Desastres naturales, la tierra se rebela

Durante las últimas semanas el planeta nos ha castigado con sucesivas tragedias. Temporales en Europa han causado víctimas y daños económicos, sobre todo en la isla de Madeira.

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marzo 05 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-05

Un geólogo señala que la naturaleza está usando un mecanismo de resistencia. El agua no ha querido dejarnos y ha causado corrimientos de tierras, y a ello se han sumado los terremotos que han sacudido Haití y el más reciente de Chile.

Imágenes de las catástrofes causadas en el mundo durante los últimos meses han dado la vuelta al mundo y han llenado de estupor y espanto a la población. Aparte de los fenómenos naturales existe un problema añadido y provocado por el descuido o la pobreza de los seres humanos y es el que atañe a la vivienda.

El investigador español de geología, del programa Juan de la Cierva del ministerio de Ciencia e Innovación, Jaime Bonachea, considera que "la naturaleza es sabia y utiliza un mecanismo de resistencia. Si a ti te pinchan, tu reaccionas y si te presionan mucho, como lo estamos haciendo con una fuerte presión urbanística, la tierra se rebela".

Madeira, sumida en el fango

En la isla de Madeira, las torrenciales precipitaciones que se registraron el sábado día 20 de febrero durante casi 15 horas, las más intensas en las últimas cuatro décadas, causaron grandes riadas que descendieron de los cerros, en Funchal y otras zonas de la isla. A su paso arrastraron personas, automóviles y casas enteras y destrozaron calles y carreteras.

Según los cálculos confirmados por el Gobierno regional, además de los 42 muertos, aún hay 16 personas desaparecidas tras el temporal y alrededor de 600 desalojadas de sus viviendas. "En esta isla, mi opinión es que ha habido un mal planeamiento, una construcción indiscriminada posiblemente en zonas donde antes circulaban cauces que han sido urbanizados.

También ocurre en el sur de España donde el agua ha ido buscando el sitio natural por el que pasaba antiguamente. Lo que ocurre es que la gente construye donde cree que es más bonito, está más aislado, pero siempre es en esas zonas donde ocurren esos desprendimientos. Pero en esos mismos lugares ya han sucedido antiguamente los mismos desastres", señala Bonachea.

En Europa, el temporal 'Xynthia', procedente del Atlántico y con vientos huracanados, causó el último fin de semana de febrero cerca de 60 de muertos, la mayor parte en Francia, elevados daños materiales, la cancelación de numerosos vuelos y cortes de carreteras.

Con una trayectoria de suroeste a noroeste de Europa, el temporal causó otras cuatro muertes en Alemania, tres en España, una en Portugal y otra en Bélgica, ha dejado sin suministro eléctrico a cientos de miles de hogares y ha provocado retrasos en el servicio de ferrocarriles.

El frente de lluvias y fuertes vientos, de en torno a 150 km por hora, procedente del norte de la Península Ibérica, golpeó con fuerza inusitada el litoral atlántico francés, especialmente el departamento de Vendée, donde fallecieron ahogadas una treintena de personas.

Los corrimientos de tierra debidos a las lluvias incesantes que cayeron durante varios días sobre el sur de Italia amenazaron con sepultar dos pueblos, que tuvieron que ser completamente evacuados.

La población de Maierato tuvo que ser evacuada cuando se desmoronó parte de la montaña sobre la que se erige el pueblo. Mientras el alcalde de Maierato, Sergio Rizzo, definía como apocalíptico lo que sucedía al pueblo, los habitantes buscaban refugio en los palacios de deporte.

El sur de Italia, con terrenos débiles

Cuando llueve mucho el material va acaparando agua, empieza a pesar y, si la pendiente es favorable, se desliza hasta ser irrefrenable. Esta es la principal causa, lo mismo que cuando hay terremotos, la tierra se desestabiliza cuando el terreno es favorable, si el suelo fuera llano las consecuencias no serían tan graves.

Y si a esto se le añade que las construcciones se encuentran a media ladera o a pie de ella fácilmente se las llevará por delante". Son las fuertes tormentas las que no dejan que el suelo absorba y se concentra todo en un punto. El agua va desembocando hacia el mar, así que una fuerte tormenta lo arrasa todo. Lo único que se puede hacer en un caso así es alejarse lo máximo posible para impe- dir que te lleve por delante -concluye Jaime Bonachea-.

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