La economía del país empieza a desacelerarse. ¿Por qué?

A lo largo de 2015, las señales de recuperación de la economía mundial se han venido desvaneciendo. En Colombia, las señales de desaceleración se han hecho aún más evidentes. El Índice de Enfriamiento Económico de Anif pronostica una pérdida en el crecimiento debido a los menores precios del petróleo y los desbalances externos.

Colombia parece estarse ‘enrrutando’ hacia una sensible pérdida en su potencial de crecimiento, bajando hacia el rango 3,5 % y 4

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Colombia parece estarse ‘enrrutando’ hacia una sensible pérdida en su potencial de crecimiento, bajando hacia el rango 3,5 % y 4

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agosto 24 de 2015 - 11:27 p.m.
2015-08-24

El panorama macrofinanciero de los países emergentes se ha complicado drásticamente en los dos últimos meses y la posible alza de la Reserva Federal (Fed) vendría a agravar su frágil situación.

Sin embargo, solo la situación del mercado laboral apoyaría un alza inminente de la Fed, pues el crecimiento del PIB real continúa en 2,2 %, mientras que el potencial es de 3 % y la trayectoria de inflación todavía luce manejable (en el rango 1,5 % y 1,8 %).

Por estas razones, el mercado de futuros ha volcado su pronóstico sobre dicha alza hacia diciembre de 2015 con un 70 % de probabilidad, mientras que la probabilidad para septiembre es de 30 %.

La tensión financiera se ha exacerbado a varios factores. Uno de ellos es la volatilidad proveniente de China, dado el rasgamiento de la burbuja en su renta variable y la devaluación del yuan (propiciando temores por eventuales ‘guerras cambiarias’ o mayores salidas de capital).

Otro factor a tener en cuenta es el nuevo descenso en los precios del petróleo hacia la franja de los 40 y 45 dólares por barril en el Brent, dado el impacto prospectivo de la mayor oferta de Irán y la menor demanda de China.

Así mismo, generan interés las marcadas devaluaciones de las monedas emergentes frente al dólar, propiciando riesgos de ‘frenazos financieros’, la aceleración de inflaciones locales y las presiones alcistas en las tasas de interés de estos mercados.

En particular, América Latina se estaría contrayendo a tasas del -0,3 % en 2015.

En Colombia, las señales de desaceleración se han hecho aún más evidentes. Por ejemplo, la producción manufacturera se contrajo -2 % anual durante el primer semestre de 2015 (1,9 % en 2004), el comercio minorista creció solo 4 % en el mismo período (vs. 7,4 % de 2014) y las exportaciones (en dólares) acumularon caídas de -31 % anual durante el primer semestre (vs. -4,4 %).

Esto último sugiere déficits de 3,5 % del PIB en la balanza comercial (vs. 1,2 % del PIB en 2014) y del 6,5 % en la cuenta corriente en 2015 (vs. 3 % histórico), implicando devaluaciones del peso promedio año cercanas a 35 %.

Todo esto ha llevado a Anif a rebajar el pronóstico de crecimiento del PIB real hacia el 2,8 % en 2015 (vs. el anterior 3,4 %).

ÍNDICE DE ENFRIAMIENTO ECONÓMICO

Esta coyuntura de desaceleración global-local luce adecuada, según Anif, para actualizar el Índice de Enfriamiento Económico (IEE), antes de 'recalentamiento' (IRE).

El IEE está compuesto por seis indicadores macroeconómicos: inflación, tasa de desempleo (relativa a su promedio de 10 años), brecha del PIB, expansión crediticia (relativa al crecimiento del PIB-nominal), tasa de interés real y la cuenta corriente externa.

Cada uno recibe una calificación en el rango 0 (nulo recalentamiento) a 2 (máxima alarma de recalentamiento).

Estos indicadores se han sintetizado en un índice cuyo valor de 100 expresa el grado máximo de recalentamiento.

Ahora bien, ¿qué señala el IEE para 2015?

Los pronósticos indican que dicho índice estaría descendiendo hacia la zona ‘tibia’ en su variante básica (niveles de 50).

Ello sería producto de efectos encontrados provenientes de: i) la desaceleración del PIB-real (bajando del 4,6 % en 2014 al 2,8 % en 2015) y de la menor expansión crediticia (pasando del 10,9 % en 2014 al 5 % y 7 % real en 2015; ii) las mayores presiones inflacionarias por cuenta de la mayor transmisión de costos de los importados (‘pass-through’); iii) la finalización del descenso en el desempleo, estabilizándose en el 9 %; y iv) los mayores desbalances externos.

Al incluir el mercado accionario e hipotecario, el IEE descendería hacia el piso de la zona “tibia” (niveles de 37-43) hacia finales de 2015.

Ello se explicaría por: i) los menores dinamismos en los precios de la vivienda, los cuales ya evidencian la corrección en la ‘burbuja’ de precios, expandiéndose actualmente a tasas del 4 % (vs. el 7 % de un año atrás); y ii) el contagio en los mercados de capitales, donde el Colcap actualmente arroja pérdidas cercanas al 20 % en lo corrido del año, siendo uno de los índices más castigados a nivel mundial.

Esto no es solo efecto ‘contagio’, sino un efecto directo del colapso de las utilidades de las firmas listadas en el Colcap, cayendo a tasas del 55 % anual (antes de impuestos) durante el primer trimestre de 2015.

El agravante de estas menores ‘temperaturas económicas’ es que ellas ocurren en momentos en que el espacio para políticas contracíclicas fiscales-monetarias es cuasi-nulo.

Por ejemplo, los menores precios del petróleo y las menores utilidades empresariales llevarían el déficit del gobierno central a niveles cercanos al 3 % del PIB en 2015 (vs. el 2,4 % de 2014).

Anif espera que en el frente monetario, el Banco de la República elevará su tasa en 50 puntos básicos antes de finalizar 2015, llevándola al 5 %.

En este sentido, cada vez va siendo más claro que, al igual que Brasil, Colombia parece estarse ‘enrrutando’ hacia una sensible pérdida en su potencial de crecimiento, bajando hacia el rango 3,5 % y 4 % durante el período 2015-2017, en vez del acostumbrado 4,5 % anual.

Con información de Anif