Con el dólar barato también se vive

En mayo del 2008, los exportadores completaron cinco años pidiendo ayudas para compensar las pérdidas que les ha producido la interminable caída del precio del dólar, que hoy está en el mismo nivel de 1999. Muchos ya perdieron la esperanza de que su valor vuelva a los casi 3.000 pesos que alcanzó en febrero del 2003 y por eso decidieron hacerle frente a la situación e incluso sacarle provecho.

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mayo 28 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-28

La prueba está en que las ventas externas del país pasaron de 13.129 millones de dólares en el 2003 a 30.000 millones el año pasado, y este año crecen a un ritmo del 50 por ciento. Aunque es innegable que la mitad de ese crecimiento se debe a los altos precios de las materias primas (petróleo, carbón, café), que corresponden a los principales rubros de exportación del país, también es cierto, que la otra mitad se debe a las llamadas exportaciones no tradicionales (alimentos, textiles, carros, entre otras), que también están disparadas por las ventas a Venezuela, el país que tiene la divisa contra la cual el peso está hoy más revaluado. Contrario a lo que se puede pensar, el mayor fortalecimiento de moneda nacional no se ha dado contra el dólar (en los últimos cinco años la revaluación frente a esa divisa es del 39 por ciento), sino contra el bolívar. Un estudio de Correval sostiene que la moneda del vecino país está hoy 60 por ciento más barata que en el 2003 y sin embargo, las exportaciones a ese destino no solo crecen en valor, sino también en volumen. Pese a que para los venezolanos cada vez es más costoso comprarles a los colombianos, las exportaciones a ese país aumentaron 648 por ciento en los últimos cinco años, al pasar de 696 millones de dólares en el 2003 a 5.210 millones el año pasado. Este año van creciendo a un ritmo del 85 por ciento. Además, el auge comercial con el vecino país se ha dado no solo con una fuerte revaluación, sino también en medio de conflictos diplomáticos, la implantación del control cambiario en Venezuela y de una nueva denominación de su moneda, que perdió tres ceros y ahora se llama bolívar fuerte. ¿ES POR NECESIDAD? Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Exportadores (Analdex), admite que el mercado de Venezuela se ha convertido en la principal herramienta antirrevaluación para muchos industriales que vendían a Estados Unidos y han preferido volcarse al vecino país, que tiene dos coyunturas que lo vuelven buen negocio: por un lado, sufre de un desabastecimiento que lo obliga a importar muchas cosas y, por el otro, gracias al petróleo, cuenta con suficientes recursos para comprar. “Como necesitan aprovisionarse, no les importa el precio. Eso ha permitido que incluso les puedan vender un poco por encima de lo que lo hacen a otros países, en los cuales los precios no se han podido mover por la fuerte competencia de otros proveedores, como China, cuya moneda no se ha revaluado”, sostiene Díaz y pone el caso de las ventas de confecciones, las cuales han caído un 30 por ciento cuando su destino es Estados Unidos, pero han crecido más de 200 por ciento hacia Venezuela. La ventaja del vecino país es que no se venden productos de otras marcas que se fabrican en Colombia (como ocurre con Estados Unidos), sino marcas nacionales, que los venezolanos aprecian y por eso están dispuestos a pagar por ellas, en especial en materia de confecciones. OTROS DESTINOS Tras el bolívar, el peso mexicano y el dólar son las dos divisas contra las que la moneda nacional registra mayor revaluación en los últimos cinco años (39 por ciento cada una). Las ventas a México también han crecido: 37 por ciento desde el 2003 y 24 por ciento este año. Lo que más se exporta a ese mercado son confecciones y carbón y al igual que con Estados Unidos, las primeras están a la baja y el segundo al alza por la subida de los precios internacionales. Sin embargo, las cifras de Proexport muestran que hay unos productos cuyas ventas a México están disparadas, como