Después de todo, quemar la basura sería más ecológico

Estudios recientes sugieren que incinerar desechos es una opción más limpia y productiva que los rellenos sanitarios

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mayo 22 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-22

Los tiempos cambian y los problemas ambientales de ayer empiezan a presentarse como las soluciones de hoy.

En las últimas dos décadas, Estados Unidos ha cerrado cientos de incineradores de desperdicios de alto nivel contaminante con la creencia de que quemar la basura es un pecado ambiental mucho mayor que enterrarla. Actualmente, la mayoría de la basura que genera el país es enviada a rellenos sanitarios que se extienden cientos de hectáreas y están ubicados a varios kilómetros de distancia de las ciudades que la produce.

La ciudad de Nueva York ofrece un ejemplo. Ésta genera cerca de ocho millones de toneladas de desperdicios domésticos (no industriales) al año y transporta por camión la mayoría de esa basura a rellenos sanitarios en Virginia y Pensilvania.

Los rellenos sanitarios han sido convenientes, pero últimamente no tienen tantos seguidores debido a que avances tecnológicos y un cambio en las prioridades ambientales están empezando a desvirtuar las viejas creencias sobre la basura.

En el pasado, se creía que quemar la basura era contraproducente porque el proceso emitía sustancias tóxicas al aire. En una era en la que las grandes amenazas ecológicas eran los agentes de polución localizados (como el smog y los humos que causan cáncer), los rellenos sanitarios parecían como el menor de los dos males.

La suciedad en el aire es aún una preocupación, pero ahora ha sido relegada a segundo plano por los temores de un cambio climático global. En ese cálculo del daño ambiental, investigaciones recientes sugieren que quemar la basura es mejor que enterrarla.

El atractivo de la mayoría de los incineradores modernos es que no sólo queman la basura, sino que también usan el calor de la incineración para hervir agua, lo cual crea vapor, que a su vez genera electricidad. Aún así, la incineración de desperdicios produce apenas 0,4% de la electricidad que consume EE.UU.
Incluso si toda la basura estadounidense fuese incinerada, no produciría lo suficiente para suplir las necesidades energéticas de todo el país. Pero a medida que crecen las preocupaciones sobre el cambio climático, cualquier fuente de energía renovable, así sea una pila de basura, parece atractiva.

Los rellenos sanitarios también producen combustible, en la forma de gas metano, que puede ser capturado y usado para generar energía. Sin embargo, un estudio reciente de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA, por sus siglas en inglés) indica que la mayoría de los rellenos sanitarios no captura todo el metano, un gas con un potente efecto invernadero. El estudio concluyó que incinerar una tonelada de basura emite por lo menos 35% menos gases con efecto invernadero y produce 10 veces más energía que enterrarla en un relleno sanitario.

Los viejos incineradores eran famosos contaminantes. Emitían grandes cantidades de hollín, componentes de la lluvia ácida y dioxinas carcinógenas.

En expansión

La crisis energética de finales de los años 70 impulsó una ola de plantas que quemaban basura para generar energía. Actualmente, 87 plantas que queman basura para producir energía operan en EE.UU., principalmente en Florida, Nueva York y Minnesota.

Cerca de 13% de la basura estadounidense es incinerada, mucho menos que el 54% que termina en los rellenos sanitarios y el 33% que es reciclada. Las plantas modernas convierten gigantescas pilas de basura en ceniza y, a pesar de esto, están ubicadas por lo general en áreas densamente pobladas.

Long Island, la región en el este del estado de Nueva York, tiene cuatro incineradores, una de las concentraciones más densas en EE.UU. El más grande, una planta de Covanta Energy Corp. en el suburbio de Hempstead, quema 950.000 toneladas de basura al año, justo al lado de un centro comercial. Su chimenea de 39 pisos es la estructura más alta de Long Island.

Los camiones llenos de basura de Long Island y la ciudad de Nueva York entran a un salón cavernoso en la planta a un ritmo de uno cada cinco minutos. La basura es llevada a otro salón, donde el operador de grúa la esparce con una mano de acero de nueve toneladas, una forma de mezclarla con el aire para que se queme más rápido.

Después de revolverla, la basura es puesta en una cinta transportadora que la lleva a los incineradores, donde es quemada a más de 1.000 grados centígrados, creando así el calor que es usado para generar electricidad.

Los incineradores actuales son significativamente más limpios que sus predecesores, aunque aún emiten polución.

"Un uno por ciento de una sustancia muy tóxica es todavía una sustancia muy tóxica", dice Marchant Wentworth, quien hace campaña a favor de la energía renovable con la Unión de Científicos Preocupados, un grupo que trabaja en favor del medio ambiente.

El desecho de basura de cualquier tipo es problemático. Idealmente, la sociedad debería producir menos basura. El reciclaje es la siguiente mejor opción.

En el Congreso estadounidense y en muchos estados de ese país, los legisladores están considerando respaldar la incineración de basura como una fuente "renovable" de energía. Un visto bueno desde el punto de vista ecológico sería un gran impulso para la industria de la incineración de desperdicios, la cual ya está haciendo en EE.UU. un fuerte lobby con este propósito.

El incinerador de Covanta en Hempstead ha solicitado aprobación para expandirse y quemar más basura. Entre tanto, las principales autopistas de Long Island, como las vías de salida de la ciudad de Nueva York, están llenas de camiones que llevan el resto de los desechos de la zona a rellenos sanitarios en otros estados.

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