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‘Es difícil levantarse y no tener nada que hacer’: general Gilibert

“Retirarse del trabajo es como la muerte: uno sabe que ese momento va a llegar y cree estar preparado, pero no lo está. Enfrentarlo es muy difícil.”

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mayo 06 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-06

Eso le pasó al general Luis Ernesto Gilibert el día que se retiró de la Policía Nacional hace seis años después de haber sido su director y de haber pasado prácticamente toda su vida allí. Tenía apenas 58 años. “Uno tiene que identificar el momento de retirarse pero siempre lo está aplazando y ve que se le está acabando el tiempo antes de que alguien más tome la decisión por uno. Yo lo hablé con mi familia pero no tenía nada preparado. Fue duro y difícil. Después de trabajar de 5 de la mañana a casi medianoche, estar lleno de responsabilidades, de noticias buenas y malas, de reuniones, llegar al día siguiente y no tener nada que hacer. Uno se levanta a hacer cosas pero en realidad no tiene nada pendiente. Entonces se vuelve el azote de los ocupados, porque decide visitar a todos los amigos de los que se había alejado por las ocupaciones. Los llama a las diez de la mañana para que se tomen un tinto con uno. Eso funciona al principio, pero no se la puede pasar en esas. La otra opción es juntarse con otros pensionados y eso se vuelve es un club de los desocupados. Después de esos golpes entendí que debía ocuparme y me refugié en la literatura. Me lancé a escribir una novela. Saqué oficina, porque es importante salir de la casa. Fueron dos años escribiendo. Con el computador descubrí el internet, que es una maravilla. Ahora volví a coger un ritmo de trabajo, no tan intenso. Me llaman para conferencias y asesorías y me mantengo ocupado. Otros proyectos literarios se quedaron en veremos. La familia le dice a uno que qué rico, que van a recuperar al papá y al esposo, frases de cajón, que ayudan cuando se toma la decisión. Pero la realidad es otra. La esposa cree que acaba de adquirir otro hijo y que puede disponer de uno como si fuera una dama de compañía o un chofer.Además, uno se empieza a dar cuenta de cómo funciona la casa de uno: las compras, las visitas. Y empiezan a aparecer los roces con la pareja, porque antes nos veíamos unos momentos y ya. Pero tiempo completo, uno se va volviendo un estorbo, no saben dónde ponerlo. Lo mismo pasa con los hijos. Los míos eran adolescentes en ese momento se da cuenta uno de la música que oyen, de como se visten. También hay cosas de la vida diaria como ya no tener un conductor. Acostumbrarse a manejar, a buscar parqueadero, a saber cómo llegar a un restaurante u oficina. Por eso le digo al que se vaya a retirar que se prepare para la muerte laboral y planee con tiempo a qué se va a dedicar: desarrollar un hobby, ayudar en una fundación, participar de cooperativas, dedicarse a un deporte. Algo para mantener ocupado y sentirse útil”. LA PAREJA DESCUADRE. Así como se planea la parte financiera para el retiro, hay que hablar con la pareja sobre las expectativas del mismo, porque fácilmente puede haber una crisis conyugal. Cada uno puede hacerse una idea de qué van hacer: viajar, andar juntos todo el tiempo, volverse voluntarios, cuidar los nietos, etc. - Si los dos trabajan, discutan si quieren retirarse al tiempo. - Al estar solos, ya sin hijos, problemas no resueltos pueden agudizarse. - Muchos quieren recuperar el tiempo perdido con la pareja y los hijos. ¿Hay lazos fuertes para hacerlo? OPINIONESMe gustaría volver a la universidad a ver temas de historia o literatura. También ayudar en instituciones de beneficio común, y si el tiempo y la pensión alcanzan, viajar un poco más. Creo que todavía me falta mucho para pensionarme por lo que no he pensado en el tema”. Augusto Solano, presidente Asocolflores. Al retirarme me dedicaría a leer y a escribir sobre la actualidad como hace Bob Woodward que toma un tema como la guerra de Irak y escribe sobre las decisiones que se tomaron, las personas claves, etc., pero aquí no hay tanto mercado para eso. Todavía falta para ese momento”. Rodrigo Pardo, de Semana. Me gustaría seguir moviéndome en el mundo de los negocios ya sea través del mío propio o de consultorías para empresas. También dictar clases para transferir el conocimiento a los jóvenes, cosa que en este momento no puedo hacer.” Luis Valente, presidente de Schneider Electric Colombia.

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