Un destino atractivo

Hace un par de días, durante una entrevista que le concedió a una emisora de radio nariñense, el presidente Álvaro Uribe hizo un pronóstico. “Yo creo que a 2009 apenas salgan las cifras de inversión extranjera bruta en Colombia, (ésta) será de alrededor de 8.500, 9.000 millones de dólares”, sostuvo el Mandatario, quien no dudó en calificar dicho guarismo como “muy bueno”.

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enero 08 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-08

De cumplirse tales predicciones la reducción en la llegada de capitales con destino a proyectos productivos estaría entre 15 y 20 por ciento frente a los 10.583 millones de dólares recibidos el año antepasado. Semejante caída, si se compara con la disminución del 30 por ciento que la Cepal estima para América Latina, no parece ser muy grave. Además, un número cercano al citado se asemejaría mucho al del 2007, además de representar unas cuatro veces el promedio anual de comienzos de la década. Esa evolución muestra que, incluso a pesar de los efectos de la crisis internacional que alejó durante un tiempo a los inversionistas de los mercados emergentes, el país ya se encuentra en otra liga, junto a Chile, Perú y Argentina, aunque por debajo de Brasil y México. Esa es una evolución lógica para una nación que se encontraba rezagada en este campo, debido a los problemas de seguridad asociados a la presencia de grupos violentos en su territorio. Las razones del salto son conocidas. De un lado, no hay que olvidar que la población colombiana es la tercera más grande de América Latina, con lo cual el mercado interno es atractivo y promete tasas de crecimiento superiores a la media regional. Del otro, existen muchas posibilidades en el área de las llamadas industrias extractivas, que van desde el petróleo y el gas, hasta el carbón y el oro. Además, está vigente un generoso programa de estímulos fiscales, que para algunos ha resultado excesivo. No menos importante es la mejora en otro tipo de indicadores que son seguidos muy de cerca por las multinacionales. Así ocurre con la reducción en el número de homicidios que han bajado a casi la mitad frente a lo registrado hace diez años. Más contundente todavía es el descenso en los secuestros que de un pico de 3.572 en el 2000, llegaron a cerca de 200 el año pasado, según el Ministerio de Defensa. A pesar del deterioro reciente en los índices de criminalidad en las principales ciudades, capitales como Bogotá se comparan muy favorablemente frente a Río de Janeiro, Caracas o Ciudad de México. Más allá de los elementos que influyen en las tendencias generales, es interesante mirar cuál ha sido la evolución de sectores particulares. Es llamativo constatar que los recursos destinados al ramo de minas y canteras llegaron a 2.601 millones de dólares entre enero y septiembre del 2009, con un incremento del 72 por ciento, de acuerdo con estadísticas de la balanza de pagos que elabora el Banco de la República. Ello tiene que ver con la ampliación de las instalaciones en las minas de carbón, con el objetivo de aumentar en un 50 por ciento la producción, hasta cerca de 110 millones de toneladas anuales a mediados del lustro. A su vez, la inversión en petróleo cayó 15 por ciento, hasta 2.215 millones de dólares. Es posible que la volatilidad en los precios internacionales del crudo haya demorado el ritmo de ejecución de proyectos de exploración durante la primera mitad del año, pues en el tercer trimestre fue notorio el cambio de tendencia, al registrarse un alza del 20 por ciento. No menos importante es lo ocurrido en el resto de sectores en donde la contracción fue de 58 por ciento hasta septiembre, con un saldo de 1.629 millones de dólares. Esa baja, sin embargo, habría sido menor pues el Banco de la República explicó que una empresa sucursal establecida en Colombia le compró a su casa matriz acciones por 850 millones de dólares, lo cual se contabiliza como una descapitalización. Pero aparte de esa discusión contable, es claro que el país no ha dejado de ser interesante para los inversionistas extranjeros. Ahora, el reto es mantenerse en niveles similares en los próximos años, ojalá con mayor concentración en áreas manufactureras que permitan la generación de exportaciones y empleo. '' Las cifras que muestran una caída moderada confirman que, a pesar de la crisis internacional, Colombia no ha dejado de ser interesante para los inversionistas extranjeros.WILABR

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