‘Antes de dos años la economía global volverá a ser normal’

Kenneth Rogoff, profesor de la Universidad de Harvard, sostiene que 'es muy claro que el desarrollo está volviendo en los países avanzados y eventualmente las tasas de interés podrán subir pero no de manera inminente'.

Kenneth Rogoff, profesor de Harvard.

Archivo particular/AFP/Efe

Kenneth Rogoff, profesor de Harvard.

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mayo 27 de 2014 - 01:58 a.m.
2014-05-27

Dentro del puñado de economistas cuya opinión pesa en el mundo entero, Kenneth Rogoff ocupa un lugar de privilegio. Profesor de la Universidad de Harvard ha tenido cargos en el Fondo Monetario Internacional y en la junta directiva del sistema de la Reserva Federal estadounidense.

Es coautor con Carmen Reinhart del polémico libro ‘Esta vez es diferente’, en el cual hizo un análisis ácido de la crisis financiera del 2008 y concluyó que el elevado endeudamiento de los países que entraron en problemas fue determinante en la debacle. El académico norteamericano estará presente en el Congreso Colombiano de la Construcción que organiza Camacol y que se realizará en Cartagena la próxima semana.

Interrogado sobre la marcha de la economía global, Rogoff habló con Portafolio.

Van más de cinco años desde el comienzo oficial de la crisis financiera y las cosas finalmente comenzaron a mejorar, ¿está de acuerdo con esta impresión?

Estoy completamente de acuerdo. Pienso que el hecho de que el sector privado haya disminuido la deuda y además consiga créditos de manera más fácil ha tenido un impacto en muchos sectores y en los negocios a nivel mundial, lo cual ha cambiado el panorama.

También ha variado la situación del desempleo y se ve que estamos definitivamente entrando en las últimas etapas de la crisis.

Eso no significa que pueda pasar algo como un colapso, pero creo que estamos saliendo adelante.

Todo indica que Estados Unidos está avanzando a una velocidad más alta que Europa. ¿Esto demuestra que una manera de enfrentar la crisis fue más efectiva que otra?

No hay duda de que Estados Unidos y el Reino Unido están mejor que Europa continental, pero hay que tener en cuenta que la crisis llegó más tarde a esta parte del mundo.

Para ellos comenzó en el 2010, con la desventaja que no tenían los sistemas de gobiernos adecuados para enfrentarla.

La Unión Europea, por más obvio que suene, no es un país y eso limitó sus opciones. No creo que haya tenido mucho que ver con las políticas que adoptaron unos y otros.

Mirando cómo han evolucionado las cosas y teniendo en cuenta el título de su libro, ¿esta vez fue diferente?

Bueno, no en el sentido amplio. La crisis financiera se vivió como otras crisis, pero tuvo algunas características únicas.

Lo más importante, fue lo cerca que estuvo el euro del colapso.

No pienso que haya un paralelo en ese aspecto, pues un esquema apenas creándose fue golpeado por una crisis financiera de estas dimensiones sin estar listo para actuar.

 

¿Qué más?

Hubo otras cosas más imperceptibles, como que el Reino Unido tuvo una depreciación de su moneda, lo que es típico y lo ayudó para que el problema no empeorara. Mientras que Estados Unidos vio subir su tasa de cambio, lo que es muy inusual.

Usted nunca se hubiera imaginado que un país en el centro de la crisis financiera tuviera una apreciación de su moneda.

¿Cómo considera a Colombia?

Me gustaría hacer mis comentarios más importantes cuando esté allá. He leído acerca de Colombia y tengo presente que la estructura macroeconómica funciona muy bien, proveyendo buenos marcos de resistencia. Hay retos para el desarrollo como la construcción de infraestructuras, recursos que han sido subutilizados o el tamaño del sector informal. Pero hay muchas cosas buenas, pues la macroeconomía está muy bien. Ustedes lo han hecho bien por mucho tiempo a pesar de que está en una región con dificultades, con vecinos como Venezuela, lo que hace un poco más duro el crecimiento que si estuvieran al lado de Canadá, por ejemplo.

¿Se describe como un optimista precavido?

Absolutamente. Soy un optimista cauteloso. Mi visión optimista no me impide ver los riesgos. Al mismo tiempo creo que las mejores oportunidades están por venir con muchos años de recuperación antes de que aparezca otra crisis o empezar a preocuparnos por ella, fuera de China.

En general soy optimista. La próxima crisis vendrá, pero no considero que ese sea el caso en los próximos años. No veo que haya grandes problemas que desconozcamos en el momento.

Las economías emergentes están creciendo a menor ritmo y se habla de un rebalanceo de la economía mundial. ¿Es sorpresivo? ¿Es positivo? ¿Cómo lo ve?

No tengo una visión muy clara de las reformas estructurales en países como Brasil e India.

Pero supongo que estos países durante el boom, con el crédito fácil y con China impulsando los precios de las materias primas, adoptaron muchas políticas que fueron populares y que probablemente frenaron su potencial crecimiento.

Por otro lado, los mercados emergentes han probado que son mucho más resistentes que en la década de los noventa del siglo pasado. Las tasas de cambio flexibles y los mercados bursátiles ayudaron a los países a protegerse de unos peores resultados.

