Economía, debate fuerte entre Gobierno y Farc en Oslo

La segunda fase del proceso comenzará en La Habana, el 15 de noviembre, con el tema rural.

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octubre 19 de 2012 - 02:05 a.m.
2012-10-19

Con una clara y abierta referencia a temas económicos, sociales y ambientales, se iniciaron ayer en Oslo (Noruega) los diálogos de paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).

Los jefes negociadores de ambas partes, el exvicepresidente de la República Humberto de la Calle, y el guerrillero de las Farc, Luciano Arango Marín, alias ‘Iván Márquez’, destaparon sus cartas, dejando en evidencia las discrepancias.

Ayer se conoció claramente el punto de partida. Para las Farc no se podrá lograr la paz sin cambios sociales, mientras que el Gobierno insistió en que se debe pasar del combate armado al combate político en el escenario democrático.

Las delegaciones de ambas partes comparecieron juntas para la lectura del comunicado, en una señal clara de compromiso de diálogo, aunque no se estrecharon la mano y luego dieron ruedas de prensa separadas.

El jefe negociador del Gobierno, el exvicepresidente Humberto de la Calle, reconoció que las Farc habían “cumplido rigurosamente sus compromisos” y esperó que cesen su lucha armada.

Las negociaciones se llevarán a cabo sin un ‘alto el fuego’, reclamado por los insurgentes, pero rechazado por el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

“No se tratará el cese al fuego, a no ser al final” del proceso, dijo de la Calle. Aunque no hay plazos, el Gobierno quiere acelerar los resultados.

“Trabajemos rápido, que es la mejor manera de evitar lo que está ocurriendo en Colombia”, dijo el representante gubernamental.

El negociador de las Farc, Iván Márquez, insistió por su lado en que sin justicia social, la paz sería una quimera.

“Una paz que no aborde la solución de los problemas políticos y sociales (...) equivaldría a sembrar de quimeras el suelo de Colombia”, declaró y rechazó “la pretendida paz exprés”.

Las Farc insistieron en que quieren en la mesa de negociación al líder guerrillero Simón Trinidad, que purga una condena de 60 años de cárcel en Estados Unidos. Pero el Gobierno dejó claro que su presencia no está en discusión.

El Gobierno dijo que no tiene el propósito de “catequizar a nadie” porque de lo que se trata es que las Farc puedan “exponer sus ideas sin el acompañamiento de las armas y con plenas garantías para su transformación en una fuerza política desarmada”.

La guerrilla respondió que “la paz no significa el silencio de los fusiles”, sino que abarca transformar la estructura del Estado y la económica.

“El modelo económico no está en discusión”, y tampoco la “doctrina militar”, insistió de la Calle, quien advirtió que “si las conversaciones no avanzan, el Gobierno no será rehén de este proceso”.

Avisó también que la guerrilla tendrá que responder por sus actos. “Las Farc tienen que darles la cara a sus víctimas”, afirmó.

Las partes acordaron que la segunda fase, la negociación de la agenda, proseguirá el 15 de noviembre en La Habana (Cuba), entrando ya de lleno en el primero de los cinco puntos de la agenda pactada sobre desarrollo agrario.

Los otros puntos son participación política, narcotráfico, desarme y derechos de las víctimas.

Una tercera fase se iniciaría con la implementación de mecanismos de verificación de un eventual acuerdo final de paz, para el cual no hay plazos.

LOS GREMIOS REACCIONAN

“La pretensión de las Farc de llevar a la mesa temas que son del resorte exclusivo del Estado colombiano, no responde a las reglas de juego establecidas previamente por las partes ”, dijo el Consejo Gremial Nacional.

El presidente de Confecámaras, Julián Domínguez, afirmó que “recibimos con optimismo el inicio de los diálogos y esperamos que se adelanten sobre la agenda y las reglas de juego acordadas”.

Por su parte, Alejandro Martínez, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo, aseguró que lo mejor es que “los colombianos tenemos que respetar este espacio de negociación y no hacer comentarios.”