Economía de Brasil se desaceleró en el segundo trimestre

La economía brasileña creció un 3,6 por ciento en el primer semestre del año, muy por debajo del 9,2 por ciento registrado en el mismo periodo del 2010, debido a las medidas restrictivas adoptadas por el Gobierno y a la crisis económica internacional, según los datos oficiales divulgados el viernes.

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septiembre 05 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-05

Pese a la desaceleración, que se acentuó en el segundo trimestre, Brasil mantuvo su economía en crecimiento en medio de la crisis y puede terminar el 2011 con una expansión de entre el 4 y el 5 por ciento, coincidieron el Gobierno y economistas privados. Tras haber alcanzado una expansión del 7,5 por ciento en el 2010, su mejor resultado en un cuarto de siglo, el Producto Interior Bruto (PIB) brasileño pisó el freno en el primer semestre del 2011. Esa desaceleración se notó principalmente en el segundo trimestre, cuando la economía sólo creció 0,8 por ciento frente al primero y 3,1 por ciento en comparación con el mismo periodo del 2010, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE). El crecimiento acumulado en doce meses viene cayendo gradualmente desde el 7,5 por ciento en diciembre hasta el 6,3 por ciento en marzo y el 4,7 por ciento en junio. "Esa desaceleración ya era esperada y respondió a las medidas adoptadas por el Gobierno para frenar una economía que estaba acelerada el año pasado", dijo el viernes el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega. El ministro recordó que, para hacer frente a una inflación en alza por el propio crecimiento económico, el Gobierno subió las tasas de interés, aumentó los impuestos sobre el crédito y el encaje bancario y redujo los gastos fiscales. "Todas esas medidas restrictivas contribuyeron a la desaceleración de la economía y, consecuentemente, al control de la inflación", aseguró. "Estamos caminando hacia un crecimiento este año de entre el 4 y el 4,5 por ciento. Nuestra impresión es que esté más próximo al 4 por ciento que al 5 por ciento", afirmó el ministro. Mantega reconoció que la crisis internacional, agravada en Brasil por la apreciación del real frente al dólar, también contribuyó a la desaceleración, ya que redujo la demanda mundial y obligó a las empresas de los países desarrollados a compensar en los países emergentes la falta de mercados en los ricos.HELGON

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