Es cierto que había miedo por toda la situación, pero esta no se materializó. Al final, han tenido un desarrollo muy saludable.

¿Qué otros elementos destaca?

A medida que China se frena, Estados Unidos está creciendo otra vez, mientras que los países que no hicieron la tarea van a sufrir de desarrollo más lento. Lo que hay ahora es un rebalanceo en los mercados emergentes hacia adelante.

¿Cómo nos ve en ese contexto?

Colombia está en la categoría de los que lo hicieron mejor y disfrutan de buenas perspectivas a medida que las naciones ricas comienzan a crecer.

Otros en cambio, como pasa con Brasil, enfrentan muchos retos por sus desequilibrios, pero una tasa de cambio flexible provee protecciones a una completa y repentina caída.

Hablando de la liquidez, las tasas de interés han estado relativamente bajas. ¿Usted espera que el costo del dinero a nivel internacional aumente más tarde o más temprano?

Soy muy optimista acerca del crecimiento de Estados Unidos y no pienso que haya una presión inflacionaria por un tiempo.

Mi mejor supuesto es que la nueva presidenta del Banco de la Reserva Federal, Janet Yellen, se demorará mucho en aumentar las tasas de interés, porque su política tiene un énfasis más importante en el desempleo que en la inflación.

Probablemente ella tomaría más riesgos con una inflación alta, pero ese no es el caso ahora. Por el lado de Europa no hay lugar a un alza de las tasas, están luchando contra la deflación. En Japón tampoco se ve que sea muy pronto.

¿A qué lo conduce todo esto?

No veo que sea muy factible aumentar las tasas de interés en alguna parte, pero también hay que decir que las tasas de interés del mercado pueden moverse más rápidamente.

Simplemente es muy claro que el desarrollo está volviendo en los países avanzados y eventualmente las tasas de interés subirán pero no en forma inminente.

¿Han sido exageradas las expectativas de salida de capitales de los países emergentes?

No entiendo todos los detalles técnicos de la gente que hace la recomposición de sus inversiones. Los merca- dos emergentes ofrecen el mejor sitio de inversión del mundo. Pueden estar creciendo menos de lo que lo hacían hace seis años, pero están creciendo más rápido que los países avanzados. Colombia lo hace al 4 por ciento, un ritmo más rápido que Europa y Estados Unidos. Estas son razones suficientes para diversificar en los mercados emergentes. Por eso pienso que una vez que la gente se dé cuenta que no va a haber una crisis, la salida de capitales también se va a estabilizar.

CRECIMIENTO MUNDIAL DEPENDERÁ DE EVOLUCIÓN DEL PIB DE CHINA Y JAPÓN

¿Qué se necesita para volver a un crecimiento mundial de 4 o 5 por ciento por año, en lugar del 3 por ciento actual?

Eso está muy influenciado por el frenazo en la economía china. Ese país tiene un efecto dramático, representa un gran porcentaje del crecimiento mundial. La economía china se volvió un poco más lenta de lo previsto, mientras que Estados Unidos y Europa van aumentando el crecimiento. Pienso que el crecimiento global dentro de dos años será normal o, tal vez, que lleguemos allí en menos de un año.

¿Cuáles son las luces rojas que usted ve en el panel cuando analiza la economía mundial?

Veo dos cosas. La una es China, que es el mayor riesgo. Ha tenido un periodo espectacular, pero está en un momento de pérdida de ritmo. Hay muchas señales que llevan a pensar eso: el recalentamiento del mercado de la finca raíz, la contracción del crédito, entre otras. No pienso que vaya a suceder algo inmediatamente, pero hay preocupación.

La segunda, es Japón, apoyo lo que están haciendo, con el conocido ‘Abenomics’, pero es riesgoso de sacar adelante cuando la deuda interna es tan alta.

Espero que tengan éxito y que no haya problemas pero eso solo lo sabremos cuando termine el programa.

¿Alguna otra región que lo inquiete?

Después de esto, todo dependería de que el Banco Central Europeo o la Reserva Federal cometan un error, que siempre es una posibilidad. La Reserva Federal tuvo una mala época con el último estímulo monetario por una mala estrategia de comunicación y esperamos que eso no pase nuevamente.

Esos son los riesgos teóricos que veo. Son menos de los que ha habido en los últimos años, lo que es una promesa para un mayor crecimiento, aunque cualquier cosa puede pasar.

Cuando usted observa a Latinoamérica, ¿ve dos regiones en lugar de una?

Claro. Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia están como en su propio planeta, económicamente hablando.

Y después uno tiene países como Chile, Colombia, Perú, y en menor extensión Brasil, que están moviéndose hacia delante de una manera más fuerte, liberalizando mercados, fortaleciendo el crecimiento, con inclusión. Económicamente hay dos Latinoaméricas.

México, también es un caso brillante. Están tratando de hacer reformas estructurales profundas, si bien no está creciendo mucho. Pero estas cosas toman tiempo para ver los beneficios.

Ricardo Ávila Pinto

Director de Portafolio

@ravilapinto

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