El empleo y la desocupación, una polémica que está lejos de acabar El Dane volvió a encender los ánimos con un análisis sobre la situación laboral en el sector agropecuario.

El empleo y la desocupación, una polémica que está lejos de acabar El Dane volvió a encender los ánimos con un análisis sobre la situación laboral en el sector agropecuario.

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octubre 17 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-17

La controversia sobre las cifras del mercado laboral será interminable, pues cada cierto tiempo aparecerán elementos que la alimentarán, como una reciente publicación del Dane sobre su desempeño en el segundo semestre de este año frente a igual periodo del 2006. El documento, un análisis trimestral que rutinariamente produce la entidad, señala desde su título que para el periodo abril-junio del 2007 “los problemas en el sector rural opacan el buen desempeño del mercado laboral urbano”. Sin darle cabida a duda alguna, en él se señala que respecto al segundo trimestre del 2006, durante el 2007 en el país se perdieron 133.000 puestos de trabajo y que el responsable de este descenso fue el campo, donde se destruyeron 437.000 empleos, ya que en las zonas urbanas se crearon 304.000 plazas que lograron compensar parcialmente la debacle laboral en el área rural. El campo, igualmente, fue el responsable de que la reducción de 82.000 desocupados en todo el país no fuera mayor, ya que en las zonas urbanas la disminución fue de 98.500 desempleados, cifra que fue jalonada hacia abajo por el aumento de 17.000 personas desocupadas en el ámbito rural. Las cifras contenidas en el documento mencionado, que corresponden al segundo trimestre cuando todavía estaba al frente del Dane Ernesto Rojas Morales, fueron como una manotada de sal a la sensibilidad del ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, quien les salió al paso para desvirtuarlas y reclamarle seriedad y rigor a la entidad por comparar una información estadística recogida con determinada metodología con otra derivada de un proceso diferente de medición del mercado laboral. “El nivel de caída en la ocupación (437.000 empleos) suena dramático, pero es que con el cambio de metodología hubo diferencias en los niveles de ocupación, cuando en realidad el sector agropecuario este año está en recuperación”, comentó el Ministro. En julio del año pasado el Dane introdujo algunos cambios en la forma de recoger y medir la información sobre el desempeño del mercado laboral colombiano, que dio cuenta durante casi 12 meses de la destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo y el aumento de los desocupados. Esos resultados, según el Gobierno y algunos analistas privados, no son coherentes con el sorprendente crecimiento de la economía tanto el año pasado, como en los primeros seis meses del 2007. La conclusión a la que han llegado es que como son producidos por metodologías diferentes no pueden ser comparables. Si la economía crece y aumentan las afiliaciones a la seguridad social (salud, pensiones, riesgos profesionales, cajas de compensación), argumentan desde el Departamento Nacional de Planeación, los Ministerios de la Protección Social y Agricultura y la Presidencia de la República, es porque se están generando puestos de trabajo. El problema radica, agregan, en la no comparabilidad de las cifras. Sin embargo, el Dane y su anterior director han mantenido una posición inmodificable: las cifras son enteramente comparables y lo que sucede, de acuerdo con la explicación que ha dado Rojas Morales, incluso después de su salidad de la entidad hace ya casi dos meses, es que en el país se está presentando la paradoja de un crecimiento económico sin generación de empleo, fenómeno que se viene registrando en otras economías del continente americano. El documento analítico de la entidad, que prácticamente sacó de casillas al ministro Arias, quien advirtió que con boletines así el Dane no gana en credibilidad, hace caso omiso de los cuestionamientos que se les hacen a los resultados del mercado laboral relacionados con su comparabilidad por la aplicación de metodologías diferentes. Para Arias, la supuesta pérdida de 437.000 empleos va en contravía de la evidencia que tiene en su poder el Ministerio de Agricultura, que es la recuperación, este año, de 100.000 hectáreas de agricultura lícita, el dinamismo que han tomado sectores pecuarios como el avícola y el porcícola, que crecen a tasas del 15 y 20 por ciento, respectivamente, que son grandes generadores de mano de obra. A Héctor Maldonado, nombrado nuevo director del Dane y cuya posesión está prevista para hoy o mañana, le espera una tarea difícil: romper el escepticismo y hasta la abierta desconfianza de algunos sectores sobre las cifras de la entidad que tienen que ver con el mercado laboral, el censo del 2005 y, mucho menos, con las de inflación. En algunos sectores existe la creencia de que Ernesto Rojas salió de la entidad por evitar que el Ejecutivo, o por lo menos un poderoso grupo dentro del Gobierno, manipulara las cifras sobre desocupación y empleo. Por ello, Maldonado tendrá que demostrar desde el mismo día de su posesión que no es una ficha de la Casa de Nariño y/o de Planeación Nacional, cuyo objetivo es cuadrar resultados para satisfacer a su jefe, el presidente Uribe, sino que será un director con absoluta independencia y apego al mayor rigor técnico requeridos para desempeñar el cargo. NUEVO DIRECTOR DEL DANE DEBE RESCATAR CREDIBILIDAD DE LA ENTIDAD millones de subempleados reportó el Dane en el sector rural para el segundo trimestre del año, cifra prácticamente igual a la del mismo periodo del 2006. 1,8

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