Nada que se ‘descongela’ el peludo y gigante Yeti

Si a tantos ‘nessis’ siempre hay que buscarlos en lagos largos, profundos, fríos y de temperatura constante, al Yeti y a sus simiescos y peludos familiares se les encuentra en bosques densos y húmedos o en las montañas más altas del mundo. Es el caso del Sasquatch de los indios de América del Norte, que se transmutó en el Pie Grande con los colonos blancos, del Mapinguari del Amazonas, del Yowi en Australia, del Almasty en el Cáucaso, del Lloren en China, del Sisimite de Guatemala, del Ulak de Nicaragua, del Basajaun del País Vasco o del Jan del Gel de Cataluña.

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enero 09 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-09

Al igual que ocurre con Nessie, del Yeti hay multitud de testimonios, en cambio hay muy pocas imágenes, ya que los avistamientos normalmente se producen en la distancia, durante la noche y en medio de fuertes ventiscas. Ninguna de las ‘pruebas’ físicas halladas hasta la fecha de la supuesta existencia del Yeti (pelos, excrementos,...) han soportado el análisis científico, y en cuanto a las famosas huellas fotografiadas por alpinistas en los Himalayas se cree que corresponden a algunos sherpas que caminan descalzos por la nieve para evitar resbalarse y eso les produce quemaduras y deformaciones en los pies. Para apoyar esta tesis, Angulo recuerda un viejo proverbio sherpa: “Hay un Yeti en el desván del alma de cada uno de nosotros; sólo los virtuosos no son dominados por él”. Y, como no hay dos sin tres, otro de los clásicos en el mundo de los monstruos es el Kraken, el invertebrado gigante, el pulpo colosal. Un ser igualmente abominable objeto de antiguas e innumerables fábulas marineras y que se cuela en las páginas de clásicos de la literatura como Moby Dick, de Herman Melville, y Veinte mil leguas de viaje submarino, de Julio Verne. Pese a tener ‘alma de criptozoológo’, a Angulo le puede su raciocinio científico y no duda, por ello, en colocar a la tríada Nessie-Yeti-Kraken en el apartado de mitos y leyendas. Aun así, subraya, “esos monstruos son el símbolo del misterio que perseguimos y ojalá la caza no acabe nunca”. EFEEMIMEN

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