Los dividendos que deja la paz y los costos del conflicto

El programa de investigación en construcción de paz de la Universidad de los Andes y la ONG británica International Alert publicaron en marzo los resultados de una investigación sobre la percepción del impacto del conflicto armado en el sector privado colombiano.

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mayo 22 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-22

El estudio fue dirigido por Angelika Rettberg, y se basó en una encuesta que se aplicó a una muestra aleatoria de 1.113 empresas de todos los sectores de la producción en Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla, Bucaramanga y Pasto. La investigación diseñó el Índice de Impacto del Conflicto Armado en el Sector Privado (Icasp) combinando 11 diferentes tipos de costos directos e indirectos del conflicto, y fue aplicada entre febrero y abril del 2006. No es el primer estudio en la materia en el país, algunos gremios han adelantado cuantificaciones y valoraciones de algunas acciones asociadas al conflicto como el secuestro de empresarios, el hurto de ganado y los atentados a la infraestructura, pero es la primera vez que se realiza un análisis general del impacto del conflicto en la actividad empresarial. Una de las grandes conclusiones es que las empresas no han pensando en mudar sus operaciones, a pesar de tener presencia de actores ilegales en los territorios, a la vez que no reportan haber sufrido atentados directos. Los impactos son de índole económica, de encarecimiento de los costos de operación, y varían por sector de la producción, región de operaciones, tipo de operación (nacional, regional o local), y por tamaño de las empresas. Las ciudades en las que el conflicto tiene un mayor impacto sobre las empresas son, en su orden, Pasto, Bucaramanga y Cali, mientras que las empresas grandes y medianas, en la clasificación de ley, son las que más se afectan. Los sectores de la producción más afectados son el transporte, la minería y la agricultura, en especial cuando sus operaciones son de índole regional o nacional. Los principales costos asociados al conflicto son: pérdidas de oportunidades de negocio, incremento de los costos de seguros y seguridad, demoras en las entregas de mercancías y disminución de las ventas, tanto por variaciones en el mercado como por afectación de la logística. La disminución de las ventas se asocia tanto al cierre de las empresas por el conflicto, como a la afectación de las redes de distribución y transporte de las mercancías. En Bucaramanga y Medellín es donde se han cerrado más empresas, especialmente de transporte, servicios financieros y comercio, y las más afectadas por la logística están en Pasto y Cali, lógicamente en transporte y minería. BUSCAR SEGURIDAD Uno de los aspectos más reveladores por sus implicaciones sobre el desarrollo del país, es el relacionado con la pérdida de oportunidades de negocio, que puede entenderse como la disminución de inversión o de ensanche de la actividad productiva. En todas las ciudades, las empresas mencionan que el conflicto afecta su voluntad de aprovechamiento de nuevas oportunidades de negocio, encontrándose una gran concentración en el sector de la agricultura, la minería, energía y agua, que constituyen, en la actual coyuntura económica mundial, la fuente de mayores oportunidades para el país. En mucha menor escala, las empresas reportaron costos directos del conflicto como pago de extorsiones, amenazas, atentados a la empresa o trabajadores y cierre de empresas. Sin embargo, estos datos deben ser interpretados a la luz de la confidencialidad o reserva de las empresas a reportarlos y por tanto se puedo crear una dificultad interpretativa. En total, solo 43 empresas del sector de comercio y de industria, especialmente en Pasto y Medellín, reconocieron haber pagado una extorsión, que además se concentró en las empresas pequeñas. Frente a estas realidades, una de las acciones más recurrentes por parte de las empresas es la búsqueda de protección en los sistemas de vigilancia privada y los seguros. Se calcula que el 83 por ciento de las empresas en Colombia invierte menos del 5 por ciento de las ventas en estos servicios por separado. Siendo Cali y Bucaramanga las ciudades en las que más se invierte en estos rubros, y Medellín la de menor inversión. El estudio encontró que existe una relación entre la inversión en vigilancia y seguridad y el incremento positivo de la percepción de mejoría de la situación de conflicto y crecimiento de la empresa. Es decir, aquellas empresas que incrementaron su inversión en seguridad lograron un mayor crecimiento de sus resultados empresariales. INVERSIÓN SOCIAL En contraste, la inversión social de las empresas encuestadas resultó significativamente inferior al rubro de vigilancia y seguridad. En el caso social, las inversiones llegan escasamente al 0,1 o 0,5 por ciento de los ingresos empresariales, y el 84 por ciento de las empresas reportaron no tener ningún tipo de programa para la comunidad, y las que lo hacen es por tradición familiar o empresarial. Es muy particular la ausencia de relación en la mentalidad empresarial entre la inversión social y la superación del conflicto, que puede revelar que las acciones de las empresas con las comunidades no es por ahora un elemento estratégico y mucho menos que la situación social del país tenga una relación con el conflicto armado. El estudio encuentra que los empresarios perciben que la situación en el país ha mejorado, sus ventas se incrementan y cada vez son menos víctimas de acciones directas del conflicto. No obstante, es contundente la investigación al mostrar que el conflicto en Colombia tiene un alto costo para los empresarios. CONCLUSIONES El estudio muestra que si se supera el conflicto, los empresarios invertirán en incrementar la productividad, en la innovación y en la generación de más empleo. Así mismo, se hace necesario incrementar la conciencia empresarial tanto del impacto del conflicto en los costos de sus operaciones como en el dividendo de la paz. La paz implica un alto dividendo para la empresa y para la sociedad en general y, en consecuencia, la construcción de la paz debe ser una de las estrategias empresariales que debe privilegiarse en las actuales circunstancias de la economía del mundo, que aunque corresponden a un ciclo bajo global, puede representar una enorme oportunidad para países con potenciales productivos.WILABR

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