Descubren un chinche ‘plaguicida’

El control biológico sigue siendo el mecanismo más recomendado por los expertos para combatir plagas y enfermedades en los cultivos. Por eso, cualquier avance en esta materia tiene un alto valor para la agricultura, no solamente por los beneficios para los productores, sino para la defensa del medio ambiente, pues este mecanismo contribuye a reducir el uso de agroquímicos en la producción.

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agosto 08 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-08

Durante cerca de 30 años, la ciencia estuvo tras la pista de una solución para combatir la mosca blanca, una de las plagas más agresivas y costosas para los agricultores de Colombia y Latinoamérica. Mientras hacía ensayos para su trabajo de grado, Ruby Acosta, agrónoma de la Universidad Nacional, en compañía de Everth Ebratt, especialista del Laboratorio de Diagnóstico Fitosanitario del ICA, quien la asesoraba, encontraron la solución al problema. Detectaron un pequeño bicho que habita en los cultivos, que a cambio de ser maligno, se alimenta de una de las plagas más dañinas del agro: la mosca blanca. Se trata de un diminuto animalito que no había sido reportado en Colombia, y del que aún no se ha podido determinar a qué especie pertenece. Los investigadores sospechan que es una nueva especie. El bicho benéfico tiene seis pares de patas y dos antenas. Hasta ahora, este chinche habitante de los cultivos era considerado por científicos y agricultores como otro más en la lista de plagas integrada por hongos, moscas y ácaros. “La incredulidad fue la actitud de muchos académicos al escuchar los resultados. Hasta para nosotros era difícil creer, era sorprendente: estaba ahí y no veíamos esta ‘aspiradora de moscas’. Repetimos varias veces el ensayo”, dice Ruby. La forma en que actúa el insecto no deja dudas. Como todos los chinches, posee una boca que succiona a la mosca hasta secarla. Ataca huevos, ninfas y adultos, se adapta a todos los climas, actúa en invernadero y en campo abierto. Es más, el campesino sólo necesita abastecerse de él por una sola vez. El descubrimiento significa para los agricultores un gran alivio, pues la mosca blanca tiene un comportamiento devastador: ataca cerca de 120 familias vegetales, entre ellas las más comerciales como tomate, tabaco, habichuela, yuca, papa, ají, fríjol, berenjena y calabacín, en los que puede causar pérdida total. La catástrofe ocurre no sólo por su voracidad, sino porque sus excrementos atraen hongos oportunistas que cubren las hojas, anulando la fotosíntesis, además transmite virus como geminivirus por Bemisia tabaci y crinivirus por Trialeurodes vaporariorum que hacen erradicar las matas infectadas. Y con el chinche esto será cosa del pasado, además podrán ahorrar el 70 por ciento de lo que invertían en el control de la mosca. Los consumidores también tendrán mucho que agradecerle a Ruby y a Everth, pues gracias al hallazgo podrán consumir verduras con menor cantidad de venenos.

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