La economía en el 2014

Definida la encrucijada en el alma del ya casi ex presidente Uribe, en cuya resolución pudieron más un puñado de magistrados que Dios y el pueblo unidos, vale la pena hacer un poco de prospectiva para imaginar cuál puede ser el estado de la economía colombiana al término del próximo periodo presidencial (agosto 2014).

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marzo 15 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-15

De mantenerse el lánguido proceso de crecimiento observado desde que estalló la crisis financiera internacional, el PIB alcanzará un valor –a precios constantes de 2010– de apenas 550 billones de pesos, cifra claramente insuficiente para atender las inmensas necesidades insatisfechas de la población colombiana y para disminuir, en alguna medida, los niveles de pobreza absoluta y relativa vigentes. Si por el contrario, la tasa de crecimiento promedio en esos cuatro años llegase al mítico 5 por ciento, tendríamos un PIB de un poco más de 620 billones de pesos, que sin llegar a ser la solución de todos los problemas de tipo social, sí representaría el punto de partida para alcanzar alguna mejoría en ese indicador básico que es el ingreso per cápita. Hoy por hoy, el ingreso por habitante de la población colombiana, traducido a dólares y corregido por la paridad de poder adquisitivo (PPA) es de apenas de 8.500 dólares, cifra que está por debajo del promedio de los países de la región y muy distante de los 20.000 dólares de los países más atrasados de la Unión Europea. Tenemos una inmensa brecha, y al ritmo que vamos no se ve factible recortar distancias. Si no crecemos más rápido, el desempleo abierto –actualmente en un escandaloso 14,6 por ciento– se contabilizará por largo rato con cifras de dos dígitos, lo que a su vez incidirá en una profundización de las desigualdades sociales medidas a través del coeficiente gini, hoy por hoy estimado en un 0,56. El crecimiento económico sostenido es condición necesaria mas no suficiente para reducir ese indicador negativo a niveles por debajo del 0,50, que sin ser ninguna maravilla, reflejaría por lo menos un cambio favorable de tendencia. En materia fiscal la disyuntiva es muy clara: si no se ejecuta la anhelada reforma tributaria estructural, no hay posibilidad alguna de reducir significativamente el déficit fiscal para situarlo dentro de los parámetros que recomienda la ortodoxia. A menos de que en medio de la trampa de liquidez para el Gobierno Central y para no tocar descaradamente el bolsillo de los colombianos, se decida aplicar la cirugía extrema de vender la totalidad de Ecopetrol, afectando no su bolsillo, sino su sentimiento patrio. Para dentro de cuatro años, seguramente el TLC con Estados Unidos será visto como una frustración del pasado, pero a pesar de ello el comercio exterior acumulará año tras año cifras récord. Gracias al proceso inatajable de la globalización y a la muy deseada normalización de las relaciones comerciales con la hermana República de Venezuela, al final del período tendremos valores cercanos a los 50.000 millones de dólares, tanto para las exportaciones como para las importaciones. Con estos niveles en el frente externo y con un dinamismo creciente en los flujos de inversión extranjera –producto de una inmensa liquidez financiera a nivel mundial– es posible que se profundice el proceso de revaluación del peso y los dólares que traigan los jefes de Estado invitados a la posesión del nuevo Presidente en agosto del 2014, les serán comprados a una tasa más cercana a los 1.000 que a los 2.000 pesos. Amanecerá y veremos. GONZALO PALAU RIVAS Profesor F. de Economía, Universidad del Rosario gpalau@urosario.edu.co Si no crecemos más rápido, el desempleo abierto –actualmente en un escandaloso 14,6 por ciento– se contabilizará por largo rato con cifras de dos dígitos.ANDRUI

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