'Mucho dinero y poca ejecución' en el sector de la construcción, advierte el presidente de Asocreto

El ejecutivo de la Asociación Colombiana de Productores de Concreto advierte lentitud en los procesos e insta a los sectores público y privado a unir fuerzas.

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mayo 08 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-08

"Para contrarrestar las épocas difíciles son importantes las obras con beneficio social, es decir, una vía o una vivienda que además de atender el déficit de los más pobres sirvan para generar empleo. De lo contrario, no estamos haciendo nada", asegura José Miguel Paz, presidente de la Asociación Colombiana de Productores de Concreto (Asocreto).

Insiste en que la falta de ejecución de obras civiles y de infraestructura no tiene justificación en estos momentos de evidente desaceleración y que, definitivamente, "todos tenemos la responsabilidad de optimizar la inversión estatal prevista para este año en la construcción de vías urbanas y carreteras, entre otras".

Paz considera que al margen de promover el buen uso del concreto y de trabajar en la actualización de nuevas tecnologías en el sector constructor, la labor de Asocreto también es instar a quienes corresponde a hacer las cosas bien y a reaccionar ante las eventualidades.

El presidente de la organización que agrupa a los concreteros expone algunos de sus puntos de vista, en una época que el prefiere llamar "de transición y no de crisis". Por eso, quizás, la presencia de Asocreto en Expoconstrucción y Expodiseño -que finaliza mañana, en Corferias- estuvo marcada por una conferencia que llamaron 'Al carajo con la crisis'.

¿Ejecutar, ejecutar y ejecutar debería ser la consigna en estos momentos?

Sí. Me sumo a quienes se quejan porque pasa el tiempo y las obras no se realizan. Esto incluye vías y, claro, Vivienda de Interés Social (VIS). Es una tarea en la que deben participar los sectores público y privado.

Sorprende que en épocas difíciles ese complemento necesario no se dé. Mientras tanto, las obras quedan frenadas...

Cuando se trata de obras públicas, nosotros -como parte de la industria- suministramos los insumos que se requieren. Sin embargo, que se realicen depende de la agilidad gubernamental.

Nuestras empresas están preparadas. Se han actualizado en tecnologías y en nuestro caso, hemos avanzado en los pavimentos de concreto proyectando, precisamente, la próxima inversión que se haga en transporte masivo y en vías.

A propósito, ¿qué opina del caso bogotano, de la opinión de algunos sectores en el sentido de que hay un evidente retroceso?

Bogotá hizo un esfuerzo a finales de los noventa y, de hecho, se notó el cambio en obras de espacio público y en la red de bibliotecas, para citar solo dos frentes. Sin embargo, el ritmo ha disminuido.

Hoy, la movilidad de la ciudad es un inconveniente y de la misma forma que en el orden nacional, la Capital requiere infraestructura vial, simplemente porque la cantidad de vehículos excedió la capacidad.

Es común que se improvise en algunas obras. Que se invierta y luego toque rehacerlas, ¿por qué sigue sucediendo esto?

La calidad de una obra parte de estudios adecuados y de un buen diseño. De lo contrario, los gastos son grandes.

Pero es algo que deberían tener claro desde un principio pues uno deduce que es gente idónea. El caso de la Calle 116 (en Bogotá) es reflejo de la improvisación...

De acuerdo. Parte del proyecto se tendrá que rehacer, simplemente, porque diseñar y construir al mismo tiempo no es lo correcto. Insisto, como lo hemos dicho en muchas ocasiones, que los trabajos se deben hacer bien desde un principio para evitar estos problemas.

Por estos días se habla de crisis, ¿cuáles son los aportes de Asocreto para enfrentarla?

La primera reacción a una crisis -que insisto, prefiero llamar transición- casi siempre es la más equivocada: bloquearse, frenar los procesos y esperar a ver qué pasa.

Hay que seguir adelante, claro, se deben revaluar procesos pero no frenarlos.

Creatividad anti crisis...

El presidente de Asocreto confirmó que no han prescindido de ningún empleado. Reconoce que en algunas empresas de ingeniería y construcción se ha sentido el remezón pero insiste en que el reto está en encontrar soluciones para minimizar los despidos.

"En este punto la creatividad juega un papel muy importante. Por ejemplo, hay que lograr consensos para recortar gastos y, de alguna forma, hacer pactos internos que permitan sobrellevar las malas épocas", asegura Paz.

Al consultarle cómo compara este momento con el finales de los noventa, el funcionario afirma que "la de los noventa fue durísima, con una notable disminución en obras y por lo tanto, en ventas y comercialización de insumos. Actualmente, la producción de viviendas, obras públicas e infraestructura se ha afectado pero espero que ese 'bache' pase rápido.

"Aun así, considero que no será como la de los noventa, cuando 70 por ciento de las empresas de construcción perdieron o se quebraron. Esta vez tenemos un sector financiero sólido y los constructores aprendieron. Lo atípico fue encontrarnos con una crisis externa de las proporciones que ya conocemos. De hecho, España y Estados Unidos enfrentan una crisis hipotecaria muy similar, o peor, que la que vivimos en Colombia en los noventa. Hoy, nosotros estamos mejor preparados", concluye. 

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