Disminuyó el tráfico vehicular de vías colombianas entregadas en concesión

La situación obedece a la desaceleración económica, los altos precios de la gasolina, el invierno y el temblor de hace dos meses que ocasionó daños en las carreteras, según las autoridades.

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julio 23 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-23

Frente a los registros del año pasado se observa un menor ritmo de crecimiento en 14 de las 22 carreteras que están bajo la jurisdicción del Instituto Nacional de Concesiones (Inco)

Esas vías observadas son las que se asignaron a la entidad cuando comenzó actividades con un presupuesto propio, en el 2004. Entre ellas se incluyen concesiones estratégicas para el desarrollo de la competitividad en el país, como la de Bogotá-Villavicencio; la Malla Vial del Valle del Cauca y Cauca; Armenia - Pereira - Manizales y Girardot - Espinal - Neiva.

Luego de comparar el paso por peajes en los últimos 12 meses, en marzo de este año se registró un crecimiento de 9,62 por ciento, el cual representó el mayor repunte en el número de automotores que pasaron por los puntos de pago que hacen parte de estas 14 carreteras operadas por empresas privadas.

Cabe mencionar que en ese mes se celebró la Semana Santa. Sin embargo, en abril el crecimiento cedió a 9,44 por ciento, en mayo a 9,30 por ciento y en junio a 8,71 por ciento.

En el último trimestre, factores naturales como el invierno y el sismo que afectó a poblaciones de Cundinamarca y Meta, el pasado 24 de mayo, propiciaron deslizamientos de tierra y roca que taponaron algunos corredores viales. Por cuenta de derrumbes, la carretera más afectada ha sido la vía al Llano, que en un día normal cuenta con el servicio de 500 buses de transporte público.

Tampoco han escapado a ese fenómeno otras que están a cargo del Instituto Nacional de Vías (Invías), como la que conecta a Ibagué con Armenia, en el tramo de La Línea y la de Medellín - Manizales, ambas utilizadas de manera permanente por los transportadores de carga.

Una menor dinámica en el tránsito vehicular durante los últimos tres meses, por lo menos en las principales vías colombianas operadas por privados, también coincide con las expectativas de una desaceleración de la economía, si sigue la tendencia registrada entre enero y marzo de este año, cuando el crecimiento del producto interno bruto (PIB) fue de 4,1 por ciento, luego de que en el mismo trimestre del 2007 llegó a ser de 9,1 por ciento.

Los transportadores también hacen referencia a una menor movilización de carga (cerca de 5 por ciento por cuenta de factores climatológicos). De la misma manera argumentan un descenso en el promedio mensual de bienes movilizados ante la expectativa que había por la regulación integral del transporte de carga por carretera, decreto que ya fue expedido, así como por los nuevos montos definidos en el esquema de chatarrización que aplica para el sector.

Según la Asociación Nacional de Empresas Transportadoras de Carga por Carretera (Asecarga), en 2008 se prevé la movilización de unas 130 millones de toneladas por las vías del país.

Sin embargo, el paro camionero y la expedición de dos normas clave para regular el sector frenaron el ritmo en esa actividad durante los últimos dos meses. "El mismo generador de la carga no la había querido soltar, pero observamos con optimismo el comportamiento para el segundo semestre", señala el presidente Ejecutivo del gremio, Jairo Herrera.

Ventas de carros empezaron a caer

El aumento cada vez mayor del tránsito por carretera venía de la mano de una mejor percepción de seguridad en las vías y un acelerado crecimiento en las ventas de carros. Sin embargo, este año se hizo evidente una caída en las ventas de vehículos.

Al mirar las 21 concesiones que entregaron sus reportes al Inco, en enero de este año se reportaron 13,2 millones de pasos de automotores por peajes. En marzo, el número de pasos totalizó 12,5 millones, contabilizando 22 concesiones (el proyecto de la 'Ruta Caribe' empezó conteo a partir del 22 de febrero de 2008), pero no se registró lo mismo en junio, cuando la cifra fue de 11,8 millones.

Al comparar solo cada mes con el mismo periodo del año anterior, se tiene que en marzo de este año (con Semana Santa), el crecimiento del tráfico frente a marzo del año pasado (sin Semana Santa) fue de más de 16 por ciento.

En cambio, para junio el crecimiento solo era de 2,95 por ciento Pese al menor crecimiento, las cifras dan señales de un destacado margen de rentabilidad que, en últimas, pone de manifiesto mejores argumentos para que el Gobierno logre renegociar las llamadas concesiones de primera generación, las cuales corresponden a contratos firmados entre 1994 y 1998 y en las que el Estado asumió todos los riesgos para que capitales privados se le midieran a operar los principales corredores viales.

Parte de los recursos para el desarrollo de las nuevas negociaciones fueron incluidos en el documento Conpes 3535, expedido el viernes pasado y en el que el Consejo de Política Económica y Social dio un concepto previo favorable para la prórroga o adición de los contratos de concesión vial y férrea.

En el documento, según lo explicó el director encargado del Departamento Nacional de Planeación, Andrés Escobar, en materia de corredores viales se estableció que el Inco fuera el encargado de establecer con cada concesionario las condiciones en que se desarrollarán los respectivos contratos, teniendo en cuenta unos lineamientos de tasa y riesgo que fije el Ministerio de Hacienda y Crédito Público antes del 31 de julio.

Por cuenta de las concesiones, el Estado espera un beneficio social medido en indicadores de productividad. En cuanto a ingresos económicos, estos sólo son percibidos por los entes estatales cuando el contrato termina y la vía es entregada por el operador en óptimas condiciones de mantenimiento.

Eso fue lo que sucedió el pasado 16 de julio, cuando privados entregaron al Invías el corredor Los Patios - La Calera. Esta vía, en lo corrido del año, reportó un tráfico promedio diario de 4.962 pasos por peaje, mientras que en el 2004 la cifra fue de 3.821.

Un caso en el que se pagan altos costos

La vía que de Bogotá conduce a Girardot se ha caracterizado por contratos que representan altos costos para el Estado.

Según lo manifestó en un informe de gestión el propio gerente del Instituto Nacional de Concesiones (Inco), Álvaro José Soto, bajo la gestión de otros funcionarios en el pasado esta entidad autorizó el inicio de obras en el trayecto uno, sin disponer de los diseños definitivos, obligando al Estado a asumir costos financieros que fueron pactados sin la posibilidad de que estos fueran modificados.

La falta de planeación se evidencia debido a que no se incluyó, desde el principio de la licitación, la construcción de las obras que trata una de las cláusulas del contrato principal, lo que trae como consecuencia que se incremente el valor de la inversión hasta en un 33,2 por ciento.

Por esa razón, la entidad suscribió una nueva cláusula en diciembre del 2007, mediante la cual se restablecieron las condiciones del contrato en términos de valor y plazo.

De otra parte, el Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes) otorgó el viernes pasado un concepto favorable para cubrir los gastos de operación y mantenimiento relacionados, precisamente, con las nuevas condiciones establecidas en el contrato de concesión Bosa - Granada - Girardot. El rubro estimado es de 93.764 millones de pesos y quedó distribuido en trece vigencias, desde el 2009 hasta el 2021.

El director encargado del Departamento Nacional de Planeación, Andrés Escobar, explicó que los recursos adicionales se presupuestaron a cambio de que el concesionario no acepte un ingreso esperado de 513.266 millones de pesos, el cual se había establecido en el contrato inicial.

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