'La economía del país empieza a desacelerarse'

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, señaló que el país debe buscar nuevos sectores líderes que empujen el crecimiento económico debido al bajo precio del petróleo. Algunos analistas consideran que la economía nacional empieza a desacelerarse. Se prenden las ‘alarmas’.

El país debe buscar iniciativas que permitan aumentar sus exportaciones de otros sectores y subir su producción.

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El país debe buscar iniciativas que permitan aumentar sus exportaciones de otros sectores y subir su producción.

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abril 12 de 2015 - 05:20 a.m.
2015-04-12

‘Alerta’ es el letrero que los expertos en economía sugieren que el Gobierno colombiano ponga en todos los frentes, tras el más reciente pronóstico de crecimiento en el 2015 (3,6 por ciento), emitido por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que se suma a otros y confirma que la desaceleración es un hecho y que el remezón irá por lo menos hasta el 2017.

“Toda América Latina debe estar alerta. El motor principal del crecimiento en la región, que por años fue la explotación de hidrocarburos y otros productos de la minería, se acabó. A ello se agrega que persiste la incertidumbre acerca de si el precio del petróleo –que ha impactado muchas de las variables de la economía– continuará bajando más o no”, dijo Olga Lucía Acosta, asesora regional de la Cepal, entidad que hace unos meses le apostaba a un 4,3 por ciento.

Mientras tanto, Leonardo Villar, director de Fedesarrollo, estima que Colombia, en los próximos dos años, seguirá sintiendo el golpe de la caída a la mitad de su principal producto de exportación, el petróleo. “Hay pocos precedentes de algo similar. Se destaca, por eso que el impacto no sea mayor. Solo en el 2017 podríamos volver a estar creciendo por encima del 4 por ciento”, dice.

Por ahora, el país desacelera, vende menos en el exterior en comparación con lo que compra y, en consecuencia, tiene un descuadre (déficit) en sus cuentas externas de 20.000 millones de dólares. Además, hay menos recursos, porque la caída en la renta petrolera en este año, por el bajo precio del crudo, se ha estimado entre 12 y 15 billones de pesos. Aun así, según la vocera de la Cepal, “no sería conveniente sacrificar inversión en el desarrollo”.

Acosta y Villar coinciden en que “el país tiene que evitar malgastar y buscar un motor de repuesto”.

Los hogares colombianos también sienten el choque. La inflación, que en el 2013 estuvo en 1,94 por ciento y les permitió comprar más barato los productos de la canasta familiar, ahora está en 4,56 por ciento (12 meses corridos), fenómeno que –insiste el Banco de la República– es transitorio.

CONFIANZA ESTATAL

Pese a los riesgos señalados, el Gobierno sigue manteniendo el entusiasmo. “Vamos a seguir creciendo más que cualquier país de América Latina”, dijo el presidente Juan Manuel Santos esta semana, al bajar la estimación oficial de crecimiento, de entre 4 y 4,5 a entre 3,5 y 4 por ciento.

Desde allí se avivó el temor porque la meta de reducción del desempleo no siga, tras descender en el 2014 hasta el 9,1 por ciento.

Villar es uno de los que estiman que “la desaceleración puede tener impacto en el ritmo del crecimiento del empleo”, lo que para la asesora de la Cepal es menos probable. “Hace más de una década, Colombia tenía desatendido el tema del empleo, pero ahora hay un Ministerio de Trabajo fortalecido, se han creado leyes de empleo juvenil, se creó el servicio público de empleo, lo que ha ayudado a que, hasta ahora, el empleo no se haya deteriorado”.

Una menor disponibilidad de recursos es la preocupación de Andrew Powell, autor del informe macroeconómico de América Latina y el Caribe 2015, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“El 18 por ciento de los ingresos fiscales en Colombia provienen de los productos no renovables, especialmente del petróleo, y nosotros no vemos un alza muy fuerte en el precio del crudo. Por el contrario, es más probable que los precios actuales puedan bajar más”.

Este riesgo se enlaza con otra de las amenazas que advierte la experta de la Cepal: “la fuerte caída de las exportaciones”, que en enero tuvieron la peor descolgada desde septiembre de 1985, pues se redujeron 40,2 por ciento, y en febrero siguieron bajando, en 26,8 por ciento, principalmente por la caída de las ventas externas de combustible de 47,3 por ciento. Villar estima que el país se preparó, con la reforma tributaria del 2014.

“La situación de Colombia es para estar alerta, pero también para confiar en que se han tomado las medidas macroeconómicas apropiadas. Ahora hay holgada capacidad de endeudamiento porque las finanzas son sanas”, dice Acosta.

‘NO VEO PETRÓLEO EN ALZA’

Aunque para el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, el pronóstico para Colombia es satisfactorio, teniendo en cuenta que “de las 6 economías grandes de América Latina solo 2 (Perú y Colombia) crecerán por encima del 3 por ciento”, no ve mejoría cercana en el precio del petróleo.

Sin crecimientos altos, ¿qué sucederá con las metas de reducción de desempleo y pobreza?

El desempleo y la pobreza bajarían más rápido si el crecimiento fuera más alto. Pero con el rango meta del Gobierno (3,5 y 4 por ciento), es posible que el país siga avanzando.

¿Cuánto espera que dure el efecto de la caída del precio del crudo?

La caída del precio del petróleo será un fenómeno permanente. No veo un escenario de recuperación en el corto o mediano plazo. Vamos a tener que convivir con estos niveles de precio por un buen tiempo.

¿La situación indica que no se han impulsado sectores distintos a la minería?

Tenemos que seguir apoyando el sector minero energético. Es importante para la economía nacional, pero también es cierto que el país debe hacer un esfuerzo para tener nuevos liderazgos. En particular con industria, agricultura y turismo.

¿Qué medidas adoptará?

Tenemos que seguir siendo creativos e ingeniosos, para que los aspectos positivos como la mayor competitividad que nos ofrece un dólar a 2.500 pesos y la esperada recuperación de Estados Unidos los podamos capitalizar hacia mejores exportaciones de productos no minero energéticos. Eso va a requerir trabajar en lo micro, directamente con los empresarios, para buscar iniciativas que permitan aumentar sus exportaciones y subir su producción, para que puedan competir con los importados en el mercado colombiano.

Redacción EL TIEMPO