Los desplazados tendrán su empresa

La Fundación Centro Integrador para la Colombia Agraria (Cica), la Asociación de Algodoneros del Valle; la empresa de fertilizantes Israrriegos y otro grupo de empresas privadas, se unieron para organizar a los desplazados del Valle, Jamundí y Popayán y convertirlos en dueños de su propio negocio.

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mayo 19 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-19

La idea surgió en el 2003 debido al gran flujo de personas desplazadas que a diario llegaban a la IPS caleña Cica para recibir servicios de salud. El drama de ellos, en su mayoría, era la falta de un trabajo que les permitiera tener unas condiciones de vida digna y comprar las medicinas y alimentos necesarios para mejorar su estado de salud. Esta situación ‘tocó’ a todos los empleados de la empresa, quienes decidieron donar parte de su tiempo para trabajar por esta población. Sin embargo, esta labor no era suficiente, así que “bajo la óptica de que el desplazamiento es un evento catastrófico -según la Corte Constitucional- y de que Colombia ocupa el segundo lugar en desplazamiento a nivel mundial decidimos diseñarles un proyecto que les permitiera convertirse en dueños de su propia empresa”, recuerda Eugenio Alberto Vallejo Cruz, presidente de la IPS Cica. Fue entonces cuando los directivos de la compañía de salud decidieron convocar a otras firmas del sector privado para transmitirles la inquietud y proponerles crear un proyecto para la producción de hortalizas bajo el efecto invernadero. La idea tuvo eco en los demás empresarios quienes sugirieron convocar también a entidades del Estado para conseguir los recursos necesarios. Fue así como contactaron a la Red de Solidaridad, a Finagro y al Banco Agrario para plantearles la idea. De esta gestión lograron que les aprobaran un crédito por 4.850 millones para iniciar. En agosto del año pasado los empresarios recibieron el 50 por ciento de los recursos, los cuales fueron destinados al desarrollo de la infraestructura y a la compra de tecnología de punta para asegurar el éxito del proyecto y programar con tiempo las cosechas para ofrecerlas en el mercado antes de iniciar la siembra (ver recuadro). Tras un seguimiento para controlar que la inversión se estuviera realizando adecuadamente y verificar el cumplimiento del cronograma presentado en el proyecto inicial, en febrero los gestores del proyecto recibieron un segundo desembolso con el cual se inició la siembra. Pero los 4.850 millones no fueron suficientes para desarrollar el proyecto, debido a que el costo total superaba los 6.000 millones de pesos, según los cálculos iniciales, así que la empresa privada financió el 10 por ciento, que tendrá que ser devuelto por los nuevos empresarios una vez se inicie la producción. GRUPOS DE TRABAJO El proyecto beneficiará a 1.600 personas desplazadas que están en el Valle del Cauca. La percepción que tiene Eugenio Vallejo es que Cali, Buenaventura y Popayán, en su orden, son tres de las ciudades que más albergan comunidades desplazadas, según las historias clínicas que reposan en los archivos de la IPS que él preside. Precisamente esas historias clínicas se convirtieron en las bases de datos para convocar a las familias y conformar los grupos de trabajo con quienes decidieran hacer parte de la empresa. De esta forma se crearon tres asociaciones de desplazados: Caminantes de la Era, que reúne a 112 familias de Cali; la Asociación de Desplazados Unidos de Jamundí, que integra miembros de 96 familias y la Asociación Integrada del Suroccidente Colombiano (Asoinoc), que agrupa 112 familias de Popayán. Son en total 1.600 familias las que trabajarán en el proyecto y pagarán, con parte de su sueldo, el 10 por ciento del crédito que les otorga la empresa privada. La decisión de los empresarios de ‘cobrarles’ parte de los recursos a los desplazados se debe al convencimiento de que las cosas regaladas no se valoran. “La idea es enseñarles que todo en la vida tiene un costo y que por tal razón hay que cuidarlo y valorarlo”, comenta Vallejo. Inicialmente, los trabajadores recibirán un salario de 620.000 pesos, de los cuales cerca de 200.000 les serán descontados, en parte para la seguridad social, y para devolver los recursos por 600 millones de pesos financiados por la empresa privada. Los terrenos fueron tomados en arriendo con opción de compra, pues la idea es que a futuro sean propiedad de los trabajadores. PRIMERA COSECHA FUE VENDIDA ANTES DE LA SIEMBRA La filosofía del Centro Integrador para la Colombia Agraria (Cica) es “vender para sembrar y no sembrar para vender”, en palabras de Alberto Vallejo. Es por esto que la primera cosecha ya fue vendida en su totalidad. La firma Iberocolombiana de Hortalizas, experta en el manejo de perecederos, abrió el camino para que los productos se vendan en las grandes superficies de todo el país. Otro de los compradores de los productos es la Organización Noel Rodríguez Cubides, que anaulmente adquiere grandes volúmenes de alimentos, según lo precisa Vallejo. Para los gestores del proyecto, la ventaja de producir las hortalizas bajo efecto invernadero es que se pueden programar los pedidos y cumplir así con el propósito de venderlos antes de iniciar la siembra. El período de producción dura aproximadamente seis meses. 6.000 millones de pesos es el costo total del proyecto que beneficiará a 320 familias desplazadas de Cali, Jamundí y Popayán.

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