Editorial / La causa del atraso

Un nuevo estudio del BID, en el que Colombia sale mal librada, dice que la baja productividad en Latinoamérica tiene mucho que ver con las bajas tasas de crecimiento regional en las últimas décadas.

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marzo 23 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-23

A medida que pasan los meses, y cada vez con mayor insistencia, diferentes analistas coinciden en que las señales disponibles sugieren que el crecimiento económico de América Latina será mejor que lo esperado inicialmente. Si a finales del 2009 las proyecciones para este año hablaban de una tasa inferior al 4 por ciento, ahora se inclinan a un número cercano al 5 por ciento, gracias a la buena marcha de Brasil y el sorprendente repunte de México, entre otros casos.

Hechos como el despegue de China, el alza en las cotizaciones de los productos básicos y el despegue de la demanda interna le ayudarán a la región a borrar el mal sabor que dejó la crisis internacional pasada.

Aunque esa es una buena noticia, el desafío en un escenario de más largo plazo es conservar una dinámica que le permita a Latinoamérica disminuir las desigualdades sociales y aumentar el ingreso promedio de sus habitantes. Pero eso no será posible en caso de que persistan las condiciones actuales. Esa, palabras más, palabras menos, es la tesis que plantea un libro elaborado por técnicos del Banco Interamericano de Desarrollo y que está a punto de ver la luz con el título de "La era de la productividad".

De acuerdo con el informe, la región sufre una especie de enanismo crónico expresado por sus bajas tasas de crecimiento en las últimas décadas. Para decirlo en términos concretos, si bien todos los países del área son más ricos hoy que en 1960, el resto del mundo ha avanzado a pasos más rápidos, con lo cual el Producto Interno de Bruto de América Latina equivale actualmente a una sexta parte del de Estados Unidos, cuando hace 50 años era el 25 por ciento.

Esa brecha es mucho más extrema cuando se hace la comparación con el sudeste asiático, pues naciones como Corea del Sur arrancaron de más atrás y hoy se encuentran a las puertas de ser consideradas ricas.

En consecuencia, los autores del reporte mencionado arguyen que la razón fundamental es la baja productividad regional y que esta debería estar en el epicentro del debate económico. Quizás lo más interesante de ese planteamiento es que solucionar el problema latinoamericano no depende necesariamente de más recursos, sino de mejores políticas orientadas a generar más riqueza con los capitales físicos y humanos ya existentes.

¿Cuáles son las áreas en las que se debería trabajar? Para los técnicos del BID, es indispensable mantener la apertura comercial que todavía tiene su cuota de enemigos, la cual obliga a cortar costos y buscar eficiencias. Esa decisión debería ser combinada con esfuerzos orientados a disminuir lo que vale el transporte de mercancías entre ciudades o entre países. Algo de eso tiene que ver con la muy pobre calidad de la infraestructura, pero mucho está relacionado con la existencia de trámites, permisos y revisiones que, cuando se combinan con la corrupción, ocasionan cuantiosas ineficiencias.

No menos importante es la falta relativa de crédito. Sin desconocer los esfuerzos hechos en los últimos años para ampliar la cobertura de los servicios financieros, estos todavía cobijan a parte de la población del hemisferio. Semejante carencia obliga a la búsqueda de mecanismos informales de préstamo a tasas de usura, que perpetúan el círculo vicioso del atraso.

De especial relevancia es la estructura impositiva. No solo el esfuerzo fiscal de los latinoamericanos es relativamente bajo, sino que pagarle al fisco es difícil y complejo. Además, la dispersión de tarifas introduce distorsiones y es causa de inequidades que contribuyen a que sea preferible la informalidad.

Algo similar ocurre con los asuntos sociales que cubren a muy pocos, como ocurre con las pensiones. La presencia de subsidios bien intencionados, conduce a que haya estímulos a quien no pague la seguridad social, algo que ocurre con frecuencia en Colombia.

Precisamente, el balance del país es preocupante. Según el trabajo del BID, la pérdida en productividad ha sido de 17 por ciento frente a Estados Unidos en el pasado medio siglo y las políticas adoptadas por el Gobierno actual van en contravía de lo que se recomienda. Por tal motivo, ojalá los candidatos presidenciales pudieran sacar unos minutos de su agitada agenda y examinar un tema que es clave para el bienestar de esta y las futuras generaciones de colombianos.