¿En qué quedamos, señores y señoras del sistema de Naciones Unidas? Por favor, sean coherentes. Una cosa son los organismos internacionales, como la banca multilateral, el Banco Mundial y el BID, que financian los subsidios con créditos que pagarán las próximas generaciones, para felicidad de los políticos que las utilizan para conseguir votos, y otra Naciones Unidas, que, se supone, vela por el interés general.HELGON

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