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La edad de la razón

La edad de la razón

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septiembre 24 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-24

Es mi esperanza que en el futuro un jefe de Estado colombiano pueda visitar Estados Unidos como representante de una política de Estado y entrevistarse en condiciones de dignidad con el Ejecutivo norteamericano, el Congreso bipartidista y sea además recibido por las organizaciones defensoras de los derechos humanos, como un paladín de la democracia y el respeto a los derechos ciudadanos.

Manifiesto mi rechazo, por inconveniente e indigno, al creciente bilateralismo en nuestras relaciones con el gran país del norte.

Bilateralismo que se manifiesta en el Tratado de Protección de Inversiones, que no de libre comercio, que hemos suscrito.

Bilateralismo en el diálogo exclusivo con una minoría del Partido Republicano. Bilateralismo que se proyecta en el creciente rechazo y desconfianza de Suramérica por las posiciones obsecuentes del gobierno colombiano con Estados Unidos.

Bilateralismo que nos aleja de la posibilidad de optar por posiciones independientes y soberanas en los foros multilaterales de las Naciones Unidas, en la Organización Internacional del Trabajo, en los foros ambientales, en la Organización Mundial del Comercio y, por supuesto, en los espacios de defensa de los derechos humanos y en el rechazo a las aventuras guerreristas bilaterales como la de la tragedia de Irak.

Quisiera que no figuráramos en las estadísticas como los campeones del desplazamiento forzado y en la prensa internacional por el refinamiento alcanzado en la comisión de delitos de lesa humanidad.

Tampoco por cambiar las reglas de juego de la democracia de acuerdo con los intereses del 'príncipe' de turno, que no fuésemos los líderes en Latinoamérica en la desigualdad en la distribución del ingreso, ni que tengamos las más altas tasas de desempleo, ni que seamos el país con más muertes de sindicalistas, de defensores de derechos humanos y de violaciones por parte de los grupos armados irregulares del Derecho Internacional Humanitario.

También me imagino una nación sin tanto aspirante a caudillo, sin egocentrismo y con un gran liderazgo producto de un propósito colectivo donde los mejores conduzcan un proceso de reconstrucción de largo plazo. Necesitamos Estadistas, un pueblo educado en la dignidad. Me pregunto si algún día todo eso será posible.

La verdad cuando veo la juventud y la esperanza en los rostros jóvenes y limpios, aún de aquellos que algún día perderán el miedo y se quitarán las capuchas, pienso que es posible. Volveremos a la edad de la razón.

Con Chaplin en su obra cumbre: Hannah, ¿puedes oírme? ¡Dondequiera que estés, mira a lo alto! ¡Hannah! ¡Las nubes se alejan! ¡El sol está apareciendo! ¡Vamos saliendo de las tinieblas a la luz! ¡Caminamos hacia un mundo nuevo, un mundo de bondad, en el que los hombres se elevarán por encima del odio, de la ambición, de la brutalidad! ¡Mira a lo alto, Hannah! ¡Al alma del hombre le han sido dadas alas y, al fin, está empezando a volar! ¡Está volando hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza! ¡Hacia el futuro! ¡Un glorioso futuro! ¡Que te pertenece a ti, a mí, a todos! ¡Mira a lo alto, Hannah! ¡Mira a lo alto!

germanumana201@hotmail.com

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