Diplomacia petrolera

Diplomacia petrolera

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julio 14 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-14

Para los colombianos, las noticias importantes de Venezuela fueron las que llegaron el viernes pasado, cuando los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez sellaron con un apretón de manos la normalización de relaciones entre Bogotá y Caracas. Sin embargo, para una docena y media de naciones de Centroamérica y el Caribe, la reunión que valió la pena fue la del día siguiente en Maracaibo en donde tuvo lugar la quinta cumbre de PetroCaribe, un acuerdo de cooperación energética que lleva casi tres años de existencia y a través del cual el Gobierno de la Revolución Bolivariana le ha dado la mano a los importadores de petróleo en Latinoamérica.

Según sus partidarios, la iniciativa es una muestra más de la solidaridad venezolana con los menos favorecidos, expresada ya sea con la venta de combustible subsidiado a los consumidores de Harlem en Nueva York o con la compra de bonos de deuda a la República Argentina. Por el contrario, los críticos de Chávez sostienen que ésta es una estrategia más para ganar adeptos en la región y hacerle contrapeso a los Estados Unidos. La razón es que si bien un gran número de los Estados beneficiados son pequeños en población, territorio y poderío económico, cada uno cuenta con un voto en el sistema multilateral, con lo que se conforma un bloque político nada despreciable.

Quien lo dude no tiene nada más que mirar el despliegue que recibió la adhesión de Guatemala el fin de semana. De regreso a su país, el presidente Álvaro Colom destacó las ventajas de ser un miembro de PetroCaribe, así como la posibilidad de desarrollar proyectos productivos de la mano de la generosidad venezolana.

Y es que cualquier mandatario no lo pensaría mucho a la hora de considerar su ingreso al bloque, particularmente después del encuentro en Maracaibo. Tal como lo dijo el propio Hugo Chávez, si el petróleo está a menos de 100 dólares el barril, el 50 por ciento de la factura petrolera se paga en 90 días y el resto en un plazo de 25 años, con dos de gracia y a un interés del 1 por ciento. No obstante, si el precio supera los 100 dólares, la 'cuota inicial' baja al 40 por ciento, aunque si llega a más de 200 dólares, el pago sería del 30 por ciento. Como si lo anterior fuera poco, existe la posibilidad de que el saldo sea cancelado con 'bienes y servicios', que incluirían alimentos o asesorías.

Semejante largueza ha producido el desmayo de los especialistas, por los efectos que produce el vender a crédito, con unas condiciones de financiación mucho más generosas que las del mercado. De acuerdo con Veneconomía, la fórmula no solo es onerosa, sino que el mandatario "ha hipotecado al país más allá de su mandato presidencial que expira en 2013, sin estar facultado constitucionalmente para ello y sin haber pedido autorización ni al soberano ni a su subordinado Parlamento".

Pero más allá de esa discusión, es indudable que el programa es de una envergadura considerable. De hecho, desde su creación hasta la fecha, han sido entregados 59 millones de barriles, mientras que en el primer semestre del 2008 el promedio ascendió a 85.900 barriles diarios, sin incluir a Cuba, cuyas cifras no fueron publicadas. En cambio, es claro que los grandes beneficiados han sido República Dominicana, Jamaica y Haití, aunque todo indica que el peso de Centroamérica será cada vez mayor, debido a la presencia creciente de Nicaragua, Honduras y Guatemala. Así las cosas, el cálculo es de unos 200.000 barriles diarios, lo cual equivale a más de 10.000 millones de dólares al año, según las cotizaciones actuales. A lo anterior, hay que agregarle un ambicioso programa de construcción de plantas de distribución en varias islas del llamado Caribe inglés por más de 86 millones de dólares, además de obras de infraestructura eléctrica por 315 millones de dólares y varias refinerías hasta por 14.697 millones de dólares, localizadas principalmente en Cuba y Nicaragua. Por tales razones, es claro que la influencia de Hugo Chávez en la región no hace más que aumentar, casi al mismo ritmo que sube el crudo en los mercados internacionales.

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