Donar un órgano da una luz de vida

Sin donantes no hay trasplantes, pero afortunadamente en Colombia están aumentando los primeros para que los segundos puedan tener una nueva oportunidad de vida.

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agosto 22 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-22

En lo que va corrido del 2006, ha habido un incremento del 50,7 por ciento en el número de personas que han querido entregar sus órganos para que otros se beneficien con ellos en un acto que es totalmente voluntario y altruista. “En Colombia es un delito pagar o cobrar por los órganos. Cuando alguien los dona es por generosidad porque ésto no genera beneficios económicos sino la satisfacción personal de haber ayudado a otro”, dice Rafael Romero, director del Instituto Nacional de Salud (INS). De seguir esta tendencia, al finalizar el año, Colombia tendrá un diez donantes por cada millón de habitantes, un índice mucho más alto que el del 2005, que cerró con un porcentaje de 6,2. De ser así, el país quedaría en tercer lugar en América Latina, por debajo de Uruguay (con 20 donantes por cada millón de habitantes) y al mismo nivel de Argentina (con 10,8 donantes por millón de población). La cultura de la donación de órganos en el país está creciendo rápidamente. Cada vez hay una mayor conciencia por parte de la gente del bien que se puede hacer al entregar, tras una muerte cerebral, lo órganos (corazón, hígado, riñones, pulmones, etc.) y tejidos (piel, córneas, huesos, válvulas cardiovasculares, etc.). Por una persona que done todos su órganos, se verían beneficiadas más de 55. Sólo se pueden tomar los órganos de una persona que ha sufrido muerte cerebral, es decir, que ha fallecido pero que se mantienen sus signos artificialmente con equipos especializados. “Es muy diferente al estado en coma y al vegetativo, aclara el doctor Romero. Por eso es imposible que se produzcan esos casos de que se llevan a alguien para sacarle los órganos y aparece operado al día siguiente en una tina llena de hielo. Esos son puros mitos urbanos. Para extraer y conservar un órgano se necesita un equipo de alto nivel técnico tanto en infraestructura como en personal.” Según el director del INS, en el país no existen bancos de órganos porque la vida de los mismos es muy corta por lo que hay que proceder muy rápido. “El corazón se debe trasplantar en un término entre 4 y 5 horas, el hígado en menos de diez y un riñón aguanta unas 24 horas”, comenta María Paula Gómez, directora de la Red de Donación y Trasplantes. LA ESPERA Así como han aumentado los donantes, también ha crecido la lista de espera en un 167 por ciento. Hay más de 140 personas esperando un hígado nuevo, así como más de 50 pendientes de recibir un corazón que les permita cambiar el que tienen y que ya no funciona bien. En Colombia, el tiempo promedio de un paciente en lista de espera para trasplante es de siete meses. Por eso se necesitan más donantes y el único requisito para convertirse en uno es manifestarle a la familia ese deseo de que sus órganos y tejidos, dado el caso, puedan ser utilizados para ayudar a alguien que los necesita. Este hecho se puede formalizar adquiriendo el carné que lo acredita como tal. Para eso se puede comunicar a la línea 018000-113400. “No importa si son hipertensos o sufren de diabetes, eso no influye para nada. Si sufrió de hepatitis, se hace una valoración. Por ejemplo, si fue de hepatitis B o C, ese hígado se puede trasplantar a una persona que también la haya sufrido”, comenta Gómez. En lo que va corrido de este año se ha incrementado el número de trasplantes en un 30,7 por ciento. La edad promedio de los pacientes que se encuentran en lista de espera es de 45 años, siendo los más jóvenes los de corazón con una edad promedio de 40 años. Un 28 por ciento son pacientes pediátricos quienes tienen prioridad. La mayoría de quienes esperan un trasplante están en Bogotá (76 por ciento). Sin embargo, un alto número de estas cirugías se lleva a cabo en Medellín, ciudad que va a la vanguardia en el tema de trasplantes como en el de la cultura de la donación de órganos. En los seis primeros meses del año, sólo un 1,2 por ciento de quienes esperaban un órgano, fallecieron.

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