Editorial / Un café más suave

A pesar de la fuerte caída en la producción cafetera durante el primer trimestre del 2010, la Federación insiste en que las perspectivas del año que transcurre son buenas para el país.

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abril 12 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-12

Una explicable preocupación generó la noticia dada ayer por la Federación Nacional de Cafeteros, según la cual la producción interna del grano cayó 28,5 por ciento en el primer trimestre del 2010 al llegar a 1,8 millones de sacos, 700.000 menos que un año atrás. Para los más pesimistas, esa es una nueva comprobación del declive del que tradicionalmente ha sido el cultivo más importante, el mismo que puso a Colombia en el mapa y en los paladares de millones de personas.

Y es que no sólo las exportaciones han tenido un retroceso, con lo que se encuentran en cuarto lugar por debajo de las de petróleo, carbón y oro, sino que ahora ha sido necesario que los tostadores locales importen café de Centro y Sur América para abastecer el mercado interno. Para colmo de males, la infestación de plagas como la roya y la broca han alcanzado niveles calificados como 'preocupantes', golpeando sobre todo a los pequeños agricultores.

Todo lo anterior ocurre después de un 2009 muy malo, en el cual la cosecha fue de 7,8 millones de sacos, con una reducción de 3,8 millones. Sin embargo, tales realidades no les quitan el sueño a los expertos. De hecho, la Federación ha reiterado su pronóstico positivo, basado en un análisis detallado de las florescencias de las plantaciones en diferentes regiones del país.

Con base en ese conteo, el gremio sostiene que la cosecha será de 4,5 millones de sacos para el primer semestre y de 6,5 millones de sacos en el segundo, con un margen de error del 5 por ciento. Las razones de ese cálculo son varias. De un lado, está el fin de los desórdenes climáticos recientes, pues en la ola invernal que comenzó en el 2008 se presentaron niveles históricos de precipitación en las zonas cafeteras.

Dichos incrementos, que llegaron a ser del 100 y hasta del 150 por ciento con respecto a los promedios, incidieron directamente en el rendimiento de las matas, ya que estas dieron menos frutos. Además, los altos precios de los fertilizantes en esa época, como consecuencia de la elevación de las cotizaciones del petróleo, disminuyeron su utilización, lo que impactó los rendimientos.

A lo anterior hay que agregar el programa de renovación de cafetales que llegó a comprender una cuarta parte de las 860.000 hectáreas sembradas. Parte de esos factores se han reversado. Si bien es cierto que las lluvias han regresado con fuerza, la experiencia de otros años en los que tuvo lugar el fenómeno de 'El Niño' hace pensar en un salto importante en la recolección.

Así pasó en 1992, 1997 y 2007, a lo cual hay que agregar que en esta ocasión hay un porcentaje más alto de plantaciones nuevas, de mayor productividad. También hay que tener en cuenta la evolución de los meses pasados, pues si en enero la producción cayó 41 por ciento, en febrero 25 por ciento y en marzo 18 por ciento, el ritmo de descenso es menor. Incluso, la Federación afirma que en abril habrá una gran recuperación, con un aumento en la cosecha que podría llegar a ser del 100 por ciento frente a los niveles del 2009.

Semejante perspectiva tiene lugar en medio de buenos precios internacionales, puesto que la libra de café está por encima de los dos dólares. Gracias a esa situación la carga se paga a niveles cercanos a los 665.000 pesos, con lo cual, si la estabilidad en el frente externo se mantiene, el ingreso del medio millón de familias que depende directamente del cultivo podría tener un buen repunte.

Aunque parte de la alta prima que hoy se paga por el grano nacional tiene que ver con su escasez, vale la pena tener en cuenta que la producción mundial también ha sido golpeada por los trastornos climáticos y podría contraerse en casi 5 por ciento este año.

Mayores ingresos para los caficultores y para la Federación deberían traducirse en una lucha más decidida en contra de la broca y la roya, a sabiendas de que los combustibles van otra vez al alza. No obstante, el regreso del invierno va a contribuir, al menos con el combate a la primera, que tiende a prosperar en el verano.

En medio de esa situación, la prioridad de los exportadores debe seguir siendo el mercado internacional, así haya que traer la materia prima del tinto de otras latitudes, pues el diferencial de precios es tan grande que hace todo el sentido. Esa aparente anomalía, sin embargo, es de carácter temporal, ya que los presagios apuntan, ahora sí, a una recuperación del negocio cafetero.

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