E.U., preocupado por las amistades de Argentina

A la distancia, desde la capital de Estados Unidos, Argentina queda muy cerca de Venezuela. Al menos así lo cree un vasto número de legisladores demócratas y republicanos, mientras la administración Bush calla en público -y expresa sus reservas en privado- sobre la marcha del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Una imagen que, al menos, no es tan tajante como la dominante en Wall Street.

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mayo 30 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-30

El Gobierno de Estados Unidos mantiene su cautela oficial a la hora de abordar lo que llama sus “asuntos internos” o “domésticos” de Argentina. Pero en voz baja sus funcionarios buscan información sobre la marcha de la economía y el contexto político. Buscan datos sobre la Casa Rosada tanto como sobre la inflación, el conflicto con el campo o la marcha de la economía. El Departamento del Tesoro indagó, en datos más específicos, por la evolución de los depósitos bancarios durante las últimas dos semanas. Quizá se deba a que su referente para América latina, Brian O Neill, trabajó como banquero en Buenos Aires. Sabe, por lo tanto, de la volatilidad y la sensibilidad que caracteriza de tanto en tanto el sistema bancario local. “Digamos que lo que parece dominar es la perplejidad, más que hostilidad, ante Argentina”, comentó el vicepresidente del centro de estudios Interamerican Dialogue, Michael Shifter, cuando La Nación le preguntó sobre la relación bilateral y la visión de Washington sobre el país. Numerosos legisladores, por su parte, encuadran el país en una categoría sui géneris, por momentos más cerca de Brasil, pero por lo general más próxima a Caracas y La Paz, como comprobó el embajador en esta capital, Héctor Timerman, en sus reuniones de las últimas semanas. Una y otra vez, los legisladores exponen como uno de sus primeros comentarios alguna alusión a los vínculos entre el presidente Hugo Chávez y la Casa Rosada. Su respuesta, fue que él no es “el embajador de Venezuela o Bolivia” en Washington, sino de Argentina. Uno de esos legisladores fue el líder de la bancada republicana en el Subcomité para América latina en el Senado, Richard Lugar. Pero no es el único. La presidenta Fernández de Kirchner pudo cotejarlo, cuando se reunió ayer con la contraparte de Lugar en ese Subcomité, el demócrata Chris Dodd, quien también preside el poderosísimo Comité sobre Bancos, Vivienda y Asuntos Urbanos del Senado. La carpeta de Dodd incluyó la posición de Argentina en América latina y las dificultades del Gobierno ante los mercados internacionales, es decir, holdouts y Club de París. EL ENFERMO Más tajantes son los analistas de Wall Street, como Rafael de la Fuente, de BNP Paribas. “La Argentina: ¿el enfermo de América latina”, tituló su último informe. Comparó al país con un maratonista que aplica métodos heterodoxos para entrenar, fuma, se pelea con otros corredores “y cuando sus tiempos comienzan a decepcionar, empieza a hacer trampa”. Ante el campo, señaló el experto de la consultora Eurasia Group Daniel Kerner, el Gobierno espera que el paso del tiempo desgaste a los agricultores y los lleve a cometer errores. Para De la Fuente, ese conflicto “marcará un antes y un después en el manejo de la economía de los Kirchner”. WILABR

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