‘Desmemoria’ competitiva

‘Desmemoria’ competitiva

POR:
octubre 19 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-19

Las ‘agendas de competitividad’, guarnecidas con carreta de expertos reales y ficticios, nacionales e importados, gubernamentales y privados, tienen algo en común: el olvido de lo más obvio. Suele ocurrir que a la gente demasiado inteligente le da pena decir que para ser competitivo hay que comenzar por el principio. La primera cosa absolutamente indispensable para formar conocimiento no es navegar en Internet, sino saber leer. No basta empatar una letra tras otra, sino entender el catálogo de una máquina, las instrucciones de un procedimiento, la dirección de una calle, la señal de tránsito o qué dice la ley. Hay que facilitar la inversión productiva, clarísimo, pero entonces no se puede permitir que los bancos se sigan llevando a mano armada la mitad de las ganancias de la industria y la agricultura, más lo que los consumidores deberíamos gastar en industria y agricultura. Se necesitan carreteras que acerquen los puertos a los centros de producción, pero antes hay que enseñar a los camioneros a conducir sin embotellar el tráfico. Si el país tiene abundancia en algún recurso básico, no se lo puede encarecer -como la gasolina o el agua- al nivel de los países donde no hay petróleo ni ríos. Para fomentar el empleo hay que terminar con algunos privilegios de viejas castas sindicales, es cierto, pero tampoco se puede entregar la contratación laboral a unas cooperativas de trabajadores que envilecen el salario. Las ‘cadenas de valor’ no son juntas de gremios, sino gente de empresa con perfil muy concreto que se complementa en una línea de producción eficiente y cualificada, ojalá sin mucho funcionario de por medio. Esos son todos datos de abecé. Lo que no es abecé es consultar la bola de cristal para escoger en qué ser competitivos. Ahí saltan todos a elucubrar: que si las flores o los cueros, que si el café orgánico o la carne, que si la maquila o la industria extractiva, que si los textiles, la moda o la cirugía estética. Contratamos toda suerte de gurús y oímos de ellos recetas mudas con distinto empaque. A veces hasta se les olvida lo que ya dijeron hace tiempos. Al señor Porter, por mencionar al último y más conspicuo, se le olvidó, por ejemplo, decir algo sobre el turismo, pese a que a su firma se le han pagado varios documentos al respecto, bastante flojos por lo demás. Pues sí. Si hemos de ‘ranquear’ sectores, postulo el turismo en vista del silencio general de los decanos, ex decanos y postdecanos de economía que pontifican de lo habido y por haber, y del propio silencio de los dirigentes hoteleros, agentes de viajes y demás interesados directos. Por razones de ubicación, por disponibilidad de materia prima, por bien ganada fama de lo que sea, por know how hotelero, por conectividad, por factores gratuitos de curiosidad de los mercados externos, por robustez del mercado interno, por beneficios fiscales generosos, por el bajo impacto ambiental y falta de ONG anticabildantes, por no depender de TLC ni de otros tratados parecidos, el turismo es a mediano plazo la mejor opción competitiva de Colombia, con mucha ventaja sobre cualquier otro sector. No hay camino fácil, claro está. Tenemos que voltear el cuento de la imagen, y eso supone gastarse una plata y trabajar con talento, pero es algo que está inventado, y si no, pregunten en Cuba, en Egipto, en el País Vasco o en China. Se puede tener turismo siendo campeón de la antipatía, y si no, ahí están los parisinos. Se puede tener turismo sin saber de turismo, y si no, miren a España. Cómo será la cosa que hasta podríamos proponerles a las Farc que abran sus campamentos para llevarles turistas, y así no tendrían que secuestrar más gente. El ex presidente Pastrana podría hacer una fortuna si se alía con Aviatur. Raúl Jaramillo Panesso Consultor privado El turismo es a mediano plazo la mejor opción competitiva de Colombia, con mucha ventaja sobre cualquier otro sector”.

Siga bajando para encontrar más contenido