Desaceleración económica: ¿no era lo que se quería?

Desaceleración económica: ¿no era lo que se quería?

POR:
mayo 28 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-28

En días recientes, algunos gremios, analistas y sectores del Gobierno han expresado su preocupación por la "desaceleración económica" que comienza a atravesar el país. Aunque se trata de una preocupación válida dada su procedencia, en alguna medida esta respuesta a las cifras económicas divulgadas recientemente parece más bien una nueva acometida contra la política monetaria actual del Banco de la República. Las presiones de diversos sectores continúan y los pedidos urgentes por una reducción de tasas ya llegan a las más altas instancias del Gobierno.

¿Qué tan grave es la situación? ¿Es evidente que la economía está entrando en una etapa de fuerte desaceleración? ¿Es necesario entonces que el Banco de la República cambie su postura de política monetaria de inmediato?

Hasta el momento, la desaceleración registrada no es excesivamente acelerada. Es la consecuencia lógica de la intención de la autoridad monetaria por frenar un crecimiento desbordado que se ha reflejado en los indicadores de inflación básica.

En este sentido, se puede más bien decir que la política de contracción ha empezado a tener el efecto que, incluso, se esperaba que se presentara a partir del último trimestre del año pasado. Sin embargo, la inflación sigue como la principal preocupación. Los pronósticos de Corficolombiana sugieren que en mayo se presentará un incremento en la inflación anual sin alimentos. Más grave aún, según las encuestas, la credibilidad en la meta de inflación es muy baja, por lo que no parece sensato pedir al Banco un cambio en su postura de política.

Como consecuencia del deterioro de los indicadores adelantados de la actividad constructora e industrial, el Índice de Indicadores Adelantados presentó un retroceso durante el primer trimestre del año. El Índice, que había subido a 73 puntos en enero y febrero, bajó a 63 puntos en marzo. Por el lado de la construcción, las licencias totales aprobadas llegaron a 4,1 millones de metros cuadrados en el primer trimestre del año, cifra inferior (en 9,7 por ciento) a los 4,6 millones aprobados en el primer trimestre de 2007.

En cuanto a la industria, en lo corrido del año (a marzo), el Índice de Producción Industrial Real ha caído 10,3 por ciento. Durante el mismo período del año pasado, la producción real había crecido 7,8 por ciento. A esto se le suma la confianza industrial, que según el último sondeo realizado por Fedesarrollo, ya llega a terreno negativo.

Sin embargo, un repaso a los demás indicadores adelantados de la actividad económica señala que estos continúan con un buen comportamiento. Las exportaciones totales crecieron más de 50 por ciento en los dos primeros meses del año, impulsadas en gran medida por el continuo crecimiento de los precios de los bienes primarios.

En el primer trimestre del año, el precio del petróleo WTI había crecido 15 por ciento año corrido y más de 70 por ciento anual. El alza significativa en el precio de este bien impulsó al alza los precios de los demás bienes primarios, por lo que el efecto para las exportaciones tradicionales colombianas fue positivo. Al cierre del primer trimestre del año el Índice de Precios de los Bienes Primarios Exportados por Colombia había crecido 58 por ciento anual.

En síntesis, es evidente la desaceleración de la economía colombiana. Una desaceleración que estaría guiada por la pérdida de dinamismo de dos sectores que crecían a tasas elevadas (la construcción creció 13,3 por ciento en el 2007 y la industria 10,6 por ciento). Pero que por el momento estaría compensada en alguna medida por el buen comportamiento de los precios internacionales de las materias primas y, por lo tanto, de las exportaciones tradicionales. En otras palabras, se está iniciando la corrección de la fuerte dinámica económica, esperada por autoridades y analistas desde hace un buen tiempo.

A pesar de la inminente desaceleración, los indicadores de inflación básica presentan una preocupante aceleración. De acuerdo con cifras publicadas por el Banco de la República, el IPC sin alimentos presentó una variación anual de 4,74 por ciento en abril, después de haber cerrado el 2007 con una variación anual de 4,43 por ciento.

Por otro lado, el IPC sin alimentos perecederos, combustibles, ni servicios públicos presentó una variación anual de 5,26 por ciento en abril, después de un cierre del 2007 de 5,18 por ciento. Bajo este panorama de inflación, no parece sensato que el Banco de la República inicie un cambio en su postura de política monetaria.

Dado que es un hecho el incumplimiento de la meta de inflación establecida para este año, abandonar la pelea implicaría un golpe adicional a la poca credibilidad con la que cuenta el Emisor actualmente.

Siga bajando para encontrar más contenido