Más empleo doméstico y sin remuneración a cambio en Colombia

En 2009, 50.000 mujeres más decidieron encontrar un ingreso como empleadas domésticas en el país, que se suman a las 600.000 que ya se registraban en el 2008; 534.000 de ellas no reciben remuneración.

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abril 30 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-30

Esto es una muestra de las precarias condiciones laborales a que ha llegado el país, según la Escuela Nacional Sindical (ENS), que presentó el miércoles su 'Informe de coyuntura económica, laboral y sindical' en el 2009 y durante la presidencia de Álvaro Uribe.

El desempleo cercano al 12 por ciento, entre los más altos de América Latina, una informalidad que alcanza al 58 por ciento de los trabajadores y ser el segundo país más inequitativo de la región, después de Brasil, son indicadores que para la ENS prenden las alarmas frente a una crisis de empleo en Colombia que no cede.

En el 2009 el país registró 2,5 millones de desocupados, 297 mil más en comparación con el 2008. Este aumento es explicado en parte porque 1,2 millones de personas más entraron al mercado laboral nacional.

"Hoy son más los integrantes del hogar que salen a buscar empleo para sobrevivir, como madres e hijos, lo que genera más deserción e informalidad", explica Guillermo Correa, director de investigaciones de la ENS.

Según él, tal fenómeno está asociado a que nada más el año pasado, 90 mil jefes de hogar, sobre quienes pesa el ingreso familiar, perdieron su empleo.

Con base en cruce de información estadística oficial, la investigación también revela que la situación no es mejor para las mujeres, cuando 3 millones de ellas, 319 mil más que en el 2008, trabajan por cuenta propia, es decir el 41,15 por ciento de las que están empleadas o buscando ocupación.

"En su mayoría realizan una amplia gama de actividades que encierra el llamado 'rebusque', con bajos salarios y poca estabilidad, como ventas informales, negocios en el lugar de residencia o talleres donde realiza alguna tarea manual", señala el Informe de la ENS.

Frente a las condiciones de trabajo de las colombianas, la investigación llama la atención en la brecha salarial respecto a los hombres trabajadores: para el 2009 ellas recibieron en promedio un ingreso equivalente al 85 por ciento del que reciben ellos. "Del 2001 al 2009 tenemos que el desempleo masculino rondó el 10 por ciento, mientras que el femenino estuvo alrededor del 17 por ciento, sin contar que unas 3,4 millones de mujeres están subempleadas", agrega Correa.

El informe también concluye que "los últimos en llegar son los primeros en irse", al referirse a la juventud como la que paga el precio más alto de la crisis del empleo. En el actual gobierno, dice la ENS, los muchachos entre los 18 y 26 años aportaron cinco de cada diez desocupados del país, es decir 1,1 millones de los 2,5 en esa condición.

Para el 2009 la tasa nacional de desempleo juvenil ascendió a 21,6 por ciento, pero la situación se agrava cuando la mitad de los jóvenes que viven en estrato 1 y 2 en las grandes ciudades no tienen un trabajo. El mismo indicador, solo en Medellín, alcanza el 55 por ciento.

Días atrás, el personero de Medellín, Jairo Herrán Vargas, llamó la atención frente a la alta desocupación de los muchachos de los barrios más pobres y la carencia de oportunidades de ingreso, lo que "los hace más proclives a terminar engrosando las filas de los actores del conflicto armado urbano, como alternativa económica".

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