Diseñan zapatos de caña flecha

Junto a avezados tejedores indígenas, los diseñadores industriales de la Universidad Nacional de Colombia Sergio Andrés Uribe y Alexandra Garzón crearon un zapato ecológico con tecnología autóctona.

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agosto 24 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-24

En el resguardo de San Andrés de Sotavento, Córdoba, la nervadura de la caña flecha adquiere formas artísticas, por lo que Sergio Andrés y Alexandra supieron que los zenú y su manejo armónico de la naturaleza serían el mejor aliado. La idea tuvo origen en la preocupación por la manera poco ambiental con que se fabrica tradicionalmente el calzado en el país: “La suela y el cuero sintético se elaboran con PVC y poliuretano, materiales derivados del petróleo, que además de no ser biodegradables están agotando un recurso no renovable”, argumenta Andrés Uribe. Los zapatos elaborados a partir de cuero curtido al cromo son otra forma poco escrupulosa de atacar el medio natural. “Los residuos sólidos generados semanalmente en la etapa de descarnado, recorte de pieles, raspado y lijado de cueros, terminan en los vertederos municipales”. Se estima que cerca del 60 por ciento en peso de la piel bruta se elimina como residuo en la industria de curtido. Además, el 15 por ciento del peso total de la piel se descarga en las aguas residuales principalmente en forma de grasa, pelo degradado y fibras. “A esto se aúnan los olores fuertes provenientes de los pegamentos y soluciones usados en la guarnición del calzado”, alude Alexandra Garzón. Escudriñando opciones para contrarrestar semejante realidad, nada novedosa en el país, los diseñadores industriales encontraron en la naturaleza elementos para modificar la forma de concebir calzado en la industria, evitando el impacto ambiental. Exploraron 76 fibras, entre ellas fique, esparto, yarey, esterilla, mimbre, dividivi, yute, calceta de plátano, iraca y caña flecha, para medir su flexibilidad y resistencia a los dobleces en la producción y montaje de la horma, adaptabilidad a los movimientos del pie y grado de resistencia a condiciones de lluvia, humedad y calor. Las pruebas tuvieron en cuenta que la fibra no causara ‘piquiña’, pudiese limpiarse con facilidad y no acumulara impurezas, pero sobre todo, que su producción fuera sostenible para no agotar el recurso. La caña flecha resultó ser la mejor opción, pues además de ceñirse a los requerimientos para diseñar el calzado ecológico ambicionado por los profesionales de la Universidad Nacional, fructifica en todo tipo de suelos. Quienes la cultivan, más de 25.000 indígenas en 72 veredas de San Andrés de Sotavento, aseguran que en una hectárea se pueden sembrar cerca de 10.000 plantas.Los pasos dados por los investigadores hasta encontrarle horma al calzado de caña flechaLa firme convicción de innovar, condujo a los jóvenes diseñadores a pensar en una fusión entre sandalia y zapato, ideal para la época de verano. Los primeros prototipos fueron clave para detectar fallas de carácter funcional que debían ser corregidas. Según la diseñadora, “se determinó que la caña flecha no debía estar en la zona del metatarso o en el talón, pues ante la flexión se quebraba con facilidad”. También debía adicionarse más de una tira para mayor tenacidad y, por aquello de la ‘piquiña’ ocasionada por la fibra, incluir forros en todas las áreas para comodidad al tacto y mayor resistencia. La suela fue desarrollada en caucho natural quitando el PVC. La plantilla se aplicó retomando la creación de Andrés Tamayo, otro profesional de la Universidad Nacional que en 2003 usó caucho espumado y rellenó su centro con ripio de coco, hasta obtener una novedosa plantilla anatómica, cien por ciento natural. Mientras se perfeccionaba el proceso, indígenas zenú trabajaban en el trenzado del cuerpo del calzado, haciendo gala de su técnica ancestral denominada sistema de pegue. El resultado fue el desarrollo de una colección de calzado étnico para hombre y mujer cuya horma mantiene la dimensión del pie, una altura del tacón de 1,5 y 2,5 centímetros, suela en playa con requerimientos ergonómicos y un grabado que refleja el concepto anfibio de la cultura Zenú. Las características generales del producto son: menor impacto ambiental, disminución de material polimérico, cuero y materiales sintéticos, a cambio de fibra vegetal que ofrece la posibilidad de biodegradarse, y niones con pegamentos de base acuosa que reemplazan el uso indiscriminado de pegante amarillo. "Mientras se perfeccionaba el proceso, indíge- nas zenú trabajaban en el trenzado del cuerpo del calzado, haciendo gala de su técnica ancestral”.

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