Economía política a fines del siglo XX: Constitución, conflicto interno y narcotráfico

DEMOCRACIA LIMITADA Y NARCOTRÁFICO El resurgimiento del populismo, de la insurgencia y del narcotráfico marcó profundamente la historia de Colombia en el último cuarto del siglo XX. Hacia finales de los años sesenta el ex dictador Rojas Pinilla se tornó en una verdadera alternativa política a los partidos tradicionales por medio de la Anapo, hasta casi ganar la elección presidencial de 1970.

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julio 10 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-10

De las milicias liberales legadas por La Violencia de los años cincuenta y, sobre todo, de su sector comunista, se conformó un grupo de autodefensa campesina que sería el germen de las Farc y que quedaría latente durante los años setenta para desarrollarse mucho de allí en adelante. Las juventudes radicalizadas de inclinación católica darían lugar al ELN, comandado por los hermanos Vázquez Castaño y en el que se destacó la figura del carismático cura Camilo Torres. La juventud de la Anapo, junto con un núcleo de disidentes de la guerrilla comunista, conformaron el M-19, argumentando que era imposible llegar al poder por medio del voto popular. Los estudiantes maoístas armaron el EPL y se fueron hacia el Urabá antioqueño. Todos estos sectores compartieron la idea de que el campo político estaba sesgado a favor de los partidos tradicionales, y creyeron firmemente que la lucha armada era la única alternativa para alcanzar el poder, algo que la Revolución Cubana y otros movimientos armados en el continente parecían verificar. Al mismo tiempo, la economía atravesaba por malos ratos: insuficiencia de exportaciones en los años sesenta, crisis de la deuda latinoamericana en los ochenta, escasas oportunidades de inversión y bajo ahorro, todo lo cual redujo la tasa de crecimiento e hizo evidentes enormes poblaciones desempleadas y subempleadas, mucha desigualdad y miseria. El crecimiento acelerado del negocio del narcotráfico en los años ochenta fue el otro ingrediente que catalizó el desarrollo de la insurgencia, en particular de las Farc, hasta tornarla en una amenaza seria para la seguridad de los ciudadanos. El derrocamiento del Gobierno militar del general Rojas y su reemplazo por el Frente Nacional dio lugar a una política de marchitar el Ejército y permitir que se autogobernara, con lo cual perdió no sólo recursos sino también eficiencia. Se dedicaba sólo cerca de 1 punto del Producto Interno Bruto a la seguridad, por lo cual el control sobre la difícil geografía nacional era mínimo. El Estado parecía impotente frente a los grupos armados, a los que se sumaron los propios grupos de narcotraficantes que ponían en jaque al sistema de justicia y lo desafiaban con actos terroristas de enorme violencia. Por su parte, los gobiernos de turno contemplaron avanzar procesos de negociación con los grupos armados políticos, al tiempo que intentaban fortalecer al Estado frente a la amenaza del crimen organizado. Una vez que el M-19 y el EPL, que habían sufrido serios reveses militares y políticos, estuvieron dispuestos a dejar las armas, el Gobierno de César Gaviria (1990-1994) propuso una asamblea constituyente que enfrentara los dos grandes problemas que aquejaban al país: la democratización efectiva de la política y el fortalecimiento de la justicia.LA CONSTITUCIÓN DE 1991 La Constitución de 1991 se basó explícitamente en la soberanía popular: la legitimidad del Gobierno se derivaba de la representación del pueblo, lo cual permitió una mayor libertad de conciencia y el respeto a la práctica de religiones distintas a la católica. La nueva Constitución aumentó el Poder del Legislativo, fortaleció el Judicial y se le retornaron varios poderes a las organizaciones territoriales. El Banco de la República fue dotado de una verdadera independencia. La Carta se acordó poco después de aprobada la elección popular de alcaldes, y ella misma profundizó el proceso de descentralización mediante unas transferencias pecuniarias del Gobierno Central hacia las regiones, reglamentadas decimalmente año tras año. Ello coincidió con fuertes cambios en la estructura económica del país, en sus relaciones con la economía internacional, en el papel del Estado en la economía y en el tamaño asumido por éste. Paradójicamente, la opción entre un Estado de bienestar y una economía con menor intervención estatal terminó desembocando en un Gobierno Central mucho más grande que el anterior a 1990. Tal cambio era necesario frente a las necesidades de seguridad, justicia y para atender mejor las demandas por educación y salud de la población. '' El derrocamiento del Gobierno militar del general Rojas y dio lugar a una política de marchitar el Ejército.” '' El Estado parecía impotente frente a los grupos armados, a los que se sumaron los propios grupos de narcotraficantes.” '' El resurgimiento del populismo, de la insurgencia y del narcotráfico marcó la historia de Co- lombia en el último cuarto del siglo XX.WILABR

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