los derivados del cacao, aceites y grasas, semillas y frutos oleaginosos e instrumentos y aparatos de medición, cuyo crecimiento en los dos primeros meses de este año supera el mil por ciento. Así mismo, las exportaciones de artículos de hogar, oficina, hospitales y hoteles, así como las de materias de construcción suben por encima del 50 por ciento y alcanzaron, entre enero y febrero, cifras superiores a los 3 millones de dólares. Pero mientras este año el volumen exportado a México cae 36 por ciento, el que va a Estados Unidos sube 9,3 por ciento. Si bien no es un crecimiento espectacular, hay unos productos cuyas ventas a Estados Unidos van a mil. Sin contar los minerales (que suben mucho por los precios del petróleo y el carbón), otras exportaciones destacadas son las de instrumentos y aparatos ópticos, que aumentaron más de mil por ciento este año, aunque su peso es muy pequeño frente a los 2.041 millones de dólares que le compró el ‘Tío Sam’ al país en los dos primeros meses del año. Pese al dólar barato, las cifras de Proexport muestran que entre enero y febrero las exportaciones hacia Estados Unidos de frutas y hortalizas procesadas crecieron 70 por ciento y alcanzaron los 2,5 millones de dólares. Igualmente, las manufacturas de cuero subieron 22 por ciento, con 7,3 millones de dólares. Fortalecen la marca para seguir en competencia Mientras un sector de los exportadores dice estar resignado a trabajar a pérdida por la caída del dólar, aguantando a ver si vuelve a subir antes de quedar fuera de los negocios, otros por el contrario han decidido fortalecer su marca para no perder clientes. Ese es el caso de Hermeco, la empresa productora de las prendas de vestir para niños, Off Cors, la cual admite que su estrategia se ha enfocado en darles valor agregado a sus confecciones. “Para mantener nuestro ritmo de ventas lo que hacemos es seguir fieles al concepto de la marca”, explica Adriana Suárez, directiva de la compañía. Esta empresa no ha disminuido la producción ni aumentado los costos de sus prendas. Una empresa grande y reconocida del sector del cuero y sus manufacturas, que prefirió que su nombre no fuera citado, señaló que su estrategia frente a la revaluación es no manejar inventarios. “Producimos lo que calculamos vamos a exportar. Sin tanta mercancía en las bodegas se opera con tranquilidad, porque no se generan tantas pérdidas. Tocó bajar la producción, porque las ventas locales nunca compensarán las externas”, manifiesta el gerente. De otro lado, Gustavo Mariño, del departamento comercial de Confecciones Balalika, admite que ha tenido que aumentar los precios y que sus clientes se han quejado. “No nos quedó más opción. La producción se disparó y hay que compensar esas inversiones de alguna manera. Se ha hecho un trabajo de socialización con los clientes, para que entiendan que se debe a una situación coyuntural y no a una política nueva de la compañía. Sin embargo, le sacamos provecho comprando algunas materias primas fuera del país, pero esta situación no alcanza a compensar la otra”. Los exportadores agropecuarios, confiesan que su estrategia ha consistido en utilizar seguros cambiarios, que son ofrecidos por el sector financiero, y que les sirven para garantizar un precio del dólar entre el momento que venden y cuando les giran efectivamente el dinero. Los bananeros, por ejemplo, tomaron coberturas por 106 millones de dólares el año pasado y por 41 millones en lo que va del 2008. “Esto ha representado auxilios por 13.000 millones de pesos durante los dos años”, dijo un vocero de Augura. Los floricultores, que han sido de los más golpeados por la tasa de cambio, también han recurrido a las coberturas. Augusto Solano, presidente de Asocolflores, dice que el sector espera ampliar sus mercados hacia otros países y trabaja en la posibilidad de usar transporte marítimo para el envío de parte de sus exportaciones. 106 millones de dólares es el valor de las coberturas tomadas por los bananeros en el 2007, por la caída del dólar .WILABR

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