La directora del FMI habló de la región, en Chile.

Christine Lagarde habló con optimismo acerca de las perspectivas que analiza el Fondo Monetario Internacional para América Latina.

Finanzas
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diciembre 06 de 2014 - 05:15 p.m.
2014-12-06

Un mensaje realista sobre esta parte del mundo, en el cual no faltó cierto tono de esperanza, fue el que envió el pasado viernes en Santiago de Chile la directora-gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde. Hablando en la inauguración de la conferencia ‘Desafíos para asegurar el crecimiento y una prosperidad compartida en América Latina’, la exministra francesa señaló que “los optimistas -y me cuento entre ellos- saben bien de los desafíos que enfrenta (la región)”.

El evento puede ser visto como un abrebocas con miras a la celebración de la Asamblea Anual del FMI y del Banco Mundial, que tendrá lugar en octubre del 2015 en Lima (Perú). Originalmente, el propósito de la cita era celebrar los avances de los países del área durante buena parte de este siglo. Pero ahora, tras la descolgada en los precios de los bienes primarios, la cercanía del encuentro sirve para reflexionar sobre lo que se puede hacer para recuperar el rumbo perdido.

La necesidad de enfrascarse en la discusión, es obvia. Según el Fondo, después de haber alcanzado un crecimiento promedio del 4,8 por ciento anual entre 2003 y 2012, este año el cálculo es apenas superior al uno por ciento, mientras que el próximo la expansión del Producto Interno Bruto sería únicamente de algo más del 2 por ciento.

LAS CONQUISTAS

Aun así, la jefe del organismo multilateral no desconoce que ha tenido lugar un salto. “El ingreso real promedio ha subido en más del 25 por ciento desde el 2000 y la extrema pobreza se ha recortado a la mitad”, señaló Lagarde. Además, señaló que “hace 12 años la población que vivía por debajo de la línea de pobreza tenía un tamaño equivalente a 2,5 veces el de la clase media. Ahora ambos grupos tienen el mismo tamaño”.

Semejante cambio viene acompañado de otro tipo de presiones. Una de las más evidentes es el aumento en las expectativas de millones de personas, que exigen mejores servicios sociales. En sus palabras Lagarde recordó las protestas que tuvieron lugar en Brasil el año pasado, al igual que los paros sucedidos en Colombia.

Ante lo sucedido, varias naciones de la zona han tratado de responder con hechos. Un ejemplo claro es el de Chile, cuyo gobierno impulsa una política agresiva enfocada en la educación, que será financiada con una polémica reforma tributaria. “Hacer las reformas necesarias es la única forma de hacernos cargo de los desafíos que no pueden seguir esperando”, anotó la mandataria austral en el acto de inauguración del seminario del FMI.

LOS RETOS

No obstante, las cosas no son fáciles. Para comenzar, el entorno internacional es complejo y las menores cotizaciones de los productos básicos limitarán el margen de acción de aquellos países que exportan petróleo, cobre, carbón, maíz o soya, para solo mencionar algunos. El espacio de responder con más gasto también es estrecho, pues hay más restricciones fiscales que en el 2008, cuando estalló la crisis financiera global.

De otro lado, el desafío de la desigualdad en el nivel de ingresos sigue pendiente. Es verdad que la inequidad es menor que al comenzar el siglo, pero todavía la región tiene los peores indicadores del mundo en este campo. “En el 2010 América Latina tenía un coeficiente Gini promedio de 51, comparado con uno que va de 33 a 41” en otras áreas equivalentes, anotó Lagarde.

Y la lista de tareas es mucho más larga. La directora-gerente del Fondo Monetario se refirió a retos como el crimen y la violencia en los países de la zona, en donde un millón de personas murieron por esta causa en apenas una década. Mientras que la tasa de homicidios en el resto del planeta cayó o se estabilizó, en Latinoamérica subió en 11 por ciento durante el periodo anotado.

Igualmente fueron mencionados los obstáculos que presenta la infraestructura. Los altos costos logísticos y de transporte hacen difícil convertirse en un eslabón más de las cadenas globales de valor.

“La velocidad promedio de un camión en Centroamérica es de 9 kilómetros por hora”, recordó el experto Raphael Mateo.

Para completar, hay muchos escenarios de integración, pero pocos que funcionan efectivamente. En consecuencia, existen múltiples regímenes que lejos de allanar los obstáculos, los crean, haciendo más difícil que el comercio intrarregional prospere.

EL FUTURO

El diagnóstico muestra que queda mucho por hacer y que si las recetas son las mismas de siempre, la esperanza de un verdadero cambio no se va a concretar. Por tal razón el programa del evento no solo tiene que ver con los desafíos económicos y sociales, sino también con riesgos como las menores cotizaciones de las materias primas.

Igualmente, el Fondo quiso enfatizar que hay en marcha una transición a condiciones monetarias mundiales menos favorables, por cuenta del cambio de política determinado por el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos. Una baja de la liquidez y tasas de interés más altas son eventualidades con un alto grado de probabilidad de que ocurran.

La discusión en el día se cerró con el que es el gran reto pendiente: la escasa productividad que le ha impedido a las naciones latinoamericanas crecer a la par de las asiáticas. Los cuellos de botella de todo tipo le impiden avanzar a la región y hasta que estos no se solucionen verdaderamente, el anhelo de contar con una base productiva diversificada quedará aplazado.

Tales mensajes hacen pensar que el optimismo que expresó Lagarde bien podría calificarse de moderado. Y es que sin desconocer el camino recorrido, lo que queda por hacer es mucho. La pregunta es si hay la voluntad de hacer la tarea pendiente y eso es algo que ni siquiera el FMI tiene claro.

LA AGENDA QUE FALTA

El programa del sábado en Santiago tiene dos platos fuertes, que no pueden faltar en el menú. El primero tiene que ver con la desigualdad en el ingreso, contrastada con los avances sociales. Y es que el progreso conseguido en esta materia, palidece cuando se le compara con todo lo que falta por hacer en la región que tiene la mayor concentración de la riqueza en el planeta.

El segundo hace referencia a las finanzas y el crecimiento, pues todavía una gran masa de la población sigue sin beneficiarse de la rápida expansión del sector bancario. Este panel tendrá un componente colombiano, al contar con la presencia del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

Ricardo Ávila Pinto

Director de Portafolio,

Santiago de Chile