‘Dicen que estamos locos, Lucas’

¿La política externa existe? ¿Quién es el vocero? ¿Cuántas veces se ha convocado durante los últimos cinco años la Comisión de Relaciones Exteriores? ¿Qué consecuencias internacionales tienen los arranques verbales de los gobernantes sobre la institucionalidad de un país y sus relaciones internacionales?

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noviembre 29 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-29

Todo se inicio en Hato Grande con la diplomacia de las empanadas y la descripción de la crónica rosa bogotana de cómo ponerse un turbante. Nuevamente se iniciaba el calvario de las familias de los secuestrados por la guerrilla. Nuevamente utilizaban a sus seres queridos como parte de un juego infame que terminó convirtiéndose en uno de los más graves incidentes internacionales que ha tenido el país en su historia reciente. Estoy convencido y consciente de que lo que hoy escribo no les gustará a las ‘Barras bravas’ chavistas ni uribistas y uno muerto del susto en el estadio, pero es inevitable decirlo: ¿por qué no se callan?, ¿por qué no dejan por un instante los dos presidentes su megalomanía a un lado y buscan un poco de cordura en medio de su delirio? Me pregunto cómo un intercambio humanitario puede convertirse en una catástrofe internacional. Con la vida no se juega y eso es lo que está pasando. “son los golpes de los bárbaros Atilas”, son los “heraldos negros que nos manda la muerte”, diría Vallejo. No hay derecho. Paren, dejen de ‘hecatombear’. La historia no los absolverá aunque puedan revolver ahora los inmaduros sentimientos nacionalistas de nuestros pueblos. Dicen los psicoanalistas de la política y la economía que todo se calmará una vez pasen las elecciones del domingo en Venezuela. Si gana Chávez, cosa que dudo, habrá logrado la posibilidad de ser reelegido indefinidamente. Los uribistas, por su parte, recolectarán para el domingo todas y cada una de las firmas necesarias para la reelección presidencial. Poca cosa frente a las consecuencias de lo que han provocado. Si Chávez pierde, se agudizará todo y las declaraciones del nuevo ‘virrey’ norteamericano se exacerbarán para poder aprovechar ese resultado en la política interna norteamericana. Por si fuera poco, se juega con los derechos humanos de los secuestrados y utilizan las relaciones con el vecino para ‘atornillarse’ en lo interno; la economía política de este conflicto crea una creciente ‘incertidumbre’. Se aplaza la resolución del conflicto limítrofe entre los dos países que, dicen en el correo de las brujas, se acordaría en diciembre; se aplazan las inversiones conjuntas energéticas, se aplaza por largo tiempo el reingreso de Venezuela a la CAN, se complicarán las relaciones comerciales, disminuirán las exportaciones colombianas y subirán los precios de los alimentos en Venezuela. Se afectará el crecimiento y se generará desempleo. Nada de raro tendría que el TLC con los Estados Unidos se aprobara a principios del 2008. Se hizo la tarea a costa de los derechos humanos y de las víctimas en manos de las Farc, organización autista e inhumana. “Dicen que estamos locos, Lucas”. Hace carrera el cuento de que estamos en manos de los tres chiflados. ¿Será cierto? Profesor Universidad Nacional ¿Por qué no dejan por un instante los dos presidentes su megalomanía a un lado y buscan un poco de cordura en medio de su delirio?”.

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