Desconcierto por el naufragio de Doha

“No me andaré por las ramas. Esta reunión ha fracasado”. Con esa lapidaria frase Pascal Lamy, director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), sentenció el entierro de las conversaciones de la Ronda de Doha, que había comenzado hace nueve días en la sede del organismo multilateral en Ginebra, Suiza.

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julio 30 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-30

El anunció llegó incluso a sorprender a muchos, ya que el viernes pasado los ministros y representantes de economía de más de una treintena de países estuvieron cerca de lograr un acuerdo histórico que salvaría a la moribunda negociación. La Ronda de Doha, lanzada en 2001, debía concluir en 2004, pero se estancó por los intereses contradictorios de los países exportadores agrícolas del sur y de productos industriales del norte. “Cualquier observador que llegase de otro planeta no podría creer que después de todos los avances realizados no nos hayamos puesto de acuerdo”, declaró un frustrado Celso Amorim, canciller brasileño y pieza clave en los acercamientos entre países ricos y pobres. Por su parte, la representante de Comercio de Estados Unidos, Susan Schwab, también expresó su incredulidad: “En un contexto de crisis alimenticia mundial, resulta irónico que el debate se haya focalizado en qué manera y en qué cantidad podrían aumentarse las barreras contra las importaciones de productos alimentarios”. El comisario de Comercio de la Unión Europea (UE), Peter Mandelson, consideró que fue “un fracaso colectivo”, pero que los más afectados serán los países en desarrollo, pues habrán perdido oportunidades de mayor acceso a los mercados de los países ricos. LA GOTA QUE REBOSÓ LA COPA Y es que las negociaciones se fueron a pique una vez más por las diferencias entre los países en desarrollo que piden a las naciones industrializadas a que reduzcan sus subsidios agrícolas, ya que estos distorsionan los precios e impiden una competencia justa. Por su parte, los países ricos piden que las economías en desarrollo abran sus puertas a los bienes manufacturados. El desacuerdo giró en torno al Mecanismo de Salvaguardia Especial (MSE) que fue férreamente rechazado por países como Estados Unidos y Australia, mientras que India y China defendieron su implantación. Aunque en la actualidad existen ‘salvaguardias especiales’ entre países ricos y pobres, son utilizadas raramente. La disputa sobre la propuesta más reciente tiene que ver con el límite que los países pobres pueden considerar para aumentar marcadamente sus aranceles, y hasta qué punto podrían llegar esos impuestos. En el último proyecto presentado el viernes por Lamy, el MSE autorizaba a subir los aranceles de un producto agrícola si sus importaciones registraban un aumento de 40 por ciento. India quería reducir ese umbral a 10 por ciento, considerado inaceptable por el campo adverso. Estados Unidos acusó a China y la India de insistir en la posibilidad de aumentar sus tarifas aduaneras, incluso por encima de los niveles actuales. Estados Unidos y otros exportadores agrícolas sostuvieron que ello viola el espíritu de la Ronda, porque debe ayudar a los países pobres a desarrollar sus economías mediante el aumento de su producción agrícola. LO QUE DEPARA EL FUTURO Aunque algunos de los asistentes a la reunión de la OMC quisieron bajar el tono del fracaso con frases como: “la confianza de mi país en la OMC y en el sistema multilateral permanece intacta y estoy seguro de que podremos superar esto y alcanzar nuestro objetivo”, pronunciada por el ministro de Comercio de India, Kamal Nath. O el “espero que podamos volver a reunirnos en un marco de negociación más ambicioso y que podamos llegar a una conclusión”, dicho por Schwab, lo cierto es que la Ronda de Doha quedó herida de muerte y no tiene en frente un futuro muy halagüeño. En el corto plazo, los países en desarrollo de vocación agroexportadora pierden la oportunidad no sólo de que sus productos entren con mayor ventaja en los mercados del mundo desarrollado, sino también en los de las potencias emergentes, como India y China, que tienen altos niveles de protección en cierta áreas. Para los países industrializados se desvanece la posibilidad de apertura de nuevos mercados, pero al mismo tiempo nada les obliga ahora a reducir sus millonarios subsidios agrícolas internas, como las que brindan Estados Unidos y la Unión Europea. En conclusión, el proteccionismo se mantendrá y la OMC, al menos en el periodo más inmediato, se concentrará en su función de gendarme de las reglas vigentes del comercio internacional a través de sus arbitrajes para resolver litigios comerciales entre países. Agencias Si un observador llegase de otro planeta no podría creer que después de todos los avances no nos hayamos puesto de acuerdo”. Celso Amorim , canciller de Brasil. Acuerdo bananero con UE también se desplom La alegría de los bananeros de Colombia y Latinoamérica por el acuerdo alcanzado con la Unión Europea (UE) por las mejores condiciones de acceso de la fruta al mercado comunitario, apenas duró tres días. El comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, confirmó que al haberse roto las negociaciones de Doha, la UE no firmará el acuerdo con América Latina. “Esperábamos aprobarlo dentro de un acuerdo completo, con otros asuntos(...) como el algodón”, sentenció el Comisario, quien admitió que de haberse mantenido en pie el pacto, hubiera supuesto el fin de 16 años de disputa con el bloque latinoamericano. El director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Pascal Lamy, sugirió ayer, en declaraciones a la agencia de noticias EFE, que se distancia de la disputa existente entre la UE y Latinoamérica por el banano, porque son ellos los que deben resolver sus diferencias. El acuerdo, celebrado profusamente durante 72 horas, reducía gradualmente, y desde el año entrante, el arancel actual al banano de 176 a 114 euros por tonelada en el 2016, y les ahorraría en ese periodo 700 millones de dólares a los exportadores de la fruta colombiana, que ahora se les esfumarán de las manos. El presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Rafael Mejía, indicó que los tratados comerciales ya negociados por Colombia con Canadá, la Asociación Europea de Libre Comercio (Aelc) y los países del Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras, Guatemala y El Salvador) no deben sufrir ningún impacto negativo ante la terminación de la Ronda de Doha sin resultados. Por su parte, el ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata, señaló que el fracaso de la Ronda es una pésima noticia para Colombia, “especialmente teniendo en cuenta nuestra vocación agrícola y la expectativa que manteníamos en relación con la negociación de los subsidios agrícolas, que ponen a países como el nuestro, en clara desventaja frente a las naciones desarrolladas”. 114 euros por tonelada de banano pagarían por entrar a la UE los exportadores de América Latina en el año 2016. El fracaso en la Ronda de Doha pone a países como el nuestro en clara desventaja frente a las naciones desarrolladas”. Luis Guillermo Plata , Mincomercio .ANDRUI

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