Dubái se acerca al cielo durante la crisis

Dubái/AFP. A pesar de sus grandes dificultades financieras, Dubái inauguró ayer con toda la pompa el rascacielos más alto del mundo, de 828 metros, destinado a convertirse en el nuevo símbolo del desmesurado crecimiento del emirato.

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enero 05 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-05

“Los Emiratos Árabes Unidos inauguran hoy (ayer) el edificio más alto construido por la mano del hombre. Esta gran obra merece llevar el nombre de un gran hombre. Inauguro entonces el Burj Jalifa”, dijo el soberano de Dubái, jeque Mohammad ben Rached Al-Maktoum. En efecto, la torre, que inicialmente iba a llamarse Burj Dubái, fue rebautizada Burj Jalifa en homenaje al jefe de Estado de la Federación de los Emiratos Árabes Unidos, jeque Jalifa ben Zayed Al-Nahyan, de la cual forma parte Dubái. El jeque Jalifa también es el soberano del emirato de Abu Dabi, que salvó a Dubái durante la reciente crisis de su deuda pública adelantándole 10.000 millones de dólares para rescatar al conglomerado Dubai World. Tras el breve discurso del jeque Mohammad, un grupo de paracaidistas tocó suelo con los colores de los Emiratos Arabes Unidos (rojo, verde, negro y blanco), mientras se elevaba en un muro un retrato gigante del jeque Jalifa. Los organizadores instalaron pantallas cerca de la torre para permitir a los curiosos seguir la ceremonia, transmitida en directo por la televisión. La nueva mole, de 828 metros de altura según la televisión pública emiratí, supera en más de 300 metros al que era hasta ayer el rascacielos más alto del mundo, la torre Taipei 101 (Taiwán), construida en 2004 y que se eleva a 508 metros. La construcción de la torre, iniciada en 2004, “costó 1.500 millones de dólares”, declaró ayer a la prensa el presidente del gigante inmobiliario Emaar, Mohammed Alabbar, promotor del proyecto. Según Alabbar, la torre tendrá 200 pisos pero sólo 160 estarán ocupados por apartamento u oficinas. “Hemos vendido el 90 por ciento del proyecto”, aseguró Alabbar durante una visita para la prensa, que fue llevada hasta el piso 124 del rascacielos, desde donde se tiene una vista panorámica del emirato. EN MEDIO DE LA CRISIS La inauguración se efectúa en momentos en que Dubái enfrenta su peor crisis financiera y por este motivo podría ser el último de los proyectos faraónicos que han dado a conocer al mundo a este pequeño emirato, entre ellos una isla artificial con forma de palmera construida por el gigante inmobiliario Nakheel. “Los ciclos económicos van y vienen. La crisis ha durado mucho tiempo, más de 20 meses. Llegamos a su fin”, agregó Alabbar, para quien la apertura de la torre repercutirá en forma positiva en el sector inmobiliario de Dubái, que cayó un 50 por ciento en el último año. Con 330.000 metros cúbicos de hormigón y 31.400 toneladas de barras de hierro, el rascacielos se eleva entre el desierto y el mar como un ícono arquitectónico visible a 95 kilómetros de distancia. La torre cuenta con más de 1.000 apartamentos, oficinas repartidas en 49 pisos y un lujoso hotel Armani, que será abierto en marzo de 2010 e incluirá un spa y restaurantes. Dispondrá además de cuatro piscinas, así como del restaurante a mayor altura del mundo (en el piso 122) y de un estacionamiento con 3.000 plazas. Se espera que 12.000 personas vivan o trabajen en esta torre, cuyos primeros ocupantes podrían instalarse a partir de febrero. El modelo de la torre, coronada con una flecha de acero, está inspirado en el lirio del desierto, que crece en la región del Golfo Pérsico, según sus promotores. La torre es el elemento central de un gigantesco proyecto de 20.000 millones de dólares, el nuevo barrio Downtown Burj Dubai, que incluye 30.000 apartamentos y el mayor centro comercial del mundo. ¿Un acto de irreverencia? Dubái/AFP. A pesar de sus grandes dificultades financieras, Dubái inauguró ayer con toda la pompa el rascacielos más alto del mundo, de 828 metros, destinado a convertirse en el nuevo símbolo del desmesurado crecimiento del emirato. “Los Emiratos Árabes Unidos inauguran hoy (ayer) el edificio más alto construido por la mano del hombre. Esta gran obra merece llevar el nombre de un gran hombre. Inauguro entonces el Burj Jalifa”, dijo el soberano de Dubái, jeque Mohammad ben Rached Al-Maktoum. En efecto, la torre, que inicialmente iba a llamarse Burj Dubái, fue rebautizada Burj Jalifa en homenaje al jefe de Estado de la Federación de los Emiratos Árabes Unidos, jeque Jalifa ben Zayed Al-Nahyan, de la cual forma parte Dubái. El jeque Jalifa también es el soberano del emirato de Abu Dabi, que salvó a Dubái durante la reciente crisis de su deuda pública adelantándole 10.000 millones de dólares para rescatar al conglomerado Dubai World. Tras el breve discurso del jeque Mohammad, un grupo de paracaidistas tocó suelo con los colores de los Emiratos Arabes Unidos (rojo, verde, negro y blanco), mientras se elevaba en un muro un retrato gigante del jeque Jalifa. ¿Un acto de irreverencia? Las dudas sobre los 100.000 millones de dólares que debe el emirato, que han convertido a su Bolsa en una de las de peor desempeño del mundo, eclipsaron tanto la ceremonia de inauguración como el alarde de la constructora, Emaar Properties , de que el Burj anuncia un nuevo amanecer. “El temor de Dubái es que el evento sea recordado como un segundo ataque de irreve- rencia”, dijo David Butter, director regional de Economist Intelligence Unit. WILABR

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