Dos gigantes de maquinaria minera divergen en su plan de crecimiento

Mientras que Joy Global fabrica sus máquinas en países en desarrollo de bajo costo, Bucyrus las produce en EE.UU. y Europa; tras la crisis, los analistas tienen más fe en la segunda

POR:
marzo 12 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-12

¿La carrera por excavar los ricos minerales del mundo comienza en un lugar insospechado: Milwaukee, sede de los dos fabricantes más grandes del planeta de la maquinaria pesada necesaria para hacer ese trabajo.

Las excavadoras, perforadoras y otras máquinas para minería y construcción de Bucyrus International Inc. ¿la mayor de las dos, con unas ventas anuales estimadas de US$3.900 millones¿ se fabrican en un edificio de techo plano que ocupa la totalidad de una manzana en un parque industrial cercano a la autopista interestatal 94, en South Milwaukee.

Su rival, Joy Global Inc., con US$3.600 millones en ventas, se encuentra a unos cuantos kilómetros de distancia en la propia Milwaukee, cerca del río que cruza la ciudad.

Pero a pesar de su cercanía, sus estrategias para aprovechar la recuperación económica no podrían ser más opuestas. En el pujante mercado de los recursos naturales previo a 2009, casi todas las compañías del sector minero prosperaron, independientemente de sus distintas filosofías empresariales. Pero la recesión del año pasado puso de manifiesto grandes diferencias entre Joy y Bucyrus, al igual que sus posibles vulnerabilidades.

Hasta ahora, ambas están cumpliendo los pedidos firmados durante el auge de los commodities y no han sentido todos los efectos del enfriamiento económico, por lo que sus puntos débiles podrían ser más aparentes en los próximos dos años.

La estrategia de Joy es fabricar su maquinaria en países en desarrollo con bajos costos ¿principalmente China¿ donde el mercado de minerales está creciendo y donde está cerca de sus clientes y proveedores locales. "Nuestros costos operativos son al menos un 20% inferiores en nuestras plantas en China que en las de Estados Unidos y Europa", dijo en enero Mike Sutherlin, presidente ejecutivo de Joy Global.

Bucyrus fabrica sus máquinas en EE.UU. y Europa, donde ha desarrollado una base de producción muy eficiente y de bajo costo (recientemente invirtió US$200 millones para renovar su planta principal en Milwaukee). La compañía evita las inversiones en plantas en China debido al apoyo del gobierno de ese país a los fabricantes locales de maquinaria pesada para minería.

"Nuestra estrategia difiere bastante de la de Joy Global", dijo Timothy Sullivan, presidente ejecutivo de Bucyrus. "Ellos consideran que necesitan tener una base de manufactura de costos más bajos en lugares como China. Nosotros no estamos de acuerdo. Va a ser interesante ver qué es lo que ocurre. Uno de nosotros tiene más razón que el otro".

Ahora mismo, los analistas le conceden la ventaja a Bucyrus, al pronosticar que sus ventas y ganancias brutas hasta 2011 crecerán, mientras que las de Joy se contraerán. Los expertos citan la reciente adquisición por parte de Bucyrus de la división minera de Terex Corp., que fabrica las máquinas a diésel usadas en los países menos desarrollados para excavar reservas más pequeñas de minerales especializados como el platino. La mayoría de la oferta de Bucyrus es maquinaria eléctrica, por lo que la adquisición expande el mercado.

Joy está más expuesta al mercado estadounidense de carbón, que podría seguir débil en los próximos dos años. Pero los analistas afirman que la compañía podría nivelar la situación si encuentra la forma de expandirse.

Steve Barger, analista minero de KeyBanc Capital Markets, estima que en 2010 las ventas de Bucyrus crecerán 37% a US$3.630 millones frente a 2009, y su ganancia bruta aumentará 24%. Su pronóstico para Joy apunta a una caída de 18% en las ventas a US$2.950 millones y un descenso de 19% de su ganancia bruta a US$930 millones.

Ambas compañías tienen sus raíces en la revolución industrial de EE.UU., cuando construían máquinas que perforaban las montañas para instalar vías férreas, desviar canales para facilitar el transporte fluvial y buscar carbón.

Al mismo ritmo

La adquisición de compañías más pequeñas y la expansión a nuevos mercados les permitió crecer prácticamente a la par, acaparando el mercado de la maquinaria de excavación, primero para extraer carbón en EE.UU., y posteriormente carbón, mineral de hierro y cobre en el resto del mundo.

Las dos coinciden en varias tendencias de la industria: el mercado de bienes básicos seguirá fuerte porque países en desarrollo como China, India, Brasil y Rusia no han alcanzado la saturación de metales y continuarán consumiendo grandes cantidades de mineral de hierro, carbón, cobre y otros. Europa y EE.UU., si bien son importantes mercados, no ofrecen el mismo potencial de crecimiento, afirman ambas compañías.

Además, tanto Joy como Bucyrus ven como una creciente oportunidad el negocio de proveer servicios y partes nuevas para sus gigantescas máquinas, que pueden llegar a costar US$180 millones por unidad y tienen una vida útil de 20 años.

Donde discrepan es en el tema de cómo dominar y servir a los mercados. "Joy está construyendo más plantas físicas en los mercados emergentes", dijo Barger, el analista de KeyBanc. "Bucyrus se inclina más por la subcontratación y el transporte".

El plan de Joy necesitaba más capital, lo que la dejó con menos dinero en efectivo cuando llegó el enfriamiento económico. La compañía dijo que no estaba buscando hacer necesariamente grandes adquisiciones, sino más bien enfocándose en mejorar su estrategia de crecimiento orgánico.

Bucyrus, que recientemente se ha concentrado más en adquirir operaciones de maquinaria en lugar de crearlas desde cero, contaba con US$1.300 millones disponibles para comprar la división minera de Terex, considerada como una joya de bajo costo.

Las compañías mineras que compran maquinaria a Joy o Bucyrus quieren que a ambos fabricantes les vaya bien en el negocio para no quedarse con sólo un proveedor. Algunas, como Rio Tinto y la brasileña Vale S.A., dividen sus pedidos entre ambas para asegurarse que no dependen de un solo proveedor.

Joy no se inmuta y cree que al final su estrategia de mantener sus operaciones de diseño e ingeniería en EE.UU. y Europa y la producción en los mercados emergentes se impondrá a largo plazo. "Nos gustaría tener entre 40% y 50% de la producción en mercados emergentes", dijo Sutherlin. En la actualidad, entre 15% y 20% de su maquinaria se fabrica en países en desarrollo.

Sutherlin reconoce que la calidad ha sido un tema de discusión en las plantas de China y que el equipo fabricado en EE.UU. y Europa es mejor, al menos por ahora. Pero añade que a medida que Joy amplía su cadena de suministro en China, tendrá mejor control sobre la calidad.

Mientras tanto, Sullivan prefiere fabricar la maquinaria en EE.UU. y Europa ¿principalmente Alemania¿ y enviarla posteriormente a sus clientes en todo el mundo. Sus máquinas hechas en Wisconsin se encuentran en las minas de carbón al aire libre más grandes de China, donde obtiene una facturación de entre US$200 millones y US$300 millones.

Siga bajando para encontrar más contenido