Después del TLC ¿Qué?

Carlos Gustavo Cano, ex ministro de Agricultura y codirector del Banco de la República, presentó la semana pasada su libro Después del TLC ¿Qué?. Con el patrocinio de PORTAFOLIO, Intermedio Editores y la Corporación Colombia Internacional, de la cual fue fundador y director, Cano presenta en lenguaje llano su visión de la agricultura desde la perspectiva internacional y de la laboriosa tarea de “inserción competitiva, sostenible y equitativa de la economía local en la global”.

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agosto 16 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-16

Cano, decidido promotor del empleo rural, convencido agrarista y aguerrido defensor de la agricultura como instrumento de ocupación pacífica, legítima y productiva del campo, nos explica la razón primordial para escribir este libro: “sacarle el máximo y socialmente justo provecho” a las oportunidades que nos brinda el TLC. Y al mismo tiempo, apoyar los “mecanismos fiscalmente sostenibles que contrarresten, neutralicen o compensen las amenazas o daños que eventualmente pudieren afectar a los segmentos más débiles de la población rural”, en un marco de incesante búsqueda de mercados y productos promisorios como los biocombustibles, con nuevas tecnologías como la biotecnología que sustenten una agricultura lícita, ecológica, basada en una renovada organización social del campo. Cano explica la aprehensión inicial de la mayoría de los gremios agropecuarios y campesinos del país respecto del TLC con E.U., y quizás la suya propia, por el “desastroso balance social, político y económico después de la apertura unilateral e incondicional de su mercado interno al comienzo de la década de los años 90”. El TLC, por el contrario, anota Cano, es una “transacción genuinamente bilateral y recíproca, con fundamento en una agenda temática previa y cuidadosamente preparada bajo la orientación del propio jefe de Estado”, con un equipo negociador “integrado por profesionales excelentemente dotados tanto en el plano técnico como el ético”, proceso en el cual la concertación permanente con el sector privado y la participación activa del Congreso Nacional se constituyeron en un hecho sin precedentes en nuestro país. Cano reconoce que la política comercial debe orientarse a la consecución de mercados externos que complementen el interno. Sin embargo, Cano es de la opinión que los acuerdos bilaterales no son, en el mundo real, genuinos procesos de liberalización comercial, a diferencia de los que se negocian bajo el auspicio de la OMC. Cano considera que la senda multilateral no tiene substituto cercano en agricultura como medio idóneo para eliminar los subsidios directos a la producción de los países industrializados que distorsionan los mercados agrícolas. Quizás de una forma un tanto romántica, Cano se maravilla con la propuesta del Nobel de Economía Joseph Stiglitz de dividir el mundo entre ricos y menos pobres y pobres, de suerte que por medio del manido trato especial y diferenciado, los primeros permitan el libre acceso, sin exclusiones, de bienes y servicios a los segundos -los menos pobres-, para que éstos a su vez hagan lo mismo en forma progresiva con los más pobres. La experiencia nos demuestra que, al menos en agricultura, los tratados bilaterales como el negociado con E.U. constituyen el instrumento más eficaz para abrir y consolidar mercados, mientras que los acuerdos multilaterales en la OMC son un tanto inoperantes en acceso a mercados, pero son la única opción, como sostiene Cano, para establecer disciplinas que pongan en cintura la montaña de subsidios a la agricultura de las principales potencias del planeta. Cano concluye, con sobrada razón, que la modernización y la reconversión del agro “dependerán en alto grado de la estabilidad de las políticas macroeconómicas, y, en especial, de las cambiarias”. Provechoso libro de recomendada lectura. Asesor del Ministro de Agricultura "Los acuerdos multilaterales en la OMC son un tanto inoperantes en acceso a mercados”.

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