‘Es muy difícil hablar ahora de la década de América Latina’

Michael Shifter habló con Portafolio sobre el panorama de la región, la desaceleración de la economía brasileña y el ascenso de México, las elecciones en Estados Unidos y Venezuela y el buen momento de Colombia.

Michael Shifter / Presidente de Diálogo Interamericano

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Michael Shifter / Presidente de Diálogo Interamericano

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octubre 02 de 2012 - 03:53 a.m.
2012-10-02

El presidente de Diálogo Interamericano, instituto con sede en Washington, Michael Shifter, estuvo ayer en la instalación de la XXIX Feria Internacional de Bogotá, y habló con Portafolio.

La economía mundial se está desacelerando.

¿Todavía cree en la década de América Latina?

La idea de la década de América Latina parecía más convincente hace un año de lo que es ahora. Surgió en el contexto de la capacidad de la región para enfrentar la crisis financiera mundial de 2008-2009, junto con un buen desempeño de Brasil, y con Colombia y Perú con altas tasas de crecimiento.

Hoy, el panorama global es más sombrío y la región se ve afectada. Los gobiernos necesitan tomar decisiones más duras para incrementar la productividad y competitividad.

Sin un compromiso sostenido para una agenda de reformas, es muy difícil hablar ahora de la década de América Latina.

¿Por qué Brasil ya no es idealizado como el lugar para hacer negocios?

No hay nada nuevo sobre los desafíos de hacer negocios en Brasil. Pasó que la cobertura de prensa contribuyó a una noción idealizada bajo el gobierno de Lulla.

La estrella del país se ha desvanecido porque la economía se ha desacelerado.

La demanda china por las materias primas brasileñas ha disminuido y la moneda se ha depreciado, pero el Gobierno de Rousseff está tratando de revitalizar la economía.

Brasil es una potencia económica y probablemente lo seguirá siendo. Lo que los inversores están viendo en Brasil es una muestra de esta realidad.

Al mismo tiempo, las posibilidades de México están mejorando.

¿Está de acuerdo?

México se ve mejor, pero la situación nunca fue tan terrible como los medios a menudo la retrataron. Las caracterizaciones de México como un ‘Estado fallido’ eran absurdas. La clase media del país se ha expandido, la violencia no ha aumentado, y las perspectivas para una reforma del sector energético están mejor que nunca.

México se está beneficiando de una recuperación de la economía estadounidense y del incremento de los costos de producción en China.

Un nuevo gobierno en diciembre trae esperanzas pero la economía del país está creciendo solo moderadamente y se enfrenta a enormes desafíos.

Una pregunta política: ¿Quién va a ganar las elecciones en Estados Unidos?

Obama tiene una ventaja clara y es el favorito. Romney espera reducir la brecha con una gran actuación en los debates, especialmente en el primero.

Algo inesperado podría ocurrir en el mundo entre ahora y el 6 de noviembre que cambie la dinámica de las elecciones -y Obama podría tropezar-, pero es improbable.

¿Qué debe esperar la región de la Casa Blanca desde el 2013?

Sería prudente que la región mantenga modestas expectativas respecto a la política de Estados Unidos en el 2013. Incluso bajo un escenario optimista, solo habrá un poco más de apertura hacia Cuba (suponiendo que no hayan cambios dramáticos en el país) y algunos pequeños y graduales pasos en el tema migratorio.

Lamentablemente, la política en Estados Unidos permanecerá polarizada y disfuncional, y la próxima administración continuará distraída por otras prioridades de política exterior e interior.

¿Y quién ganaría en Venezuela?

Chávez nunca ha sido más vulnerable -y la oposición nunca ha estado más unida y efectiva- pero eso podría no ser suficiente para producir un cambio en el Palacio de Miraflores.

Capriles merece mucho crédito y ha hecho una campaña notable, pero Chávez -como gobierno de un solo hombre- tiene muchas ventajas, y seguramente le da la primera posibilidad.

¿Qué implica esto para Colombia?

En sus relaciones con Chávez, Santos ha sido un pragmático consumado.

El nuevo enfoque de Colombia hacia Chávez será puesto a prueba en el proceso de paz que se avecina. La apuesta -y la esperanza- es que Chávez sea útil tratando con las Farc.

Un gobierno de Capriles también apoyaría el proceso de paz, pero este resultado podría alterar el contexto de las negociaciones y se requerirían diferentes cálculos estratégicos.

Por cierto, ¿cómo ve Colombia?

Considerando todas las cosas, Colombia lo está haciendo muy bien. La trayectoria en la mayoría de los frentes es positiva.

Hay un montón de retos -la agenda social es formidable y los problemas de seguridad persisten-, pero los colombianos están enfrentándolos y progresando. Como cualquier otro país, por supuesto, puede hacerlo mejor.

EL PROCESO DE PAZ MERECE EL APOYO QUE ESTÁ RECIBIENDO

¿Cómo ve el proceso de paz?

Santos está tomando un enorme riesgo con el proceso de paz.

El esfuerzo merece el amplio apoyo que está recibiendo. Los obstáculos son numerosos y bien conocidos, pero también hay varias razones para tener esperanzas.

Es de suponer que las conversaciones están más avanzadas de lo que ha sido revelado públicamente, lo que explica la confianza y el optimismo de Santos.

¿Dónde cree que estará Colombia dentro de cinco años?

Es difícil de predecir y depende de muchos factores. ¿Qué pasará con las economías de Estados Unidos, China, Europa, Brasil y Venezuela?, ¿el conflicto armado habrá terminado para entonces?, ¿y el narcotráfico?.

Hay razones para ser optimistas.

Colombia está haciéndolo bien hoy, incluso en circunstancias difíciles. Con un entorno externo favorable y una hábil conducción - sin mencionar un poco de suerte-, podría tener un desempeño excepcional en cinco años.

Ricardo Ávila Pinto

Director Portafolio

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