E.U. se mira con otros ojos

Nueva York. Los estadounidenses se ven a sí mismos como un pueblo no excesivamente interesado en presionar a otros para que adopten la democracia, pero sienten que sería magnífico si su forma de vida se extendiera por el mundo. Y piensan que su gobierno tiene la preocupación por consultar con otras naciones.

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agosto 26 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-26

Sin embargo, muchos no estadounidenses no comparten ese punto de vista. Creen que Washington hace lo que le place cuando le viene en gana, y que rara vez consulta a otros. Y muchos en el extranjero piensan que Estados Unidos quiere dominar el mundo, y consideran que la difusión de las ideas y la cultura de ese país es de hecho algo muy negativo. Estos puntos de vista opuestos son esbozados en America Against the World (Estados Unidos contra el mundo), un libro de reciente publicación que intenta explicar cómo esas concepciones confusas -y en ocasiones ideas equivocadas acerca de los estadounidenses- dificultan a las naciones cooperar en asuntos importantes, desde el conflicto en Irak en el 2003 hasta el logro de un cese al fuego entre Israel y la milicia libanesa Hezbolá. El libro fue escrito por Andrew Kohut y Bruce Stokes, que han trabajado con la organización de encuestas Pew, la cual realiza sondeos internacionales desde 1999 hasta este año. Emplean sus sondeos y también otros para mostrar que los estadounidenses tienen diferentes puntos de vista en comparación con la mayoría de los pueblos del mundo. El libro también concluye que, para muchas personas, el descenso en la popularidad del gobierno de Estados Unidos se ha traducido en que los estadounidenses sean vistos en forma menos favorable. “La posición anti-estadounidense que presenciamos en esta década es más amplia y más profunda”, dice Kohut. Se requerirían “eventos de gran magnitud” para modificar los puntos de vista sobre Estados Unidos, especialmente entre los árabes y los musulmanes, que han desarrollado un odio hacia este país señaló. MÁS CRÍTICOS Kohut y Stokes también describen que los extranjeros en general tienen un punto de vista cada vez más negativo de los estadounidenses, ante los combates en Irak y especialmente después de la reelección del presidente Bush en el 2004. Los dos autores creen que los puntos de vista prevalecientes en otros países en torno a Estados Unidos son cada vez más importantes porque los políticos del mundo toman decisiones con base en encuestas. Turquía no le permitió a Washington usar sus aeropuertos para la invasión de Irak en el 2003 porque la población musulmana se oponía a la guerra, y la coalición encabezada por Estados Unidos en Irak cuenta cada vez con menos naciones. El libro presenta gran cantidad de estadísticas para mostrar que existe una brecha enorme entre los puntos de vista de los estadounidenses y los de otros pueblos del mundo. Un sondeo el año pasado preguntaba si la política exterior de Estados Unidos tomaba en cuenta los intereses de otras naciones. De los estadounidenses, el 67 por ciento respondió que sí. En cambio, los británicos que respondieron positivamente fueron el 32 por ciento, los franceses, 18 por ciento, y los rusos, 20 por ciento. En cuanto a los que creen que los ataques preventivos en ocasiones o con frecuencia se justifican, los más agresivos fueron los paquistaníes (70 por ciento), los israelíes y los estadounidenses (66 por ciento en cada país), y los británicos (65 por ciento). En otros países, los que creen que este tipo de ataques deben aplicarse fueron menos: 42 por ciento en Francia, 31 por ciento en Alemania, y 25 por ciento en Brasil. Sobre si la difusión de las ideas y la cultura estadounidense es bueno, el 79 por ciento de los ‘gringos’ respondió que sí, seguido por el 25 por ciento de los franceses, el 39 por ciento de los británicos y el 28 por ciento de los alemanes. AP

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