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Se despeja el camino

Se despeja el camino

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abril 16 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-16

Una nueva prueba de que la economía colombiana va por una senda mucho más despejada que hace un año fue la entregada por la Andi ayer, por cuenta de la publicación de la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta correspondiente a febrero. Según el sondeo, el crecimiento del sector manufacturero fue de 4,2 por ciento en el segundo mes del 2010, mientras que las ventas totales subieron 5,2 por ciento. Aunque sin ser espectaculares, dichas cifras confirman un cambio de tendencia llamativo que ya se venía insinuando desde noviembre, pero que sólo hasta ahora se ve firme. Eso no quiere decir que las ‘vacas gordas’ están pastando de nuevo en el potrero de la economía. No hay que olvidar que la contracción de los semestres pasados fue muy fuerte y que será necesaria una mayor fortaleza tanto en los mercados foráneos como en el interno, antes de volver a los niveles alcanzados a finales del 2007. Sin embargo, de los saldos en rojo de épocas recientes, los industriales –con algunas excepciones– han vuelto a pasar a los datos en negro. Ese es el caso de las ventas en el mercado nacional que aumentaron para 15 de 19 sectores analizados. Dicho repunte sugiere que hay una mayor fortaleza en la demanda local, superior a las previsiones iniciales, lo cual es confirmado por los propios comerciantes. Particularmente interesante es el comportamiento del ramo de vehículos automotores, un segmento que ha reaccionado en el país y en buena parte del mundo. Esa dinámica, por cierto, debería verse en nuevas mediciones, pues la firma Econometría reportó que los despachos en marzo tuvieron un alza de 16,6 por ciento, con lo que el número de vehículos colocados en el primer trimestre llegó a 49.676 unidades, 10 por ciento más que en igual periodo del año pasado. No menos atractivo es lo sucedido con el indicador que mide el uso de la capacidad instalada, el cual llegó a 75,4 por ciento, 2,7 puntos porcentuales más que 12 meses atrás. Eso, en términos prácticos, quiere decir que las fábricas están más ocupadas, algo que tiene su justificación en el volumen de inventarios y pedidos. En el caso de los primeros, sólo 13 por ciento de los encuestados por la Andi consideró sus existencias de productos como altas, menos del doble que en el 2009. Y en el de los segundos, 85,9 por ciento calificó las órdenes recibidas como elevadas o normales, 21 puntos porcentuales más que hace un año. Con razón, casi dos terceras parte de los empresarios define la situación de su compañía como positiva y cerca de la mitad tiene mejores expectativas frente al futuro cercano. Claro que eso no quiere decir que todas las actividades estén bien. El cierre gradual del mercado venezolano, con una caída de 678 millones de dólares de exportaciones en el primer bimestre, ha golpeado con fuerza a algunos productores. Ese es el caso de los textileros, los confeccionistas o los empresarios del cuero y el calzado, para quienes es difícil buscar mercados alternativos ante la fuerte competencia internacional presente y con las restricciones que impone la revaluación del peso. Por otro lado, la demanda débil sigue siendo el principal problema para 22,6 por ciento de las sociedades entrevistadas. Como nota al margen, es significativo registrar que, por primera vez desde cuando se hace la pregunta, nadie reportó que el orden público fuera una dificultad. Todo lo anterior hace pensar que los resultados de la economía en el 2010 deberían ser mejores de lo que hoy se calcula. Si bien es sabido que la minería vive un auge continuado, que seguramente se reflejará en el Producto Interno Bruto, el comportamiento del ramo manufacturero es clave, sobre todo por su capacidad de generar empleo formal. Es imposible hablar todavía de un gran desempeño, pero es innegable que las señales disponibles han cambiado de color. Para que los vientos favorables sigan soplando, resulta definitivo que haya estabilidad en el manejo económico. Afortunadamente, nada hace prever que vengan variaciones en las tasas de interés o saltos bruscos en la tasa de cambio. Al mismo tiempo, la incertidumbre política parece haber disminuido, no porque haya quedado definido el nombre del sucesor de Álvaro Uribe, sino porque parecería que todos los triunfadores posibles les dan garantías suficientes a los consumidores. Y eso, a decir verdad, no es poca cosa. Aunque sin ser espectaculares, las cifras de la industria confirman un cambio de tendencia llamativo que ya se venía insinuando desde noviembre, pero que sólo hasta ahora se empieza a ver firme.ANDRUI

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