Economía de Cúcuta resiste el cierre de la frontera

Si bien una parte importante de las actividades han sobreaguado ante la situación, hay incertidumbre sobre qué tanto puedan aguantar. Contrabando sigue llegando.

La situación y las medidas de emergencia han impulsado algunos sectores como el comercio al por menor, la hotelería y el sector

Archivo particular

La situación y las medidas de emergencia han impulsado algunos sectores como el comercio al por menor, la hotelería y el sector

Finanzas
POR:
octubre 20 de 2015 - 02:02 a.m.
2015-10-20

A dos meses del cierre de la frontera con Venezuela, la economía de Cúcuta en general resiste. Unos sectores han mejorado y otros están en una crisis total, pero tarde o temprano la región se verá afectada por la falta de liquidez, afirman líderes regionales.

Hay sectores que por efectos del contrabando venían con un comportamiento apenas regular y ahora se han recuperado, como las estaciones de servicio, supermercados y tiendas, droguerías y el sector agropecuario; las agencias de viajes, restaurantes, hoteles, transporte, repuestos para carros y el sector del carbón han visto disminuidos sus volúmenes de negocios; y las casas de cambio y agencias de aduana permanecen con sus negocios casi en cero.

José Miguel González, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Cúcuta, cree que la economía se ha sostenido hasta el momento por los gastos de las campañas electorales para las elecciones de este próximo domingo, y que después de esa fecha se va a ver la real economía de la ciudad.

Las estaciones de servicio de la capital de Norte de Santander han visto incrementar sus ventas en más de 100 %, debido al aumento del cupo de combustible subsidiado, del cual antes se despachaban 4,1 millones de galones y que en septiembre llegaron a 10,6 millones, más un millón de galones para el sector carbón.

María Martínez, directora ejecutiva de Fendipetróleo Norte de Santander, asegura que no es suficiente todavía (haría falta un millón de galones más solo para el área metropolitana), por lo que se siguen presentado filas hasta de cinco cuadras para tanquear.

Los supermercados y tiendas de barrio han aumentado sus ventas en 20 % debido a que los cucuteños están obligados a comprar en la ciudad productos nacionales y a los beneficios por la exención del IVA.

El sector agropecuario ha recuperado cierta dinámica, pero todavía no llega a los niveles ideales; por ejemplo, el arroz ha subido de precio en la ciudad, lo que indica más consumo, mientras que el sacrificio de ganado ha aumentado más de 100% (desde 40 a 100 cabezas diarias) pero “todavía no llega a lo que necesita una ciudad como Cúcuta”, afirma Andrés Hoyos, presidente del Comité Departamental de Ganaderos de Norte de Santander.

Las agencias de viajes han registrado un descenso en ventas de 35% del total. “Y aunque las aerolíneas y hoteles colombianos han colaborado con tarifas más económicas para los turistas que salen de la región, estas casi no se han podido hacer efectivas porque los destinos nacionales permanecen ocupados por la revaluación del dólar”, asevera Martha Ujueta Suárez, presidenta de Anato Cúcuta.

El sector gastronómico, que presentó una baja de hasta 20 % en sus negocios apenas comenzó la crisis, ha recuperado un 10% de su facturación, “lo hemos hecho con eventos y promociones”, explica Belkis Díaz, directora ejecutiva de Acodres en la ciudad.

Los hoteles tuvieron su pico recién comenzó la crisis, pues su ocupación llegó hasta el 40% debido a la gran afluencia de funcionarios que atendieron la emergencia de los deportados. “Ahora está un 10% por debajo del promedio para la época”, aclara Saúl Castro, presidente ejecutivo de Cotelco en el departamento.

Para el sector del carbón, aunque ha recibido mucha ayuda por parte del Gobierno, y hasta el domingo se habían evacuado más de 54.000 toneladas a los puertos desde que comenzó la crisis, según el Ministerio de Transporte, “esta cantidad todavía se mantiene muy por debajo del promedio de 6.000 toneladas diarias que se exportaban antes del cierre de la frontera”, afirma Jaime Rodríguez, presidente ejecutivo de Asocarbón.

Los que definitivamente están en una situación dramática son las casas de cambio y agencias de aduanas, cuyos negocios dependen directamente del intercambio comercial, y con unos 1.300 empleos en riesgo.

Juan Fernando González, presidente de Asocambios en Cúcuta, afirma que el volumen de negocios está casi en cero y se estima que en estos dos meses las pérdidas alcanzan los 2.700 millones de pesos, pero lo más grave es que un 68 % de los dueños de estos establecimientos están dispuestos a cerrar si la situación persiste hasta diciembre, como todo indica que va a ocurrir.

Gladys Navarro, directora ejecutiva de Fenalco Cúcuta, opina que lo difícil se vivirá a finales de este año o comienzos del próximo, cuando la ciudad afronte su economía real, los despidos se hagan efectivos y la situación de las personas que vivían de la informalidad fronteriza se agrave.

LOS QUE GANAN

Sectores como el de las estaciones de servicio, supermercados y tiendas, droguerías y el agropecuario han visto una recuperación en los últimos meses.

LOS QUE PIERDEN

Mientras tanto los negocios turísticos, de transporte, repuestos para carros y producción de carbón han reducido su actividad.

CONTRABANDO SIGUE PASANDO

A pesar de la militarización de ambos lados de la frontera, una cantidad de contrabando sigue pasando a través de las trochas en el área de Cúcuta.

Portafolio pudo averiguar que este se moviliza en horas de la madrugada por el sector de Juan Frío, municipio de Villa del Rosario, previo pago de soborno a las autoridades que vigilan. El ‘bachaqueo’ se da en menor cantidad y las personas que lo realizan tienen que pagar a las autoridades en Venezuela y a las Bacrim del lado colombiano.

La prueba más palpable del contrabando se nota en la oferta de carne, la cual no ha disminuido ni ha escaseado, pero los frigoríficos apenas sacrifican una quinta parte del ganado que necesita una ciudad como Cúcuta.

Pedro Vargas Núñez

Especial para Portafolio