Lo que no se dice de la informalidad

En días pasados, las referencias de prensa sobre un estudio conjunto de la OIT y la OCDE sobre globalización e informalidad en países en desarrollo, trajeron de nuevo a colación la elevada incidencia comparativa de la informalidad laboral en Colombia, con relación a otros países de la región.

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enero 29 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-29

Obviamente este renovado interés encontrará algunos argumentos recurrentes, en particular el efecto de los costos laborales, aportes parafiscales y el salario mínimo legal, sobre la generación de empleo y la calidad del mismo, lo cual hace referencia entrelíneas a la informalidad. En parte es interesante lo que se ha dicho sobre el análisis OIT-OCDE. Pero lo más llamativo es lo que, por acción u omisión se ha dejado de decir. Las conclusiones de esta investigación son enormes cuestionamientos de fondo a gran parte de las recetas consabidas que apuntan, casi fanáticamente, a la flexibilización laboral. La moraleja del estudio, de acuerdo a la prensa, sugiere básicamente que la informalidad laboral es un obstáculo para la reactivación económica. No obstante, esta es sólo una lectura parcial de los resultados. Estos abarcan un panorama más extenso y profundo. Se trata de un análisis que claramente recomienda la generación de empleo decente como mecanismo para recuperar la economía. Veamos otros resultados de la investigación: la globalización (apertura al comercio internacional) ha tenido un efecto limitado en reducir las vulnerabilidades del mercado de trabajo en muchas economías en desarrollo, dado que el dinamismo de dichas economías no ha reducido las tasas de informalidad (en Colombia el crecimiento tampoco reduce la pobreza). De hecho, en algunas circunstancias, las reformas comerciales han incrementado en el corto plazo las vulnerabilidades del mercado de trabajo, y parece que su efecto beneficioso sobre el empleo y los salarios sólo se da en el largo plazo. Por otra parte, los mercados laborales informales han debilitado el desempeño exportador de los países en desarrollo y han creado trampas de pobreza. Finalmente, lo más interesante del estudio es que pareciera sugerir que Colombia no ha adoptado las medidas apropiadas para dinamizar el comercio exterior y a su vez reducir la informalidad. La tesis concluye, que la combinación de una política de comercio exterior con énfasis en la generación de empleo con políticas activas del mercado de trabajo incrementan los beneficios que un país en desarrollo puede recibir de la globalización. Lo irónico del caso es que las políticas laborales no se dirigen a flexibilización laboral. Recomiendan la plena adopción de la Cláusula Social de cara a acuerdos de libre comercio (en la cual ya es conocido que Colombia tiene serios problemas en el derecho de asociación y la negociación colectiva), y finalmente, ironía de ironías, la implementación de “incrementos cuidadosamente diseñados de salarios mínimos”. Estos incrementos envían a un segundo orden las consideraciones inflacionarias, y de hecho, según lo demuestra el estudio, aumentan los ingresos de los trabajadores informales y generan incentivos para la creación de empleo formal. Cuando reflexiono sobre las implicaciones de este estudio y el estado actual de la política laboral y salarial me pongo a pensar si no sería mejor rebautizar a la Comisión de Concertación de Políticas Salariales por un nombre más sincero: Junta Monetaria. jguataqu@urosario.edu.co *Investigador, Facultad de Economía - U. del Rosario "Un estudio conjunto de la OIT y la Ocde sobre globalización e informalidad en países en desarrollo trajo de nuevo a colación la alta incidencia comparativa de la informalidad laboral en Colombia".ADRVEG

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