El duro peregrinaje de las textileras

El cambio está cosido al futuro de esta industria. Y se nota hasta en las costuras: en solo Bogotá hay más de 15.000 pymes y en Medellín otras 12.000. Es gente que tiene una máquina de coser, 5 ó 500, en una industria que en sus momentos gloriosos, dos años atrás, generó 500.000 empleos. Hoy son menos de la mitad.

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septiembre 15 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-15

Pero en la década del 90, la apertura del gobierno de César Gaviria influyó decisivamente en la orientación de la industria textil. Sería concertada,gradual y sectorizada. En seis meses se desmontaron los aranceles que protegían la industria y se pasó a una economía que atendía la globalización. “Lo que más recuerdo de esa época fue que la apertura económica y las altas tasas de interés precipitaron el estancamiento de la industria por falta de capacidad de inversión”, afirma Iván Amaya, presidente de la Asociación Colombiana de Textiles, Ascoltex. Los industriales textileros califican los años 98, 99 y comienzos del 2000 como ‘oscuros’, aunque precedieron años más felices de una época dorada del 2003 al 2007 de crecimiento, inversión y confirmación de la confianza en el negocio. Para los textileros, la revaluación frente al dólar es otra desgracia. Entre el 2007 y el 2008, a esta industria, que ocupa a más de 90.000 personas en forma directa y 1,5 puestos de trabajo indirectos por cada directo, se le sumaron todos los males, pero la gran diferencia del período ‘oscuro’ es que hay una cantidad de empresas jóvenes, fuertes, que están rearmadas tecnológicamente, no están ni han estado en la Ley 550 y están dando la pelea aguantando el chaparrón. EL MAPA MUNDIAL TEXTIL A la Ley 550 sí se sometió Coltejer que, tras sanear sus finanzas totalmente, quedó en manos de la poderosa textilera mexicana Kaltex. Por su parte, Fabricato, que aunque maneja una amplia gama de líneas de productos, está enredada por un pasivo pensional y una carga laboral que debe resolver para poder competir. Enka atraviesa por problemas similares. En pleno tercer trimestre del 2008, el sector se enfrenta a un mapa mundial textil en donde los vecinos peruanos, con TLC firmado, dueños de fibras de muy alta calidad, compiten con las colombianas hacia mercados como Estados Unidos. Sin embargo, muchos textileros nacionales se han refugiado en países como Venezuela, Ecuador y México, y ahí van. Empresas como Leonisa, que se especializó en ropa interior femenina, con 53 años de vida, exporta a decenas de mercados alrededor del planeta, independientemente de las coyunturas. Es la más grande del norte de Suramérica, superada solo por una brasileña. De otro lado, aunque tienen diversas líneas de producción y se encuentran en distintos eslabones de la cadena de la producción y/o comercialización, en orden de importancia la más grande compañía es Fabricato, que integró a Tejicóndor, Indulana y Textiles Omnex. Y ella aguarda esperanzada a que los grandes pedidos lleguen cuando se firme un TLC con Estados Unidos: un sueño que está literalmente cosido a sus ilusiones. UN PORVENIR ZURCIDO El futuro del sector se ve positivo, pues el mercado norteamericano puede estar cansado de algunas ‘molestias chinas’, como que ya su mano de obra no es tan barata: hay un salario mínimo y sus horarios ahora son de 8 horas. Además, antes el precio del petróleo permitía traer contenedores a 3.000 dólares el viaje. Hoy vale el doble. 53años de vida lleva una firma como Leonisa, la segunda más grande del norte del continente. WILABR

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